Los agricultores de Castilla y León alzan la voz contra el acuerdo UE-Mercosur, alertando sobre sus graves consecuencias.

Temas cubiertos
En la hermosa región de Castilla y León, donde la agricultura y la ganadería constituyen la base de la vida rural, cientos de agricultores y ganaderos han comenzado a movilizarse. Con tractores en las calles, estas protestas son la respuesta a un acuerdo comercial que amenaza el futuro de sus actividades y, por ende, el sustento de muchas familias.
El pacto entre la Unión Europea y el bloque Mercosur, que aún está pendiente de aprobación, ha sido descrito por algunas autoridades como un gran avance. Sin embargo, muchos en el sector agroalimentario de España ven en él una amenaza inminente para la soberanía alimentaria y la calidad de los productos locales.
Las voces del campo se alzan
Las manifestaciones han ganado impulso en varias localidades, siendo Lugo uno de los epicentros de esta lucha. Cientos de agricultores han recorrido sus calles, clamando contra un acuerdo que consideran injusto y perjudicial. La Asociación Agromuralla, que agrupa a productores de leche, ha sido clave en la organización de estas concentraciones, donde se exige un mayor control sobre los productos importados y el respeto por las normativas europeas.
El temor a la desaparición del sector primario
Los manifestantes advierten sobre el peligro de que el acuerdo genere una competencia desleal. Los productos agrícolas provenientes de Sudamérica, a menudo producidos con estándares más laxos, amenazan con inundar el mercado europeo, poniendo en riesgo la viabilidad de las pequeñas explotaciones. Gandeiros Galegos da Suprema ha señalado que la pérdida de la soberanía alimentaria es una condena a la desaparición del sector primario en Galicia y otras regiones.
Un acuerdo que prioriza a las grandes corporaciones
El análisis del acuerdo revela que, bajo la apariencia de cooperación comercial, se ocultan intereses que favorecen a las multinacionales a expensas de los agricultores locales. Este pacto no solo implica la apertura de mercados, sino que también conlleva la explotación de recursos sin considerar los impactos ambientales y sociales en las comunidades afectadas.
Competencia y calidad de productos en riesgo
Las organizaciones agrarias han expresado su preocupación por el riesgo de que productos de calidad inferior entren en el mercado europeo. Las condiciones en las que se producen los alimentos en el Mercosur, donde las regulaciones ambientales y sanitarias son menos estrictas, ponen en entredicho la salud pública y la seguridad alimentaria en Europa. La Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología (SEAE) ha advertido que el acuerdo podría debilitar los estándares de producción y salud, haciendo que los consumidores se enfrenten a opciones de menor calidad.
Desconfianza y movilización continua
La reacción de los agricultores no se limita a una sola manifestación. Se ha comenzado a organizar un calendario de protestas en diversas regiones, como Asturias y Castilla y León, donde la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) está impulsando acciones para visibilizar la crisis inminente que representa el acuerdo. Estas movilizaciones buscan hacer eco de la desconfianza acumulada en el sector, que siente que se le ha dejado de lado en la toma de decisiones que afectan su futuro.
Los agricultores exigen que el gobierno español se mantenga firme ante un acuerdo que, según argumentan, no tiene en cuenta las necesidades de los productores locales. La esperanza de muchos es que, a través de la presión social y la movilización, se logre frenar un tratado que podría cambiar para siempre la agricultura familiar en España.




