El colapso del sistema Rodalies representa importantes retos económicos para Cataluña.

El sistema de transporte ferroviario Rodalies en Cataluña se encuentra en medio de una crisis sin precedentes, dejando a miles de usuarios atrapados en la incertidumbre. Este problema no solo interfiere en la movilidad diaria de los ciudadanos, sino que también acarrea consecuencias económicas significativas para la región.
En 2026, Adif, la entidad encargada de la infraestructura ferroviaria, ha ejecutado apenas el 50% de la inversión prevista para la red de trenes, lo que ha resultado en interrupciones y retrasos constantes.
En las últimas semanas, el caos en el transporte ha puesto en tela de juicio la planificación y ejecución del Pla de Rodalies 2026-2030.
A medida que se aproxima el final del primer semestre de 2026, las cifras indican que la inversión en la red convencional apenas alcanza los 535 millones de euros. Aunque este monto es superior al del año anterior, sigue siendo insatisfactorio en comparación con las proyecciones iniciales.
Inversión y ejecución del Pla de Rodalies
Desde su inicio, el Pla de Rodalies ha generado altas expectativas. Sin embargo, los datos actuales revelan que, a pesar de una ejecución acumulada del 96% en seis años, los problemas de movilidad han aumentado. Los presupuestos prorrogados de los años 2025 y 2026, que son continuaciones de los de 2024, han limitado la capacidad de ejecución, provocando un estancamiento en el progreso de las inversiones.
La situación de la red convencional
El Ministerio de Transportes ha señalado que, aunque Adif es el principal responsable de las inversiones, una parte menor se realiza a través de Adif Alta Velocidad. Por ejemplo, la construcción de la estación de Salou Port Aventura se contabiliza como parte de la red convencional. Este enfoque ha diluido los esfuerzos en la red que realmente necesita atención, llevando a una crisis de movilidad sin un horizonte claro de solución.
La falta de inversiones sostenidas en la red convencional ha derivado en problemas que parecen no tener fin. En comparación con la media de ejecución del 35% entre 2013 y 2025, la situación actual es alarmante. A pesar de los incrementos en el gasto absoluto, los economistas advierten que las prioridades en las obras no parecen alinearse con las necesidades reales de movilidad.
Consecuencias económicas del colapso
La crisis del sistema Rodalies ha generado repercusiones económicas que van más allá del transporte. Según cálculos de Pimec, la pérdida económica diaria por la suspensión del servicio se estima en 9 millones de euros. El presidente de la comisión de economía catalana del Col·legi d’Economistes, Josep Reyner, ha advertido que si el colapso persiste durante uno o dos meses, podría tener un efecto negativo en el PIB catalán.
Impacto en la industria
La industria catalana se encuentra en una posición crítica debido a los retrasos en el transporte. Miquel Sàmper, consejero de Empresa y Trabajo, ha reconocido que las empresas están sufriendo por los cortes en las líneas de tren. Con 24,000 toneladas de acero bloqueadas en Portbou, se vislumbra un futuro incierto para el sector industrial, que depende de la capacidad de transporte para mantener sus operaciones.
El Govern de Cataluña está considerando la posibilidad de compensar a las empresas afectadas, en colaboración con el Ministerio de Industria. Sàmper ha destacado la importancia de establecer protocolos de actuación entre los sectores público y privado para abordar estas crisis de manera eficaz. La coordinación es clave para minimizar el impacto en el tejido productivo de Cataluña.
Hacia una solución sostenible
Ante esta situación, es fundamental que se reevalúen las estrategias de inversión y ejecución del Pla de Rodalies. La mejora de la infraestructura ferroviaria debe ser una prioridad para asegurar un servicio eficiente y confiable. La Administración debe aprender de esta crisis y trabajar proactivamente para evitar que situaciones similares se repitan en el futuro.
Además, la colaboración entre las diferentes entidades involucradas en el transporte y la industria es esencial. Solo a través de un esfuerzo conjunto se podrá restablecer la confianza de los usuarios y garantizar la movilidad en Cataluña, un aspecto crítico para el desarrollo económico de la región.
