Explora la trayectoria de Ilia Malinin, un joven prodigio del patinaje artístico que ha dejado una marca indeleble en las Olimpiadas de 2026. Su impresionante habilidad y dedicación lo han posicionado como una de las figuras más destacadas en el mundo del patinaje artístico, atrayendo la atención de aficionados y expertos por igual. Con actuaciones memorables y una técnica excepcional, Ilia continúa inspirando a la próxima generación de atletas.

En el marco de las Olimpíadas de 2026, celebradas en Milano Cortina, Ilia Malinin se ha consolidado como un referente en el patinaje artístico masculino. Su ejecución de un backflip y su capacidad para realizar saltos de hasta cuatro rotaciones y media han desafiado las expectativas en el hielo.
La controversia que rodea sus movimientos se origina en que el backflip había estado prohibido en competiciones durante décadas, hasta que se levantó esta restricción en 2026.
Malinin, apodado el “Quad God”, no solo ha maravillado al público, sino que también ha establecido un nuevo estándar técnico en el deporte.
En su debut olímpico, logró una puntuación de 200,03 puntos en la competición por equipos, lo que contribuyó a que su equipo se alzara con la medalla de oro, superando a Japón por un punto en una final emocionante que mantuvo a todos en vilo hasta el final.
Un prodigio en el hielo
Nacido el 2 de diciembre de 2004 en Fairfax, Virginia, Ilia Malinin creció en un entorno donde el patinaje era parte de su vida diaria. Sus padres, Tatiana Malinina y Roman Skorniakov, ambos excompetidores olímpicos por Uzbekistán, fueron sus primeros entrenadores y mentores. Desde muy joven, Malinin mostró un talento excepcional, realizando saltos cuádruples en el circuito junior antes de cumplir los 17 años.
Un salto prohibido
El cuádruple Axel ha sido uno de los mayores logros de Malinin. Considerado un salto casi imposible, este movimiento exige una combinación perfecta de altura, velocidad y control. En 2026, se convirtió en el primer patinador en completar con éxito este salto en una competición oficial. Esta hazaña no solo le valió el apodo de “Quad God”, sino que también marcó un momento histórico en el patinaje artístico.
Estilo y presencia en el escenario
El estilo de Malinin en la pista ha generado debate. Prefiere trajes sobrios y funcionales que permiten que su figura y movimientos sean el centro de atención. En lugar de adornos excesivos, elige una paleta de colores minimalista que resalta su atletismo y la dinámica de su actuación. Este enfoque moderno refleja una nueva era en el patinaje artístico masculino, donde eficacia y estética se combinan para crear actuaciones memorables.
Reconocimiento y admiración
Durante la competición, Malinin atrajo la atención de figuras prominentes del deporte, como Novak Djokovic y Pau Gasol, quienes estaban presentes para presenciar su actuación. La influencia de Malinin trasciende la pista; se ha convertido en un símbolo de la evolución del patinaje artístico y su capacidad para atraer a una audiencia diversa.
Con dos títulos mundiales en su haber y múltiples victorias en las finales del Grand Prix, Malinin ha demostrado ser un competidor formidable. Su enfoque en la variedad y calidad de sus saltos, combinado con un repertorio técnico impresionante, le han asegurado un lugar en la historia del deporte.
El futuro de Ilia Malinin
A medida que avanza en su carrera, Malinin tiene ambiciones que van más allá del patinaje. Ha expresado su deseo de convertirse en una figura reconocida a nivel mundial, similar a celebridades como Dwayne Johnson. Su visión incluye explorar oportunidades en el cine, aprovechando la fama que ha ganado en el hielo.
Ilia Malinin no es solo un patinador, sino un innovador que ha cambiado el curso del patinaje artístico. Con su talento sobresaliente y su visión para el futuro, está destinado a dejar una marca indeleble en el deporte y más allá.
