El jubileo del Vaticano ha atraído a millones de peregrinos que buscan esperanza y renovación espiritual.

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Durante el último año, la Puerta Santa de la basílica de San Pedro ha sido cruzada por más de 32 millones de personas, según datos del Vaticano. Este evento espiritual, inaugurado por el Papa Francisco en la Nochebuena de, se está acercando a su fin y será clausurado el próximo martes por otro pontífice, León XIV.
La ceremonia final incluirá una misa especial y el cierre simbólico de la puerta, que solo se abre en ocasiones excepcionales.
El Papa Francisco, que celebró su 88 cumpleaños poco antes de la inauguración, llegó hasta la puerta en silla de ruedas.
Aunque no pudo levantarse para abrirla como deseaba, realizó cinco golpes en el aldabón, un gesto significativo que fue seguido por la apertura de la puerta por parte de sus colaboradores. Este acto simbólico fue acompañado por familias de diversas partes del mundo, en lugar de clérigos, como se podría haber esperado.
Un llamado a la esperanza
Al cruzar la puerta, el Papa Francisco instó a los peregrinos a reflexionar sobre su búsqueda de esperanza y a llevarla a lugares donde se ha perdido. Este mensaje se centró en el sufrimiento humano, haciendo un llamado a acompañar a quienes enfrentan adversidades, como aquellos que viven en soledad, los que sufren y los que enfrentan realidades difíciles. El Papa enfatizó que la esperanza debe ser llevada a los rincones donde la vida está herida, donde los sueños han sido destruidos y donde las expectativas han sido traicionadas.
Un flujo ininterrumpido de peregrinos
Desde la inauguración del jubileo, un continuo flujo de peregrinos ha llegado al Vaticano. Muchos de ellos han recorrido el último kilómetro a pie, llevando cruces de madera, cantando y rezando mientras ondeaban banderas de sus países de origen. Una portavoz de la organización del jubileo confirmó que han participado personas de prácticamente todos los rincones del mundo, incluyendo naciones donde el cristianismo no es predominante.
La trayectoria del Jubileo
A pesar de que el Papa Francisco solo pudo asistir a dos eventos importantes durante el jubileo, como el Jubileo de los Medios de Comunicación y el de las Fuerzas Armadas, su presencia fue sentida en todo momento. Su hospitalización en febrero le impidió participar en el Jubileo del Cine, lo que llevó a que se organizaran vigilias de oración por su recuperación. A pesar de su ausencia, el evento continuó y fue un recordatorio de la fortaleza de la comunidad cristiana.
El 21 de abril, el Papa falleció, pero el Año Santo no se detuvo. Seis días después, el Jubileo de los adolescentes reunió a aproximadamente 200,000 jóvenes, en un evento que originalmente iba a coincidir con la canonización de Carlo Acutis. Sin embargo, la canonización fue pospuesta, transformando la celebración en un homenaje a Francisco.
León XIV y su compromiso con el Jubileo
Tras ser elegido, León XIV se comprometió a participar en todos los actos que su predecesor había prometido. Desde su primer día, mostró disposición para asumir las responsabilidades del jubileo, especialmente en un momento tan desafiante para la Iglesia. Entre los eventos que encabezó, se destacan el Jubileo de los católicos de rito oriental y el de las cofradías, donde se presentaron imágenes icónicas de la religiosidad española.
Uno de los eventos más emotivos fue el Jubileo de los pobres y el de los presos, que reflejaron la atención del nuevo Papa hacia los más necesitados. Durante este periodo, se mantuvieron abiertas cinco puertas santas en Roma, pero actualmente solo queda abierta la de San Pedro, que será cerrada y sellada el próximo martes.
Mirando hacia el futuro
Pese al cierre de la Puerta Santa, la esperanza que ha surgido durante este Año Santo no se desvanecerá. León XIV ha compartido su deseo de que la comunidad continúe siendo peregrinos de la esperanza. En sus palabras finales durante las audiencias especiales, expresó que la esperanza es una fuerza generativa y una virtud teologal que invita a la renovación y a la vida nueva. En la mirada hacia el futuro, se anticipa otro jubileo extraordinario en 2033, con motivo de los 2000 años de la Redención, que promete ser un nuevo punto de encuentro para la fe cristiana.




