Madrid transforma la robótica y la inteligencia artificial en herramientas clave para intervenciones más seguras y rápidas

Madrid se ha convertido en un escenario de ensayo para nuevas formas de respuesta ante catástrofes: la Policía Municipal lidera un proyecto europeo que combina robots autónomos y inteligencia artificial con el objetivo de incrementar la seguridad en las operaciones de rescate.
Bajo el paraguas de CARMA —Collaborative Autonomous Robots for Emergency Assistance— y con financiación de la Comisión Europea a través del programa Horizon Europe, la capital ya acoge pilotos que recrean escenarios extremos para valorar capacidades reales en campo.
En una demostración celebrada en la Jefatura de la Policía Municipal el pasado mes de marzo, se simuló un accidente de tráfico con presencia de CBRN-E —químicos, biológicos, radiológicos, nucleares y explosivos— y múltiples víctimas, y se desplegaron varios aparatos capaces de operar de forma autónoma y, sobre todo, de colaborar entre sí.
El ejercicio permitió comprobar la utilidad de estas máquinas para explorar zonas peligrosas, recoger datos críticos y apoyar a los equipos humanos sin exponerlos a riesgos innecesarios.
Herramientas y funciones en el terreno
Los prototipos empleados incluyen modelos como ANYmal, TEC 800 y NEO HD, diseñados para distintas tareas: acceso a espacios confinados, creación de mapas tridimensionales y detección de víctimas o peligros. Estas unidades transmiten información a una plataforma común de mando y control, lo que permite a los equipos analizar imágenes, lecturas de sensores y rutas seguras en tiempo real. Además, cuentan con actuadores capaces de retirar escombros pesados o de soportar labores de extinción, ampliando el alcance operativo de bomberos y servicios sanitarios.
Interacción con víctimas y recopilación de datos
Uno de los avances más notables es la integración de inteligencia artificial que facilita la comunicación con personas afectadas: mediante preguntas automatizadas, los robots recaban información sobre signos como dolor, pérdida de consciencia o dificultad para respirar, datos que los equipos médicos utilizan para priorizar intervenciones. Aunque el sistema opera en inglés por su carácter paneuropeo, está previsto su entrenamiento multilingüe para adaptar los diálogos y las respuestas a cada idioma y a las frases más frecuentes de las víctimas.
Coordinación y flujo de información
Más allá de las capacidades individuales, el salto tecnológico reside en la integración: la posibilidad de que múltiples robots se comuniquen entre sí y con un centro de mando común para ofrecer una visión única del escenario. Durante el simulacro, la sincronización permitió que cada robot aportara capas de información a un software compartido, lo que ayudó a tomar decisiones más rápidas y a reducir la exposición de los equipos humanos. Esta visión global facilita la asignación de recursos y mejora la seguridad operativa.
Colaboración internacional y actores involucrados
El consorcio de CARMA está formado por 12 entidades de seis países y cuenta con la participación de equipos de Francia, Grecia, Alemania y Suiza, además de unidades españolas como la Policía Municipal, los Bomberos y SAMUR-Protección Civil. En las pruebas colaboraron asimismo unidades de Protección Civil griegas y bomberos de Marsella y París, lo que refleja una apuesta por compartir conocimiento y prácticas entre organismos que enfrentan retos similares.
Futuro y hoja de ruta
El proyecto afronta su segundo año de desarrollo y plantea nuevos pilotos en escenarios más exigentes, incluidos terremotos y espacios confinados, con la intención de someter la tecnología a condiciones cada vez más próximas a la realidad. CARMA se desarrolla durante 36 meses y se espera que el proyecto final vea la luz en 2027. Para la Policía Municipal participar en esta iniciativa supone acceso preferente a soluciones avanzadas y un intercambio directo de buenas prácticas con especialistas europeos.
Aunque la adopción a gran escala requerirá inversiones y ajustes normativos, los beneficios proyectados son claros: mayor rapidez en la detección de víctimas, reducción de riesgos para los equipos humanos y optimización de recursos. En ese sentido, la tecnología no busca sustituir a los profesionales de emergencia, sino convertirse en un aliado estratégico para salvar vidas y mejorar la eficacia de las intervenciones.
