B de Bocata fusiona gastronomía y responsabilidad social.

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La historia de B de Bocata es una inspiradora travesía que entrelaza dos grandes pasiones: la gastronomía y el compromiso social. Fundada por Borja Poal-Manresa y Berta Argente, esta cadena de restaurantes no solo se dedica a ofrecer bocadillos innovadores, sino que también busca brindar oportunidades laborales a personas en situaciones difíciles.
Este enfoque ha permitido que el bocadillo, a menudo subestimado, recupere su prestigio y se transforme en una opción gourmet.
La génesis de una idea
El amor de Borja por la cocina se remonta a su infancia, cuando disfrutaba de los guisos que preparaba su abuela.
Esta pasión por los sabores auténticos lo llevó a crear bocadillos únicos, combinando ingredientes de alta calidad. Por su parte, Berta Argente, con un profundo compromiso social, encontró en Borja un aliado perfecto para materializar su visión de generar oportunidades. Juntos decidieron dar vida a B de Bocata, comenzando a ofrecer los bocadillos de Borja en el restaurante de Berta, conocido como She Bistro.
Un inicio prometedor
La aceptación de sus propuestas fue inmediata. Cuando comenzaron a servir los bocadillos, las ventas crecieron de forma exponencial. Este auge motivó a Borja y Berta a formalizar la marca, dando origen a la cadena de restaurantes B de Bocata. La primera ubicación se estableció en Calella de Palafrugell, un local que abre solo durante la temporada de verano. Sin embargo, la verdadera expansión comenzó en febrero de, cuando inauguraron su sede principal en la calle Granada del Penedès, en Barcelona.
La propuesta de B de Bocata no se limita a ofrecer bocadillos excepcionales. La cofundadora Berta Argente ha dejado claro que el objetivo es desafiar la percepción negativa que existe sobre los bocadillos. «Queremos que la gente entienda que un bocadillo puede ser una opción digna y deliciosa», afirma. Su lema, que todo lo que se puede presentar en un plato también puede ir entre dos panes, refleja esta filosofía.
Compromiso con la inclusión
El carácter social de B de Bocata es uno de sus pilares más importantes. Berta ha trabajado en colaboración con diversas organizaciones para ofrecer empleo a personas en riesgo de exclusión social. Cada uno de sus restaurantes da la bienvenida a alrededor de ocho empleados, quienes provienen de contextos diversos, incluyendo personas con discapacidades intelectuales, migrantes y aquellos que han enfrentado adicciones o han estado en prisión. Este modelo no solo proporciona una segunda oportunidad a estos individuos, sino que también enriquece la cultura laboral de la empresa.
Sabores que cautivan
En el aspecto culinario, B de Bocata se destaca por su menú creativo. Entre sus opciones más populares se encuentran El Romántico, que combina roastbeef de ternera con una exquisita salsa café de París, y El Maradona, que presenta un secreto ibérico con chimichurri y cebolla caramelizada. Estos bocadillos no solo son un deleite para el paladar, sino que también han contribuido significativamente a las finanzas de la empresa, alcanzando unas ventas de medio millón de euros en.
Para asegurar el éxito de su emprendimiento, Borja y Berta han buscado apoyo en redes de emprendedores como Netmentora, que les han proporcionado recursos y orientación. Su visión es clara: abrir un nuevo local cada año, ampliando así su impacto tanto en la gastronomía como en la comunidad.
A través de su compromiso con la calidad y la inclusión, B de Bocata no solo ha revolucionado el concepto del bocadillo, sino que también ha creado una plataforma para empoderar a aquellos que más lo necesitan, demostrando que la gastronomía puede ser un vehículo para el cambio social.




