Indiana se destaca con gran fuerza en el Peach Bowl y se alista para enfrentar a Miami en la final del campeonato nacional.

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La noche del viernes en Atlanta, el Peach Bowl se presentaba como un evento imperdible, un partido de semifinales del College Football Playoff que enfrentaba a dos talentosos mariscales de campo: Fernando Mendoza de Indiana y Dante Moore de Oregon.
Las expectativas estaban por las nubes, pero rápidamente se desvanecieron cuando Indiana tomó el control del juego desde el primer momento.
El desenlace fue inesperado. La primera jugada del partido ya prefiguraba lo que vendría. Moore, al intentar un pase, no vio al esquinero De’Angelo Ponds, quien interceptó el balón y llevó a los Hoosiers a la zona de anotación sin que su equipo hubiera hecho una jugada ofensiva.
Aunque Oregon logró empatar con una sólida ofensiva, este momento marcó el inicio de una serie de errores que cambiarían el rumbo del encuentro.
Dominio de la defensa de Indiana
A lo largo de la primera mitad, la defensa de Indiana mostró su superioridad. Moore, presionado constantemente, cometió dos fumbles que se convirtieron en oportunidades de anotación para los Hoosiers, quienes capitalizaron cada error del mariscal de Oregon. Para el medio tiempo, el marcador reflejaba un abrumador 35-7 a favor de Indiana, lo que dejó al público sin aliento y al equipo de Oregon buscando respuestas.
El impacto de Fernando Mendoza
Por otro lado, el mariscal de campo de Indiana, Fernando Mendoza, no solo se destacó por su precisión, sino también por su capacidad para aprovechar cada oportunidad. Finalizó el partido con un impresionante 17 de 20 en pases, acumulando 177 yardas y cinco touchdowns, lo que reafirmó su estatus como ganador del Trofeo Heisman. Mendoza ha demostrado ser un jugador excepcional, logrando más touchdowns que pases incompletos en múltiples ocasiones esta temporada.
Desafíos para Oregon
La situación se complicó aún más para Oregon, que no solo enfrentaba a un formidable rival, sino que también lidiaba con problemas internos. Las lesiones en su línea ofensiva y en su cuerpo de corredores limitaron su capacidad para ejecutar un juego equilibrado. Dante Moore se vio obligado a asumir una carga de trabajo mayor, justo lo que la defensa de Indiana esperaba.
El desenlace del partido
El segundo tiempo continuó con la misma tónica. Indiana no mostró signos de debilidad y amplió su ventaja, mientras que Oregon, aunque logró algunos avances tardíos, nunca estuvo realmente en la contienda. La derrota final de 56-22 fue un claro reflejo de la diferencia en el rendimiento de ambos equipos. Con esta victoria, Indiana mejora su récord a 15-0 y asegura su lugar en la final del campeonato nacional, donde se medirá contra Miami el próximo 19 de enero.
El Peach Bowl, que prometía ser un enfrentamiento épico, se convirtió en una demostración del poderío de los Hoosiers, quienes no solo se mantienen invictos, sino que también han dejado una huella en el mundo del fútbol americano universitario. Con un juego sólido y un plan estratégico bien ejecutado, Indiana se perfila como un serio contendiente al título nacional.




