El plástico, presente en casi todos los aspectos de nuestra vida cotidiana, representa una amenaza significativa para nuestra salud de maneras preocupantes.

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En las últimas décadas, el plástico ha pasado de ser un material innovador a convertirse en una grave preocupación para la salud pública. Este compuesto, que se encuentra en el aire que respiramos, el agua que bebemos y los alimentos que consumimos, se ha infiltrado en nuestra vida cotidiana de maneras que apenas comenzamos a entender.
Un reciente estudio publicado en The Lancet Planetary Health revela que, si no se revisan las prácticas actuales de producción y consumo, los efectos negativos del plástico podrían más que duplicarse antes del año 2040.
La investigación evalúa el impacto del plástico a lo largo de su ciclo de vida, desde la extracción de materias primas hasta su desecho.
Este análisis se basa en un modelo que abarca el período 2016-2040 y sugiere que el crecimiento de la producción podría alcanzar un preocupante 100%. Aunque el estudio no abarca microplásticos ni muchos aditivos debido a la falta de datos disponibles, los resultados son alarmantes y requieren atención inmediata.
La relación entre plástico y salud
El estudio realizado por un equipo de expertos, incluido el profesor Roberto Rosal de la Universidad de Alcalá, demuestra que la disminución de la producción de plásticos primarios es la estrategia más efectiva para mitigar sus efectos perjudiciales sobre la salud. Carmen Morales, investigadora de la Universidad de Cádiz, enfatiza que no basta con gestionar residuos; es imperativo implementar políticas que prioricen la prevención y la protección del derecho a un ambiente saludable.
Rutas de exposición al plástico
La exposición al plástico se produce de múltiples formas. Nicolás Olea, catedrático emérito de la Universidad de Granada, advierte que la cantidad de microplásticos y aditivos químicos a los que estamos expuestos supera ampliamente las estimaciones previas. Estos compuestos están asociados con problemas de salud como alteraciones hormonales, obesidad, diabetes, infertilidad, trastornos del desarrollo en niños y ciertos tipos de cáncer. La exposición es diaria y acumulativa, lo que genera una creciente preocupación sobre sus efectos a largo plazo.
Propuestas para la reducción del uso del plástico
La investigación sugiere que la reducción de plásticos no esenciales es crucial. Se propone el uso de materiales alternativos como el vidrio o el papel en lugar de plástico desechable. Sin embargo, existe cierta ambigüedad en cuanto a qué usos se consideran no esenciales y qué alternativas serían las más adecuadas. A pesar de estas dudas, lo que está claro es que disminuir el consumo de plástico disminuirá su impacto en la salud humana.
Producción y sus consecuencias
Las proyecciones indican que para 2040, la producción de plástico en la Unión Europea podría alcanzar las 680 millones de toneladas. Esta cifra incluye una variedad de productos que han sustituido materiales naturales por plásticos. Nicolás Olea señala que la industria del plástico se ha vuelto predominantemente relevante, superando incluso su uso como fuente de energía. Por ejemplo, la producción de textiles plásticos está proyectada en 146 millones de toneladas anuales. Este uso extensivo presenta un riesgo importante para la salud pública.
El impacto del plástico en la salud se manifiesta de tres maneras principales. Primero, la presencia de micro y nanoplásticos en el medio ambiente; segundo, la toxicidad intrínseca de ciertos productos plásticos; y tercero, los aditivos químicos que se incluyen en su fabricación. Estos aditivos no solo son perjudiciales, sino que también pueden volverse más tóxicos con el tiempo al acumular sustancias del medio ambiente. A pesar de los esfuerzos para promover productos reutilizables, el riesgo de exposición sigue aumentando, lo que plantea un desafío significativo para la salud pública.
La carga de enfermedad atribuible al plástico
Desde hace años, se ha documentado la carga de enfermedad atribuible al plástico. Los problemas de salud más preocupantes están relacionados con el sistema endocrino, incluyendo obesidad y diabetes, además de afectar la fertilidad y el desarrollo infantil. Estas condiciones están asociadas con la exposición a disruptores endocrinos que se encuentran en diversos productos plásticos. La complejidad de la exposición diaria a múltiples tipos de plástico y sus efectos acumulativos plantea preguntas que aún necesitan ser respondidas. La falta de conocimiento completo sobre las consecuencias a largo plazo destaca la urgencia de actuar de manera decisiva para proteger la salud pública.




