Las severas tormentas han traído pérdidas millonarias a los agricultores del sur de Europa.

Las recientes tormentas que han azotado el sur de España y Portugal han dejado a su paso un panorama desolador para el sector agrícola. Según estimaciones de diferentes asociaciones de agricultores y autoridades locales, los daños se prevén en más de 3.000 millones de euros.
Esta situación ha llevado a las comunidades afectadas a considerar la declaración de zona catastrófica para poder acceder a ayudas económicas que alivien la crisis.
Impacto en la agricultura andaluza
En Andalucía, el presidente de la Junta, Juanma Moreno, ha destacado que aproximadamente el 75% de los cultivos herbáceos han sido severamente impactados por las lluvias y vientos constantes desde noviembre.
Las proyecciones indican que la producción agrícola podría sufrir una caída del 20%, lo que significaría pérdidas multimillonarias. La Junta ha manifestado su intención de solicitar oficialmente la declaración de zona catastrófica para facilitar la ayuda a los agricultores afectados.
Propuestas de intervención
Como respuesta a esta crisis, la organización COAG Andalucía ha alertado sobre el aumento de los daños, sugiriendo que las pérdidas reales podrían ser aún mayores de lo estimado. Juan Luis Ávila, secretario general de la organización, ha advertido que los datos actuales subestiman la magnitud del problema, ya que las tormentas continúan y los daños siguen emergiendo. “La situación es crítica y los números actuales no reflejan la realidad”, afirmó Ávila en un comunicado reciente.
Situación en Portugal
El escenario no es diferente en Portugal, donde el Ministerio de Agricultura ha indicado que las pérdidas en los sectores agrícola y forestal podrían alcanzar los 750 millones de euros. Con el pronóstico de que las tormentas pueden intensificarse en los próximos días, la preocupación por la seguridad alimentaria y la estabilidad económica de los agricultores es creciente. Las autoridades portuguesas también están considerando la posibilidad de activar medidas de emergencia para mitigar el impacto en el sector.
Reacción de los agricultores
En Chipiona, Cádiz, los agricultores han comenzado a movilizarse para solicitar la declaración de su localidad como zona catastrófica. Eduardo Ruiz Jerez, vicepresidente de la Asociación de Agricultores de la Costa Noroeste de Cádiz, ha descrito la situación como “desastrosa”, señalando que muchos agricultores enfrentan la posibilidad de abandonar sus explotaciones debido a los daños. “La agricultura de esta región es vital para la economía local y la situación actual amenaza a alrededor de 1.300 familias”, dijo Ruiz.
Necesidad de un plan estratégico
Ambos, Ruiz y Rivera, han enfatizado en la urgencia de implementar un plan estratégico que aborde no solo las consecuencias inmediatas de las tormentas, sino también los problemas históricos que afectan el acuífero y la infraestructura agrícola en la región. “La dependencia de ayudas no es sostenible a largo plazo. Necesitamos soluciones que permitan a nuestros agricultores prosperar”, concluyó Rivera.
La situación de los cultivos en el sur de Europa es un recordatorio de la vulnerabilidad del sector agrícola frente a las inclemencias del tiempo. Con la llegada de cada nueva tormenta, los agricultores se ven obligados a replantearse su futuro, buscando no solo la recuperación de sus tierras, sino también una seguridad a largo plazo que les permita continuar con su labor esencial.
