Los hallazgos iniciales de la investigación indican que la vía se encontraba en mal estado antes del paso del tren Iryo.

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El accidente ferroviario ocurrido en Adamuz el 18 de enero ha generado una profunda preocupación en la comunidad. Tras el descarrilamiento del tren Iryo, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha comenzado a desentrañar las causas que llevaron a esta tragedia, que resultó en múltiples pérdidas humanas.
Los primeros informes indican que los investigadores han encontrado evidencia crucial que apunta a una rotura en la vía antes del paso del tren.
Según la CIAF, la fractura en la soldadura de la vía había cedido antes de que el tren Iryo llegara al lugar del accidente, provocando el descarrilamiento a partir de su sexto vagón.
Este hallazgo ha sido corroborado por las marcas encontradas en los vagones del Iryo, así como en otros tres trenes que circularon por la misma ruta en las horas previas al siniestro.
Detalles de la investigación preliminar
El informe inicial de la CIAF sostiene que la rotura de la vía era un hecho consumado antes de que el tren Iryo pasara por la zona. Se han detectado muescas en los ejes de los vagones 1 a 5, las cuales son compatibles con el daño causado por la fractura. Las imágenes recogidas en el lugar del incidente muestran claramente las marcas, sugiriendo un impacto directo entre las ruedas del tren y el carril roto.
Patrones de daño observados
Los patrones de daño encontrados en las ruedas de los vagones 2 a 5 presentan similitudes notables, excepto el vagón 5, que muestra un patrón diferente. Según los investigadores, el daño en el vagón 5 sugiere que se produjo un escalón en el carril que podría haber afectado la continuidad de la rodadura, lo que, a su vez, causó que el sexto vagón se descarrilara debido a la falta de soporte en la vía. Esto implica que los trenes que pasaron antes del Iryo también podrían haber contribuido al deterioro de la vía.
Simulación del incidente
Los expertos han realizado simulaciones para entender cómo se produjo el descarrilamiento del tren. Se postula que la fractura del carril fue progresiva, afectando su integridad estructural a medida que los trenes pasaban. Este deterioro culminó en un desplazamiento del carril hacia el exterior, dejando a los vagones posteriores sin una vía adecuada para circular. El vagón 6, al ser el primero en llegar a esta sección dañada, no pudo mantenerse sobre el riel y se descarriló.
El informe también destaca que el carril presentaba un doble impacto: una parte había recibido el peso de los vagones que pasaron antes, generando un descenso en el nivel del carril justo en el punto de ruptura. Esto se tradujo en un golpe recurrente sobre las llantas de las ruedas, lo que contribuyó a las marcas visibles en los trenes que circularon antes del Iryo.
Próximos pasos en la investigación
De cara al futuro, la CIAF tiene planes de enviar muestras de los fragmentos de carril a un laboratorio metalográfico. Este análisis será crucial para determinar la causa exacta de la rotura y establecer las líneas de investigación que puedan derivarse de estos hallazgos. Aunque el informe actual no descarta ninguna hipótesis sobre las causas de la fractura, la investigación debe ser meticulosa y exhaustiva para asegurar la veracidad de las conclusiones finales.
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha asegurado que se mantendrá un enfoque de transparencia y independencia en el proceso, lo que implica una colaboración abierta con todas las entidades involucradas en la investigación. Este compromiso es esencial para restablecer la confianza del público en la seguridad del transporte ferroviario en España.




