El sueño es fundamental para fortalecer y mantener un sistema inmunológico robusto y saludable.

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El sueño es fundamental para nuestra vida, y su importancia va más allá de simplemente sentirnos descansados. Recientes estudios han revelado una conexión esencial entre la calidad del descanso nocturno y el correcto funcionamiento del sistema inmunológico. Jorge Fragio, un destacado médico reumatólogo de la Universidad Católica de Valencia, ofrece su visión sobre este tema en el pódcast de Isabel Viña.
Fragio enfatiza que la clave para fortalecer nuestras defensas inmunitarias está en la calidad del sueño. Según sus palabras: “La mejor herramienta para tus defensas empieza en el sueño”. Este enfoque sugiere que quienes disfrutan de un sueño reparador tienen más probabilidades de mantener un sistema inmunológico fuerte, lo cual se traduce en una menor susceptibilidad a infecciones y enfermedades.
El papel del sueño en la salud inmunológica
La investigación científica respalda las afirmaciones de Fragio. Durante las fases de sueño profundo, el organismo libera proteínas conocidas como citoquinas, esenciales en la lucha contra infecciones y procesos inflamatorios. Sin embargo, la falta de sueño o un descanso de mala calidad puede disminuir la producción de estas proteínas, debilitando la respuesta del cuerpo ante patógenos. Esta situación explica por qué quienes tienen dificultades para dormir son más propensos a resfriados y a experimentar una recuperación más prolongada de enfermedades.
Relación entre sueño y enfermedades autoinmunes
El médico también aborda una conexión menos conocida, pero igualmente fundamental: la relación entre el sueño y las enfermedades autoinmunitarias. Según Fragio, un descanso adecuado está directamente relacionado con un menor riesgo de desarrollar estas condiciones, en las que el sistema inmunológico ataca erróneamente los propios tejidos del cuerpo. Además, el estrés crónico y la falta de sueño pueden actuar como factores desencadenantes o agravantes de estas patologías.
La salud mental y su impacto en el sistema inmunológico
Además del sueño, el doctor Fragio subraya la importancia de la salud mental como un pilar fundamental para un sistema inmunológico robusto. La inestabilidad emocional, que puede manifestarse a través de la ansiedad o la depresión, genera un estrés interno que repercute negativamente en el organismo. “La preocupación constante sobre el futuro o la rumiación del pasado crea un estado de tensión que afecta nuestras defensas”, señala el reumatólogo.
El impacto del estrés en la respuesta inmunitaria
Cuando el cuerpo se encuentra en un estado de alerta constante debido al estrés crónico, se activan mecanismos que elevan los niveles de cortisol, la conocida hormona del estrés. Aunque el cortisol es necesario en pequeñas cantidades, su exceso puede resultar en un efecto inmunosupresor, lo que reduce la efectividad del sistema inmunológico. Tal como explica Fragio, “el estrés disminuye las defensas y unas defensas débiles generan más inflamación”.
Esta inflamación persistente, aunque leve, se asocia con una variedad de problemas de salud, que van desde infecciones más frecuentes hasta afecciones como el dolor crónico y la fatiga. Por ello, cuidar de nuestra salud mental no debe verse como un lujo, sino como una necesidad fundamental para la prevención de enfermedades.
El sueño y la salud mental son fundamentales para mantener un sistema inmunológico robusto. Dormir bien y cuidar nuestro bienestar emocional son claves para conservar una buena salud y prevenir enfermedades. Por lo tanto, es vital prestar atención a nuestras rutinas de sueño y a nuestra salud mental, ya que lograr este equilibrio es esencial para nuestro bienestar general.




