Aprende a encender tu coche en invierno con nuestros consejos prácticos y evita contratiempos por las bajas temperaturas.

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La llegada del invierno representa un reto para muchos conductores, especialmente en regiones donde se han emitido alertas por frío intenso. En comunidades como Asturias, Cantabria y Madrid, es frecuente que los automovilistas se enfrenten a la complicada situación de un coche que no arranca.
Comprender las causas de este problema y cómo prevenirlo es esencial para garantizar la movilidad durante la temporada invernal.
Impacto del frío en el vehículo
El principal enemigo del funcionamiento óptimo de un coche cuando las temperaturas descienden es, sin duda, la batería.
Este componente es muy sensible a los cambios de temperatura; cuando el termómetro baja, su rendimiento se ve afectado, dificultando la generación de la energía necesaria para arrancar el motor. Además, el aceite del motor se espesa, lo que incrementa la resistencia al movimiento y requiere un esfuerzo adicional del sistema de arranque.
¿Por qué es tan crucial la batería de tu vehículo?
La batería actúa como el corazón del sistema eléctrico del coche. En condiciones de frío, su capacidad para almacenar y liberar energía disminuye notablemente. Si la batería no se encuentra en buen estado, aumenta la probabilidad de que el automóvil no arranque. Según Xavier Celda, experto en mantenimiento automotriz, prevenir problemas a través del cuidado adecuado de los componentes del vehículo es esencial para evitar contratiempos durante el invierno.
Mantenimiento preventivo para la temporada invernal
Para asegurar que tu coche funcione de manera óptima en invierno, es fundamental llevar a cabo un mantenimiento preventivo. A pesar de que los vehículos modernos están diseñados para resistir diferentes climas, componentes como las bujías y el motor de arranque también se ven afectados por las bajas temperaturas. Por ello, seguir ciertas recomendaciones antes de la llegada del frío es altamente aconsejable.
Consejos prácticos para el mantenimiento
1. Revisar la batería: Es fundamental asegurarse de que la tensión de la batería esté por encima de 12,2 voltios. Esto garantiza un arranque efectivo, especialmente en invierno.
2. Esperar a que se calienten los motores: Para los coches diésel, es vital esperar a que el indicador de los calentadores se apague antes de intentar arrancar. Este paso es esencial para un funcionamiento óptimo.
3. Circulación regular: Si el coche va a estar estacionado durante un periodo prolongado, es recomendable conducirlo con regularidad. Mantener el motor en marcha en el garaje no es suficiente para recuperar la carga de la batería, especialmente cuando las temperaturas bajan.
Qué hacer si el coche no arranca
Intentar arrancar el coche y no obtener respuesta puede resultar muy frustrante. Si te encuentras en esta situación, aquí tienes algunos consejos prácticos para proceder:
No fuerces el motor: Si el coche no arranca después de varios intentos, es mejor evitar forzar el motor de arranque. Esto podría dañarlo de forma irreversible. Tómate un momento para relajarte y vuelve a intentar después de unos segundos.
Utiliza el contacto en dos fases: Gira la llave hasta que se enciendan las luces del tablero y espera unos segundos. Este breve intervalo permite que los sistemas eléctricos se activen antes de intentar arrancar el motor.
Deja el coche al ralentí: Si logras arrancar el vehículo, evita acelerar de inmediato. Es recomendable dejar el motor en marcha al ralentí durante uno o dos minutos para que los fluidos se calienten adecuadamente.
Desactiva los consumidores eléctricos: Asegúrate de que la calefacción, las luces y cualquier otro dispositivo eléctrico estén apagados durante el arranque. De esta manera, la batería podrá concentrarse exclusivamente en el motor.
Durante el invierno, es crucial que tu coche arranque sin inconvenientes. Con estos consejos, podrás mejorar tus posibilidades. Primero, asegúrate de realizar el mantenimiento adecuado de tu vehículo. También es importante prestar atención a las condiciones climáticas y anticiparte a cualquier cambio. Así, evitarás sorpresas desagradables cuando más lo necesites.




