La situación del caza europeo presenta a España un dilema estratégico fundamental.

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La iniciativa europea por un nuevo caza de combate enfrenta obstáculos inesperados. El programa, conocido como Future Combat Air System (FCAS), diseñado para reemplazar a los Eurofighter y Rafale a partir de 2040, ha sufrido un nuevo revés por la falta de consenso entre Francia y Alemania.
Este desacuerdo se centra en cuestiones de liderazgo tecnológico, reparto industrial y diseño del avión, dejando a España en una situación incómoda, que podría reflejar una fragmentación política y estratégica en el continente.
Desde su concepción en 2017, el FCAS no solo se planteaba como un nuevo avión, sino como un sistema de sistemas que incluiría cazas tripulados, drones autónomos y capacidades avanzadas de guerra en red.
Sin embargo, esta ambiciosa visión se ha visto atrapada en una lucha por el control entre las empresas Dassault y Airbus, lo que ha afectado gravemente la confianza entre las naciones involucradas.
Las opciones de España ante el estancamiento del FCAS
La situación actual ha dejado a España con pocas alternativas. Si el FCAS no avanza, el Gobierno español enfrentará decisiones críticas: aceptar un programa disminuido, unirse a otra iniciativa o conformarse con un papel subordinado en la OTAN. Con las fechas de 2040-2045 cada vez más inciertas y la competencia con proyectos asiáticos y estadounidenses en aumento, el tiempo se convierte en un factor crucial.
Integración en el Global Combat Air Programme (GCAP)
Una de las opciones más viables es integrarse en el Global Combat Air Programme (GCAP), una colaboración entre el Reino Unido, Italia y Japón que se espera que entre en operación alrededor de 2035. Esta alternativa podría resultar atractiva en medio del caos actual del FCAS. Recientemente, el ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, ha mostrado apertura a incluir a Alemania en este proyecto, defendiendo que cuantas más naciones participen, mayor será la capacidad de inversión y el retorno económico.
El Gobierno británico también ha manifestado su disposición a sumar nuevos aliados al GCAP, destacando la importancia de mantener la capacidad militar a lo largo del tiempo. Sin embargo, unirse al GCAP podría implicar aceptar que el FCAS está en un punto muerto, lo que podría tensar aún más las relaciones con Francia. Expertos como el coronel retirado Juan Pons advierten que esta decisión podría marcar un punto de no retorno político para España.
Reconsiderar la compra de los F-35
Alternativamente, España podría volver al mercado estadounidense y considerar la adquisición de los F-35, un sistema que ha demostrado ser completamente operativo y ampliamente adoptado en Europa. Este debate no es nuevo, pero la falta de progreso del FCAS ha reavivado la discusión sobre la necesidad de mantener capacidades operativas a largo plazo. Fuentes de Lockheed Martin han indicado que la posibilidad de reconsiderar una compra, que había sido rechazada por el Gobierno español anteriormente, todavía está sobre la mesa.
El experto en defensa Jesús Manuel Pérez Triana sugiere que el F-35 podría ser una solución lógica. Además, menciona la posibilidad de un cambio en la administración estadounidense, lo que podría facilitar este proceso. Sin embargo, Pons recalca que, aunque el F-35 es una alternativa viable, no debe ser considerado un reemplazo del FCAS, ya que este último ofrece capacidades más avanzadas y una arquitectura superior.
Explorando otras alternativas internacionales
Otra alternativa que se presenta es el desarrollo del KAAN, un caza turco que ha ganado relevancia en los últimos meses. Las relaciones entre España y Turquía han crecido, lo que hace que esta opción parezca atractiva. Sin embargo, expertos como Pérez Triana y Pons señalan que, a pesar de las capacidades industriales de Turquía, el KAAN todavía se encuentra en una fase de desarrollo y presenta incertidumbres significativas respecto a su madurez tecnológica y de integración con la OTAN.
Además, una opción menos explorada es la colaboración con Suecia y su caza Saab, que podría ofrecer independencia tecnológica y costos competitivos. El CEO de Saab ha expresado su interés en colaborar, pero ha resaltado la importancia de mantener la autonomía en el desarrollo de sistemas de combate. Esto podría representar una vía alternativa viable si las negociaciones del FCAS no progresan.
La opción de reactivar el FCAS
Finalmente, el Gobierno español continúa apostando por la viabilidad del FCAS. Desde Moncloa, se argumenta que España no es responsable de la crisis actual y que el proyecto es esencial para su ambición industrial en defensa. El presidente Pedro Sánchez ha reiterado su deseo de que el programa avance, subrayando la necesidad de un cambio en la situación.
Desde su concepción en 2017, el FCAS no solo se planteaba como un nuevo avión, sino como un sistema de sistemas que incluiría cazas tripulados, drones autónomos y capacidades avanzadas de guerra en red. Sin embargo, esta ambiciosa visión se ha visto atrapada en una lucha por el control entre las empresas Dassault y Airbus, lo que ha afectado gravemente la confianza entre las naciones involucradas.0
Desde su concepción en 2017, el FCAS no solo se planteaba como un nuevo avión, sino como un sistema de sistemas que incluiría cazas tripulados, drones autónomos y capacidades avanzadas de guerra en red. Sin embargo, esta ambiciosa visión se ha visto atrapada en una lucha por el control entre las empresas Dassault y Airbus, lo que ha afectado gravemente la confianza entre las naciones involucradas.1




