La situación actual de Rodalies presenta importantes retos para el PSC en Cataluña.

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La historia tiende a repetirse en Catalunya, especialmente en lo que respecta a infraestructuras y servicios públicos. En 2007, la llegada del AVE a Barcelona tuvo repercusiones negativas para la red de Rodalies, que ya se encontraba deteriorada. Este malestar colectivo no solo provocó incidentes, sino que también desencadenó una manifestación significativa bajo el lema ‘Por el derecho a decidir sobre las infraestructuras’.
Este evento marcó el inicio de un proceso independentista que cambiaría el panorama político catalán. En aquel momento, el PSC, bajo la presidencia de Montilla, y el PSOE, con Zapatero al frente del gobierno español, enfrentaron un creciente rechazo que resultó en su eventual desaparición del escenario político.
Hoy, el PSC se enfrenta a tres retos fundamentales en el contexto de Rodalies. El primero de ellos es el tiempo. Las obras necesarias para mejorar este servicio esencial no estarán disponibles a corto plazo, lo que significa que los catalanes deberán esperar años para ver mejoras significativas. El plan de reformas actual se extenderá hasta 2030, y muchas de las obras que se requieren ni siquiera están programadas para ejecutarse hasta un plan hipotético que abarcaría de 2031 a 2040. Por ejemplo, la duplicación de la línea Montcada-Vic, una promesa realizada en 2009, sigue sin cumplirse.
Los hechos
El segundo desafío del PSC radica en su falta de contundencia al abordar el déficit fiscal que afecta a Catalunya. Recordemos las discusiones pasadas sobre este tema, como el famoso artículo de Lluch en La Vanguardia y el debate entre Mas Colell, Martínez y Sampere sobre las cifras del déficit de 2009. La cuestión del déficit fiscal tiene dos caras: la insuficiente financiación de la Generalitat y la escasa inversión del gobierno español en Catalunya. La situación de Rodalies es un claro reflejo de la falta de inversiones necesarias por parte del Estado.
El estado de Rodalies como símbolo de la infrainversión
El estado de Rodalies se ha convertido en un símbolo de esta infrainversión. La infraestructura ferroviaria, construida en gran parte en el siglo XIX, no se ha modernizado adecuadamente para satisfacer las demandas de la población actual. Catalunya no carece de líneas ferroviarias, sino que enfrenta problemas de capacidad y mantenimiento. En este sentido, el reciente documento aprobado por el Govern, titulado Estrategia ferroviaria de Catalunya, propone la construcción de nuevas líneas y la transformación del AVE en un servicio regional. Sin embargo, la solución a los problemas de Rodalies no radica en construir más líneas, sino en mejorar la red existente.
Las decisiones del Govern y sus consecuencias
El tercer desafío que enfrenta el PSC es la falta de una visión clara sobre las necesidades ferroviarias de Catalunya. A pesar de la necesidad urgente de abordar estos problemas, el Govern ha aceptado un traspaso de competencias que limita su capacidad de acción. Aunque tiene la presidencia del consejo, la mayoría del capital sigue en manos de Renfe, y el personal relacionado continúa vinculado a esta compañía. Las estructuras del Estado, incluidos los sindicatos y el PSOE, han restringido las posibilidades de avanzar en esta cuestión.
Un llamado a la acción
A medida que los eventos recientes continúan teniendo repercusiones, el PSC debe actuar con determinación. Las experiencias de éxito de la Generalitat, como en el caso de TV3, la policía autonómica y la investigación, han surgido cuando se ha impulsado un proyecto propio sin depender de los acuerdos establecidos. Salvador Illa, como líder del PSC, tiene la oportunidad de aprovechar la crisis actual para cuestionar el acuerdo de traspaso y reclamar más autonomía en la gestión de Rodalies. Aunque habrá otras oportunidades en el futuro, esta situación podría ser crucial para su relevancia política.




