Los agricultores de Tarragona se movilizan para expresar su desacuerdo con el acuerdo Mercosur, el cual podría impactar negativamente su producción agrícola.

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La ciudad de Tarragona se convirtió este domingo en el epicentro de una importante protesta. Un grupo de agricultores y ganaderos se unió para manifestar su rechazo al acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur. Este evento, que tuvo lugar al mediodía, reunió alrededor de treinta tractores y vehículos de apoyo, lo que provocó el colapso del centro de la ciudad y generó un ambiente de tensión y reclamo.
Motivos de la protesta
Un grupo de aproximadamente 150 manifestantes inició su recorrido desde la plaza Imperial Tarraco, avanzando por la Rambla Nova hasta llegar al Balcón del Mediterráneo. En este punto, los organizadores expusieron sus principales preocupaciones. Ramon Rojo, portavoz de la movilización, destacó que el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur afecta negativamente tanto a los agricultores locales como a los consumidores europeos.
Según Rojo, la entrada de productos sudamericanos podría representar un riesgo significativo, ya que muchos de estos alimentos no cumplirían con los controles sanitarios exigidos en Europa. Además, en ciertos casos, provienen de cultivos tratados con pesticidas prohibidos en el continente.
Implicaciones del acuerdo en la agricultura
Rojo subrayó que, mientras la Unión Europea permite la importación de ciertos productos, a los agricultores europeos se les prohíbe utilizar esos mismos químicos en su producción. Esta situación genera una competencia desleal que afecta la equidad en el mercado. En los últimos años, la agricultura catalana ha trabajado arduamente para establecer estándares de calidad y sostenibilidad. Sin embargo, este acuerdo podría poner en riesgo esos logros. “Es un pacto injusto que ha pasado desapercibido hasta que el sector agrario decidió alzar la voz”, afirmó Rojo.
Acciones de protesta en curso
Tras la manifestación en el centro, los tractores se dirigieron al Puerto de Tarragona, donde mantienen bloqueado el acceso principal de la A-27. Este bloqueo se ha prolongado durante cuatro días consecutivos. Los agricultores han manifestado su intención de continuar con estas acciones hasta recibir respuestas satisfactorias por parte de las autoridades. Joan Regolf, presidente del Gremi de la Pagesia Catalana, expresó la desconfianza del sector hacia los políticos y reafirmó la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria para la población. Además, solicitó medidas que protejan su modo de vida y la calidad de sus productos.
Reacciones del sector y futuras movilizaciones
La protesta en Tarragona forma parte de un movimiento más amplio que ha ganado fuerza en diversas regiones de Europa. Agricultores de distintos países han manifestado su descontento con el acuerdo Mercosur. En localidades como Xinzo de Limia, en Ourense, los agricultores también han bloqueado carreteras, lo que evidencia la magnitud de la oposición. “No nos moveremos hasta que se escuchen nuestras demandas”, afirmó Miguel Gómez, un ganadero que participó en el corte de la A-52. A pesar de las difíciles condiciones, la determinación de los manifestantes se mantiene firme.
En varios países europeos, las protestas han adoptado distintas modalidades, como bloqueos de carreteras y acciones simbólicas en espacios públicos. En Bruselas, un agricultor lanzó un cargamento de patatas en la Grand-Place, un acto que simboliza el desafío al acuerdo comercial. Las organizaciones agrarias siguen alertando sobre los posibles efectos adversos que este pacto podría acarrear para la producción local. Además, están organizando nuevas movilizaciones para seguir presionando a los gobiernos.
Las recientes movilizaciones han tenido un impacto significativo en el sector del transporte. La organización Fenadismer ha denunciado el “secuestro” de más de 40,000 camiones debido a los bloqueos, lo que está afectando gravemente la logística y la economía de diversas industrias en el país. Según declaraciones de la organización, “este tipo de acciones no solo perjudica a los transportistas, sino que también puede llevar a la paralización de fábricas e industrias si la situación persiste”.




