Un nuevo programa formativo aborda cómo las empresas pueden entrar y crecer en el sector de la defensa, poniendo el foco en la innovación, la especialización y la soberanía tecnológica

En un acto de apertura organizado por AP institute y AeroS se presentó el programa ejecutivo orientado a ofrecer acceso y oportunidades dentro del sector de la defensa. El encuentro congregó a responsables institucionales, analistas del ámbito de la defensa y representantes del tejido empresarial con el propósito de facilitar herramientas prácticas que permitan a las compañías mejorar su posicionamiento competitivo.
La propuesta formativa pretende conectar conocimiento estratégico con aplicaciones reales en un entorno caracterizado por su alta especialización y por ritmos de cambio tecnológico acelerados.
La inauguración contó con la intervención de autoridades como Miquel Sàmper i Rodríguez, que destacó la conveniencia del programa para el ecosistema industrial catalán y español.
Según los participantes, el ámbito aeroespacial y el digital serán vectores de inversión relevantes en los próximos años, y las regiones que se preparen mejor podrán captar proyectos, talento y actividad económica. En este contexto, la iniciativa busca actuar como puente entre la oferta tecnológica de empresas —especialmente Pymes— y los requisitos regulatorios y de mercado que caracterizan a la industria de defensa.
Estructura y objetivos del programa
La formación se articula en un itinerario de catorce semanas diseñado para ofrecer una visión global y operativa del ecosistema defensa. Durante el curso se combinan sesiones teóricas, talleres prácticos y encuentros con actores clave del sector. Las directoras del proyecto, Neus Olea y Teresa Pareja Sánchez, explicaron la metodología basada en la adquisición de competencias estratégicas, la identificación de oportunidades y el desarrollo de una metodología operativa que facilite el acceso a contratos y colaboraciones dentro del sector.
Contenidos clave
Entre los asuntos centrales figuran la comprensión del marco normativo, las dinámicas de contratación pública y privada, y las exigencias técnicas ligadas a la seguridad y la interoperabilidad. El plan formativo incluye módulos sobre innovación tecnológica, gestión de proyectos, y modelos de negocio aplicables a la defensa. También se presta atención a la innovación dual, entendida como la traslación de capacidades civiles a usos de defensa y viceversa, un aspecto que puede favorecer la escalabilidad de soluciones desarrolladas por Pymes y centros tecnológicos.
Debate sobre retos y oportunidades
Una mesa redonda moderada por Javier Corrales Ciganda reunió a expertos que exploraron los principales retos del sector: la necesidad de reforzar la soberanía tecnológica, la transición hacia cadenas industriales más robustas y la influencia de los cambios regulatorios en Europa. Raül Blanco Díaz y Fernando Velasco Fernández aportaron perspectivas complementarias desde la gestión pública y la investigación en inteligencia y sistemas democráticos. Todos coincidieron en que la especialización tecnológica y la capacidad de innovar constituyen factores decisivos para competir en mercados internacionales.
Prioridades estratégicas
Los ponentes subrayaron la importancia de crear entornos propicios para la colaboración entre empresas, administraciones y centros de conocimiento. Se destacó que las Pymes pueden desempeñar un papel relevante si acceden a financiación, talento y redes de colaboración adecuadas. Además, la consolidación de una industria con mayor capacidad autónoma en tecnologías críticas fue presentada como una prioridad para garantizar la resiliencia y la competitividad del sector a largo plazo.
Redes y futuro
La jornada finalizó con un espacio de networking que permitió a los asistentes intercambiar contactos y explorar sinergias de negocio con potencial real de desarrollo. Este tipo de encuentros se considera esencial para transformar el conocimiento adquirido en alianzas concretas y proyectos colaborativos. El programa ejecutivo se plantea así no solo como un curso, sino como un catalizador de relaciones que facilite la entrada de empresas al complejo entramado industrial y contractual del sector de la defensa.
La combinación de formación, debate especializado y networking aspira a fomentar un ecosistema más preparado, innovador y capaz de atraer inversiones y proyectos de alto valor añadido.
