serhat pekmezci, quien formó a arda güler, asegura que el joven sufre acoso por parte de ciertos pesos pesados del vestuario y relaciona esa toxicidad con salidas como la de xabi alonso

En una entrevista que resonó el 12/02/2026, Serhat Pekmezci —el entrenador y ojeador que impulsó la carrera temprana de Arda Güler— declaró que el mediapunta turco está siendo sometido a mobbing dentro del vestuario del Real Madrid. Pekmezci utiliza el término mobbing para describir un patrón de hostigamiento laboral: aislamiento voluntario, actitudes hostiles y bloqueo sistemático de las oportunidades deportivas.
Según su relato, la presión no procede de la dirección ni de la afición, sino de un grupo de jugadores con «egos muy altos» que habrían rechazado integrar al joven en la dinámica interna.
El descubridor de Güler subraya que no recibió quejas directas del futbolista, pero que la situación era previsible en un entorno competitivo como el del club blanco.
Pekmezci afirma haber aconsejado paciencia a Arda, aunque reconoce que la resistencia del jugador empieza a resquebrajarse. Estos testimonios plantean dudas sobre la convivencia en el vestuario y abren la puerta a preguntas sobre cómo la cultura interna puede afectar el desarrollo de talentos emergentes.
Acusaciones sobre el origen del problema
Pekmezci sitúa la responsabilidad en los propios futbolistas: «el acoso venía de los jugadores», dice, insistiendo en que existe un pequeño núcleo que no ha aceptado a Güler. Con esta afirmación, el técnico delimita el foco del conflicto en la interacción interpersonal más que en decisiones tácticas o lesiones. El término mobbing aparece así como explicación a la falta de continuidad del joven en el once titular, a pesar de que sus números en asistencias y momentos de calidad siguen siendo notables.
Impacto sobre la carrera de un talento emergente
Desde su llegada a la capital, Arda ha alternado actuaciones brillantes con fases de ausencia forzada. Pekmezci sostiene que no es una cuestión de capacidad: el talento técnico está ahí, pero el entorno le dificulta consolidarse. El entrenador expone que incluso la paciencia de Güler comienza a agotarse: «Arda es muy paciente y consciente, pero incluso él ha empezado a rebelarse», afirma. Esa posible insurrección interna del jugador frente a un trato percibido como injusto podría acelerar decisiones en el próximo mercado de fichajes.
Consecuencias extra deportivas
Más allá del caso concreto de Arda, las declaraciones de Pekmezci vinculan la dinámica del vestuario con movimientos en los banquillos. El técnico asegura que la supuesta toxicidad impidió fichajes y precipitó salidas: menciona que Jürgen Klopp habría pedido cambios en la plantilla para aterrizar en Madrid y que la situación fue también un factor en la marcha de Xabi Alonso. Si esto fuera cierto, el problema trasciende a la gestión deportiva y plantea interrogantes sobre cómo el poder de los jugadores puede condicionar decisiones institucionales.
Ecos en la gestión y en la afición
Las acusaciones generan un efecto dominó: la prensa, la dirección deportiva y la propia afición deben evaluar si existe un conflicto estructural. Para el club, un clima hostil puede resultar costoso: pérdida de talento, dificultades para atraer entrenadores de primer nivel y desgaste reputacional. Pekmezci incluso compara la grandeza de clubes y afirma que, en su opinión, el Fenerbahçe tiene entidad comparable —o superior— a la del Real Madrid por su historia y por las leyendas que ha formado.
Experiencias personales del mentor
El relato de Pekmezci no se limita a teorías: también narra su propia salida amarga de Fenerbahçe, donde asegura haber sido objeto de «acoso brutal» tras una reestructuración que disolvió su equipo. Estas vivencias personales alimentan su mirada crítica hacia los clubes grandes y su forma de gestionar el talento. Además, el técnico no rehúye críticas a movimientos de mercado recientes: pone ejemplos de fichajes que decepcionaron en su rendimiento o en su adaptación al grupo.
Si las acusaciones se confirman, el Real Madrid afrontaría no solo una cuestión deportiva sino una crisis de cultura interna que podría forzar cambios en la plantilla y en la gestión. Mientras tanto, la carrera de Arda permanece en un punto crítico, y su futuro dependerá tanto de su paciencia como de cualquier intervención que calme la tensión dentro del equipo.
