La empatía es esencial para entender y acompañar a los adolescentes en su proceso de desarrollo personal y emocional.

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La relación entre padres e hijos durante la adolescencia puede presentar desafíos considerables. Carmina Benamunt, experta en mentoría familiar, sostiene que la empatía va más allá de un simple entendimiento intelectual. En su obra Ponte en mi lugar. Entiende y acompaña a tu adolescente como lo necesita, publicada por Bruguera, subraya que ser empático implica estar presente emocionalmente y conectar desde el corazón.
En una reciente entrevista con el Diario de Sevilla, Benamunt invita a los padres a replantear su enfoque hacia la crianza, promoviendo una conexión más humana y consciente.
Redefiniendo la mentoría familiar
La Mentoría de Transformación Familiar que propone Benamunt se enfoca en la transformación interna de los adultos, en lugar de intentar corregir el comportamiento de los adolescentes.
Este enfoque requiere que los padres estén atentos, estables y emocionalmente disponibles, dispuestos a revisar sus propias actitudes y patrones que pueden impactar la convivencia familiar. La autora defiende que la adolescencia requiere un compromiso activo de los padres para comprender y acompañar a sus hijos en su proceso de desarrollo.
La crisis de comunicación en la era digital
Benamunt también señala que vivimos en una sociedad caracterizada por el individualismo y el avance tecnológico, lo cual ha propiciado una crisis en los valores y en la comunicación familiar. En muchos hogares, se espera que los hijos adopten ciertas actitudes sin que los padres las practiquen en su día a día. Esta desconexión puede llevar a una falta de conexión emocional y a una incomunicación que afecta profundamente la relación entre padres e hijos.
Para cultivar una relación más saludable, los padres deben esforzarse por ser coherentes en su comportamiento y comunicación. La verdadera empatía auténtica implica no solo entender lo que el adolescente está viviendo, sino también validar sus emociones y experiencias. Escuchar activamente y mostrar respeto son elementos clave en este proceso de conexión.
El equilibrio entre autoridad y cercanía
Uno de los temas que surgen con frecuencia es el equilibrio entre mantener la autoridad y ser cercano a los hijos. Benamunt rechaza la idea de que ser amigo de los hijos compromete la figura de autoridad del adulto. Para ella, el secreto radica en la coherencia, la responsabilidad y un liderazgo emocional sólido. Según su experiencia, los adolescentes responden positivamente cuando se sienten cuidados y acompañados.
El impacto de la prisa en las relaciones familiares
Benamunt también advierte sobre el peligro de la prisa en las relaciones familiares. La sensación de urgencia puede ser un signo de inmadurez emocional, lo que dificulta el desarrollo de conexiones profundas y saludables. La autora sostiene que es fundamental tomarse el tiempo necesario para construir relaciones familiares significativas, donde cada miembro se sienta valorado y comprendido.
La obra de Carmina Benamunt ofrece herramientas valiosas para los padres que desean mejorar su relación con sus hijos adolescentes. La empatía, entendida como la capacidad de conectar emocionalmente y estar presente, es esencial para construir un ambiente familiar saludable. Adoptando un enfoque más consciente y humano, los padres pueden fomentar una relación de confianza y respeto mutuo, lo cual beneficiará el desarrollo emocional de sus hijos.




