La reciente votación en el Congreso ha puesto a los pensionistas en una situación de vulnerabilidad debido al rechazo del decreto de revalorización, lo que afecta directamente su bienestar económico y su calidad de vida.

Temas cubiertos
En una jornada marcada por la tensión política, el Gobierno español enfrentó un nuevo revés en el Congreso de los Diputados. El decreto conocido como «escudo social», que contemplaba una revalorización del 2,7% de las pensiones, fue rechazado con 178 votos en contra frente a 171 a favor.
A pesar de esta derrota, se aprobó la prórroga de las ayudas al transporte público para el año 2026, lo que revela la complejidad del panorama político actual.
Este episodio resalta la fragilidad de la mayoría gubernamental, expuesta una vez más.
La decisión de Junts de votar en contra del decreto, junto a PP y Vox, fue decisiva para el desenlace de esta votación. La portavoz de Junts, Míriam Nogueras, justificó su postura argumentando que el Gobierno estaba utilizando un chantaje al combinar en un solo decreto temas tan diversos como la revalorización de pensiones y la regulación de ocupaciones.
Impacto de la votación en las pensiones
La decisión del Congreso ha dejado a muchos pensionistas en una situación de incertidumbre. Si el Gobierno no actúa rápidamente y presenta un nuevo decreto específico para la revalorización, los pensionistas podrían recibir en febrero los mismos montos que en 2026, ya que la nómina se paga en la última parte del mes. Esta posibilidad es alarmante y pone presión sobre el Gobierno para encontrar una solución efectiva en medio de un bloqueo parlamentario.
Reacciones políticas y críticas
Las reacciones no se hicieron esperar. Desde el PP, se acusó al Gobierno de ser «incapaz» de gobernar y de tratar a los ciudadanos con falta de respeto al mezclar diferentes materias en un solo decreto. El vicesecretario de Hacienda del PP, Juan Bravo, recordó que esta era la segunda vez que el partido rechazaba la revalorización de pensiones, haciendo eco de su postura del año pasado, cuando el rechazo se basó en la inclusión de otros temas no relacionados. Según Bravo, el Gobierno tiene un mes para presentar un nuevo decreto que aborde exclusivamente la actualización de las pensiones.
Por otro lado, el Gobierno de coalición defendió su estrategia. El ministro de Consumo, Pablo Bustinduy, criticó a la oposición, acusándola de actuar «con crueldad» ante los más vulnerables, enfatizando que rechazar la subida de pensiones mientras se protegen a las familias necesitadas es una postura indignante.
Aprobación de las ayudas al transporte
En contraste con la votación sobre las pensiones, el Congreso sí aprobó la prórroga de las ayudas al transporte público. Este decreto incluye bonificaciones en billetes de transporte estatal, autonómico y local, con descuentos del 100% para niños y del 70% para jóvenes. A pesar de que el PP había anunciado su intención de votar en contra, finalmente optó por la abstención, lo que permitió que el resto de los grupos apoyaran el decreto y se lograra su convalidación.
Críticas a la gestión del transporte
A pesar de la aprobación, la oposición aprovechó la ocasión para criticar al Gobierno. La diputada de ERC, Inés Granollers, advirtió que la gratuidad del transporte no resuelve los problemas cotidianos que enfrentan los ciudadanos, poniendo en cuestión la efectividad de las medidas implementadas.
El clima en el Congreso se tornó tenso durante la sesión. Un diputado de Vox, José María Figaredo, provocó un altercado al acusar al Gobierno de llevar a la nación a la «ruina», utilizando un lenguaje agresivo y provocador, lo que llevó al vicepresidente del Congreso a llamar al orden. La confrontación se intensificó cuando Figaredo vinculó la corrupción a la gestión de infraestructuras, lo que dejó claro que el ambiente en el Congreso está cargado de tensiones y desacuerdos profundos.
Este episodio en el Congreso no solo ha puesto de manifiesto la inestabilidad del Gobierno, sino que también ha generado un intenso debate sobre la necesidad de una gestión clara y eficaz en temas tan cruciales como las pensiones y el transporte público. El futuro de las pensiones queda en una encrucijada, y la urgencia de un enfoque más específico y menos mezclado en la política se vuelve cada vez más evidente.




