Cientos de usuarios de Rodalies demandan mejoras urgentes en el servicio ferroviario de Barcelona para una experiencia de viaje más eficiente y cómoda.

El servicio de Rodalies en Cataluña atraviesa un momento crítico, lo que ha llevado a miles de usuarios a manifestar su descontento. Este sábado, un considerable número de ciudadanos se congregó en la Estació de França para marchar hacia la plaza Sant Jaume.
Allí, expresaron su frustración ante la administración de la Generalitat. Esta manifestación, que reunió a 22 organizaciones de usuarios y agentes sociales, tiene como objetivo llamar la atención sobre la necesidad de una transformación drástica en la gestión del transporte ferroviario.
A pesar de que la afluencia a la protesta varió, con estimaciones que oscilan entre 3,000 y 40,000 personas, el mensaje fue claro: “ Sin trenes no hay futuro”. Varios partidos políticos, entre ellos Junts, ERC, Comuns y CUP, se unieron a la causa, aunque los líderes del Govern y del partido socialista no participaron.
Demandas de los usuarios y sindicatos
La principal entidad organizadora, la asociación Promoció del Transport Públic, subrayó la urgencia de priorizar el transporte público y reformar el modelo centralista que actualmente rige a Renfe y Adif. Su presidente, Adrià Ramírez, enfatizó que “se debe invertir más y mejor”, destacando que el objetivo debe ser facilitar la vida a los usuarios, en lugar de simplemente destinar grandes sumas de dinero sin un plan definido.
Condiciones de los usuarios
Desde la plataforma Dignidad en las Vías, la portavoz Anna Gómez resaltó el desgaste físico y psicológico que sufren los usuarios. Muchos llegan tarde a sus trabajos y compromisos, afectando su calidad de vida. “No podemos esperar más”, declaró, refiriéndose a la creciente impaciencia de los viajeros que se sienten al borde de la desesperación por la falta de soluciones efectivas.
Los sindicatos también apoyaron estas demandas, argumentando que la exigencia de un mejor servicio está alineada con los derechos de los trabajadores del sector ferroviario. Durante la protesta, los representantes de UGT y CC.OO. señalaron que esta causa común es el resultado de años de desinversión en la red ferroviaria catalana.
Reacciones políticas y propuestas de solución
Los líderes políticos reaccionaron rápidamente. El presidente de ERC, Oriol Junqueras, exigió responsabilidades políticas por la crisis actual de Rodalies, sugiriendo que “deben haber dimisiones y soluciones”. Recordó que Cataluña ha sufrido un trato injusto durante décadas en términos de financiación y atención a sus infraestructuras.
Desde Junts, Jordi Turull reiteró la necesidad de un cambio en la gestión, pidiendo la destitución del ministro de Transportes y de la consellera de Territori. Según él, es imperativo que el Govern lidere esta crisis y rescate el servicio ferroviario de las manos de Renfe.
Iniciativas futuras y compromisos
La líder del grupo de Comuns en el Parlament, Jéssica Albiach, también se unió al debate, insistiendo en que la movilidad y la vivienda deben ser prioridades para la Generalitat. En vistas a una reunión con el Govern para negociar presupuestos, indicó que Rodalies será un tema central y demandó incrementar la red de autobuses interurbanos para facilitar el transporte alternativo.
En medio de estas manifestaciones, el Govern ha expresado su comprensión hacia las razones de los manifestantes, aunque su enfoque busca dirigir la situación hacia soluciones concretas, evitando que se convierta en un ciclo de frustración. El conseller de Presidència, Albert Dalmau, aseguró que se están realizando esfuerzos para mejorar la situación de Rodalies, con inversiones y cambios en la gestión ya en marcha.
El telón de fondo de la crisis de Rodalies
Esta crisis no es un fenómeno aislado. Recientemente, el sistema ferroviario español ha enfrentado numerosos desafíos, incluidos accidentes que han elevado la inquietud entre los usuarios. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha reconocido que la situación es el resultado de múltiples factores, desde el cambio climático hasta un déficit de inversión acumulado que ronda los 30,000 millones de euros.
A pesar de que la afluencia a la protesta varió, con estimaciones que oscilan entre 3,000 y 40,000 personas, el mensaje fue claro: “ Sin trenes no hay futuro”. Varios partidos políticos, entre ellos Junts, ERC, Comuns y CUP, se unieron a la causa, aunque los líderes del Govern y del partido socialista no participaron.0
