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La trayectoria destacada de Mariano García Romero en la hostelería de Sevilla

La trayectoria de Mariano García Romero es un destacado ejemplo de dedicación y pasión en el sector de la hostelería. Con una sólida experiencia en la gestión de restaurantes y atención al cliente, Mariano ha demostrado su capacidad para liderar equipos y ofrecer experiencias gastronómicas memorables. Su compromiso con la excelencia y su enfoque innovador lo convierten en un profesional imprescindible en la industria.

Mariano García Romero, originario de Camas, ha dedicado más de cinco décadas de su vida al sector de la hostelería. Desde sus primeros pasos en el bar de su padre hasta convertirse en un destacado representante de la restauración en Sevilla, su historia es un testimonio de amor por el oficio.

Este reconocido profesional, galardonado en múltiples ocasiones, recibirá el Cucharón de Plata 2026, otorgado por la Cámara de Comercio de Sevilla, un merecido reconocimiento a su trayectoria ejemplar.

Los inicios de un apasionado de la hostelería

Desde muy joven, Mariano mostró un interés especial por la gastronomía.

Con tan solo diez años, prefería visitar el bar Los Faroles, propiedad de su padre, en lugar de jugar con sus amigos. A los dieciséis años, decidió mudarse a Sevilla, atraído por la idea de unirse a Donald, un restaurante conocido por su famosa ensaladilla. Un encuentro fortuito con Manuel Ávila Romero, el dueño, le permitió iniciar su carrera en este emblemático lugar. Su determinación fue tal que regresó rápidamente a casa para cambiarse y presentarse a trabajar, reflejando su compromiso con el oficio.

Lecciones de vida en la barra

Los primeros años de Mariano en la barra de Donald fueron fundamentales. Manuel Ávila Romero no solo fue su jefe, sino también un mentor que le enseñó el valor del respeto y la alegría en el trabajo. Mariano recuerda esos tiempos con cariño, aludiendo a la felicidad que le proporcionaba servir a los demás. A lo largo de su carrera, ha observado cómo ha cambiado el sector, destacando la dificultad de encontrar jóvenes con el mismo entusiasmo por la hostelería que él tenía al inicio.

Desafíos y reconocimientos en su trayectoria

Uno de los momentos más difíciles para Mariano ocurrió durante la pandemia, cuando su negocio se vio obligado a cerrar. A pesar de estar preparado con productos frescos, la incertidumbre lo llevó a ser el primero en Sevilla en ofrecer comida para llevar, adaptándose a las nuevas circunstancias. Para él, trabajar en hostelería ha significado sacrificios, pero también gratificaciones, como recibir el premio al tabernero mayor del año en un congreso gastronómico en San Sebastián, un hito que jamás imaginó alcanzar.

Un futuro incierto pero esperanzador

A pesar de las dificultades, Mariano mantiene la esperanza de que la nueva generación continúe la tradición de la hostelería. Comparte su preocupación por la falta de interés de los jóvenes en oficios como el de camarero, a pesar de que muchos de sus amigos que sí han optado por estos caminos disfrutan de su trabajo y obtienen buenos ingresos. La realidad es que la hostelería se ha transformado en Sevilla, adaptándose a los estándares europeos, pero Mariano anhela que se conserve la esencia de lo tradicional.

El impacto del turismo en la hostelería local

El auge del turismo ha cambiado drásticamente la dinámica de los bares y restaurantes en Sevilla. Mariano observa cómo la llegada de turistas ha modificado la naturaleza de su negocio, con una clientela dividida entre locales y forasteros. Aunque aprecia las oportunidades que el turismo brinda, también siente que se ha perdido un poco de la conexión personal que existía antes entre los camareros y los clientes. En su establecimiento, aún se mantiene la costumbre de atender a todos con respeto, algo que considera esencial en la hospitalidad.

Reflexionando sobre el futuro de la profesión

Con la mirada puesta en el futuro, Mariano se siente optimista sobre la continuidad de su legado. Sus hijas están tomando un papel activo en el negocio, lo que le otorga una renovada energía. Sin embargo, también se enfrenta a la realidad de que el respeto hacia la profesión de camarero ha disminuido. A menudo, se siente como un leproso en la sociedad, percibiendo que la gente no valora el trabajo arduo que implica la hospitalidad. A pesar de esto, su amor por el oficio y la conexión con sus clientes lo motivan a seguir adelante.

Mariano García Romero es un claro ejemplo de lo que significa ser un profesional en la hostelería. Su historia es una inspiración no solo para quienes trabajan en este sector, sino también para todos aquellos que valoran la dedicación y la pasión en su trabajo.


Contacto:
Giulia Romano

Ha gastado presupuestos publicitarios que harían girar la cabeza a muchos emprendedores, aprendiendo qué funciona y qué quema dinero. Cada euro mal gastado en ads le costó noches sin dormir y reuniones difíciles. Si una estrategia no trae resultados medibles, no la recomienda.

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