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La escuela de payasos en Francia: Transformando el fracaso en una valiosa lección de vida

En la École Philippe Gaulier, el fracaso se convierte en el punto de partida hacia una innovadora expresión artística. Aquí, cada tropiezo es una oportunidad para reinventar y explorar nuevas dimensiones en el arte.

Ubicada en el pintoresco pueblo de Étampes, a una hora en tren de París, la École Philippe Gaulier ha estado moldeando a estudiantes de todo el mundo durante más de cuatro décadas. Este lugar no es solo una escuela de payasos, es un laboratorio de experiencias donde el objetivo principal es aprender a lidiar con el fracaso.

Aquí, el acto de caer se convierte en una parte fundamental del aprendizaje, y cada error es una oportunidad para crecer.

En un aula iluminada, el profesor Carlo Jacucci inicia el proceso de enseñanza con una máxima innegable: el fracaso es el camino hacia la autenticidad.

Los estudiantes, ansiosos pero inseguros, se preparan para enfrentarse a un público que no siempre será indulgente. “Los juegos comienzan”, dice Jacucci, mientras el tambor resuena y la música llena el espacio. En este ambiente, se fomenta la libertad de ser ridículo.

Un enfoque único hacia la comedia

Philippe Gaulier, el fundador de la escuela, es conocido por su filosofía de que la comedia no comienza con chistes, sino con el placer de ser absurdo. Desde actores hasta médicos, personas de diversas profesiones llegan a Étampes buscando descubrir su idiota interior. Esta búsqueda no es sencilla; los estudiantes deben atravesar la incomodidad y la vergüenza, enfrentando el temido le flop, un momento de silencio incómodo donde el público no responde a su actuación.

Un ejemplo claro de esto se manifiesta en la actuación de Gabriela Flarys, una actriz brasileña que, en medio de un amorío cómico entre un guerrero romano y un mariachi, se encuentra atrapada en una situación cómica. Bajo la mirada crítica de Jacucci, ella experimenta el dolor del fracaso, pero también la posibilidad de la transformación. Al ser instada a mostrar más emoción, su frustración se desata y se convierte en risas.

El aprendizaje a través del fracaso

El método de Gaulier ha dado lugar a una impresionante lista de exalumnos, incluyendo a actores ganadores del Oscar como Sacha Baron Cohen y Emma Thompson. Sin embargo, el enfoque de la escuela no es solo sobre la fama; se trata de entender que el fracaso es una parte integral del proceso creativo. Zach Zucker, quien ha llevado esta enseñanza a su espectáculo de variedades, Stamptown, explica que el arte de fallar se convierte en una habilidad valiosa. “Si puedes ser bueno siendo malo, entonces nada es realmente malo”, señala Zucker.

La escuela sigue atrayendo a nuevos talentos, como Julia Masli, que decidió inscribirse al enterarse de que no había audiciones. Su exitoso show en el Edinburgh Fringe Festival, donde invita al público a compartir sus problemas para luego resolverlos en tiempo real, es un testimonio de cómo la enseñanza de Gaulier se traduce en creatividad auténtica.

La esencia de ser ridículo

Nacido en París en 1943, Philippe Gaulier se formó inicialmente como actor serio. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que su verdadera vocación estaba en hacer reír a los demás. A partir de este descubrimiento, fundó su escuela en 1980, después de haber trabajado con el reconocido maestro de mimo Jacques Lecoq. Desde entonces, la École Philippe Gaulier se ha trasladado a varias ciudades, pero ha encontrado su hogar en Étampes desde hace más de 15 años.

La escuela no solo se trata de risas; es un lugar donde los estudiantes aprenden que cada error es un paso hacia el crecimiento personal y artístico. La esposa de Gaulier, Michiko Miyazaki, ahora gestiona las operaciones diarias de la escuela y asegura que todos los alumnos se lleven consigo algo valioso. “Las personas llegan aquí con la esperanza de cambiar, aunque no siempre saben en qué”, comenta.

El impacto en la vida de los estudiantes

Después de una intensa sesión de práctica, Frank Benson, un estudiante australiano que se presentó como guerrero romano, reflexiona sobre su experiencia. “A veces, te enfrentas a un gran fracaso, y no es divertido, pero estoy aprendiendo a recuperarme más rápido”, dice. Para muchos, la École Philippe Gaulier representa un refugio donde no solo se aprende a hacer reír, sino a encontrar su voz auténtica en el proceso.

Gabriela Flarys, por su parte, ha regresado a la escuela por tercera vez. Con más de 15 años de experiencia en la actuación, reconoce que este lugar tiene algo especial que la mantiene volviendo. “Nada es un error si juegas con ello”, concluye, encapsulando la esencia de lo que significa ser parte de esta comunidad de aprendizaje.


Contacto:
Giulia Lifestyle

Ha raccontato tendenze lifestyle quando ancora si chiamavano mode passeggere. Distingue il trend destinato a restare dalla bolla del momento. Scrive di stili di vita con la competenza di chi li ha vissuti e la distanza critica di chi li analizza.

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