Shaun Parsons-Herrera lidera la masonería española en un momento decisivo, estableciendo un nuevo camino hacia el futuro.

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La Gran Logia de España (GLE) ha experimentado un cambio notable en su liderazgo con la reciente elección de Shaun Parsons-Herrera como nuevo Gran Maestro. Este acontecimiento se produce en un contexto donde la masonería en el país ha estado dividida y en constante evolución.
El nuevo líder, de origen hispano-británico, ha logrado captar la atención de muchos, especialmente tras el apoyo significativo que recibió de la comunidad masónica británica establecida en España.
Las elecciones internas revelan una dinámica interesante dentro de la GLE, donde las tensiones y alianzas políticas han sido evidentes.
Parsons-Herrera, considerado un candidato oficialista y continuista, fue respaldado por el anterior Gran Maestro, Txema Oleaga, un senador socialista cuya gestión dejó una huella polémica.
Resultados de las elecciones y el papel de los votantes británicos
En un giro inesperado, Parsons-Herrera obtuvo un impresionante 58,4% de los votos, superando al socialista Jesús Gutiérrez Morlote, quien alcanzó un 30,66%. Este resultado no solo destaca la preferencia por un liderazgo continuista, sino que también resalta el poder de influencia de los masones británicos jubilados que residen en la costa española. Ellos priorizan el apoyo a uno de los suyos, más que identificarse con el socialismo.
El impacto del voto telemático
Un aspecto innovador de estas elecciones fue la introducción del voto telemático, que permitió a muchos miembros participar sin necesidad de desplazarse físicamente. Este método de votación facilitó la movilización de un electorado que anteriormente había sido pasivo. La combinación de este enfoque moderno con el apoyo de los británicos fue determinante para la victoria de Parsons-Herrera, quien logró sumar 539 votos frente a los 283 de Gutiérrez y los 101 de Rubén Argemí, quien representaba a Cataluña.
Divisiones internas y el futuro de la masonería
Las elecciones no solo reflejan la victoria de un candidato, sino también las divisiones profundas dentro de la masonería española. La candidatura de Parsons-Herrera fue vista como una extensión de la política de Oleaga, quien fue criticado por su estilo autoritario y por la visibilidad de políticos socialistas dentro de la GLE. Esta situación ha generado un ambiente de tensión, donde las rivalidades entre diferentes corrientes del socialismo han aflorado.
La llegada de nuevos líderes y sus visiones
Un cambio notable en el panorama fue la elección de Adolfo Alonso como Gran Orador, quien se posicionó como un crítico de Oleaga y logró un 54% de los votos, desafiando las expectativas. Alonso, un abogado que aboga por separar la política de la masonería, se ha convertido en una figura clave para regular las elecciones masónicas y asegurar la legalidad dentro de la organización. Su enfoque contrasta con el de Oleaga, quien mantuvo su cargo de senador mientras dirigía la GLE.
El mandato de Oleaga estuvo marcado por decisiones controvertidas, incluyendo la expulsión de su antecesor, Óscar de Alfonso, por exigir responsabilidad ante escándalos que afectaron a altos funcionarios socialistas. Esta expulsión, junto con la resistencia de varios miembros a su estilo autoritario, llevó a la inestabilidad en la GLE, lo que contribuyó a la no reelección de Oleaga.
Con Parsons-Herrera al mando, se abre un nuevo capítulo para la GLE. Su desafío será unir a una organización fracturada y sanar las heridas dejadas por la era de Oleaga. Su mensaje inicial a los miembros sugiere un enfoque optimista, destacando el crecimiento de la GLE y la reactivación de logias. Sin embargo, la tarea por delante es monumental, ya que necesitará diálogo y paciencia para restaurar la cohesión dentro de la comunidad masónica.




