Cuatro formaciones del Ejecutivo convocan su puesta de largo para el 21 de febrero en Madrid; el rumbo dependerá en buena medida de la decisión personal de Yolanda Díaz y de la disposición de otras fuerzas como Podemos

Cuatro organizaciones que forman parte del actual Ejecutivo han decidido hacer público un proceso de confluencia que aspira a ser la alternativa de las izquierdas en las próximas elecciones generales. Bajo el lema Un paso al frente, Izquierda Unida, Más Madrid, Comunes y el Movimiento Sumar han convocado un acto en Madrid para el 21 de febrero, con la intención de abrir el espacio a otros partidos y a la sociedad civil.
La iniciativa combina el afán por articular una opción sólida frente al crecimiento de la derecha y la ultraderecha con una tensión interna palpable: la continuidad de la vicepresidenta Yolanda Díaz, figura central del acuerdo de, sigue siendo la principal incógnita que condiciona el proceso.
Mientras los partidos buscan enfatizar el proyecto colectivo, las discusiones sobre liderazgo, marca y calendario permanecen abiertas.
Objetivo y alcance de la convocatoria
Los organizadores presentan el acto del 21 de febrero como un punto de partida para construir una confluencia más amplia que pudiera integrar a fuerzas de carácter plurinacional y a entidades sociales —movimientos, sindicatos y sectores culturales—. La voluntad declarada es la de no replicar identidades individuales como nombre único del espacio; el objetivo postureado es diseñar una coalición que respete la autonomía de cada formación y que avance a través de mecanismos de acuerdo sobre programa y candidaturas.
Elementos estratégicos
En la hoja de ruta avanzada por las cuatro formaciones se diferenciaron dos fases: una primera etapa dedicada a la elaboración de propuestas políticas y a la ampliación de apoyos; y una segunda, posterior, orientada a definir la marca y los procedimientos para elegir candidaturas. Sobre la mesa aparecen opciones como el consenso o las primarias, aunque se insiste en que aún no hay prisa por cerrar liderazgos.
La incógnita sobre yolanda díaz y el debate interno
La figura de Yolanda Díaz adquirió relevancia por haber sido pieza esencial en la conformación del espacio que agrupó a una quincena de organizaciones en. Hoy su decisión personal sobre si encabezar o no la nueva alianza condiciona los pasos siguientes: desde algunos sectores se plantea la necesidad de una renovación del referente, mientras otros sostienen que Díaz sigue siendo la mejor opción para atraer votos y cohesionar la confluencia.
La tensión se evidenció públicamente cuando el coordinador federal de IU, Antonio Maíllo, propuso una actualización del proyecto que fue interpretada por algunos como una invitación a que la vicepresidenta dé un paso atrás. La respuesta de aliados de Díaz fue contundente en su defensa, aunque en el entorno de la dirigente se subraya que su agenda internacional y laboral ha mantenido la decisión en suspenso.
Factores que alimentan el debate
Además del debate de liderazgo, pesan datos de opinión que muestran un retroceso en la valoración pública de la dirigente en los últimos años, según fuentes internas citadas por la coalición. Ese desgaste no es exclusivo de Díaz: otros dirigentes del espacio han visto mermada su popularidad tras años en la primera línea política. Para los impulsores del proyecto, la clave es transformar esa erosión en una estructura colectiva más arraigada territorialmente.
Relaciones con otras fuerzas y la respuesta de podemos
La convocatoria incluye una invitación explícita a fuerzas plurinacionales y a la sociedad civil. Entre las aludidas figura Podemos, aunque su presencia no se da por segura: la secretaria general, Ione Belarra, ha mostrado distancia respecto al proceso y ha cuestionado el balance del Gobierno, dejando poco margen a su participación en la puesta de largo.
Paralelamente, iniciativas externas —como la charla anunciada por Gabriel Rufián y un diputado de Más Madrid— buscan articular llamadas a la unidad de izquierdas al margen del proceso oficial, lo que añade complejidad a un escenario ya de por sí fragmentado. Voces desde plataformas territoriales y de partidos coinciden en la necesidad de arraigar el proyecto en los principales ámbitos autonómicos, con la vista puesta en comunidades pobladas como Madrid, Cataluña y Andalucía.
Retos por delante
Los impulsores insisten en que el propósito es diseñar un espacio sólido y confiable que perdure en el tiempo y que sea capaz de ofrecer una alternativa frente al avance del populismo de derecha. Los retos incluyen conciliar distintas sensibilidades, concretar un programa atractivo para el electorado y decidir mecanismos de liderazgo y de elección de candidaturas, todo ello sin diluir identidades ni alienar a actores potenciales.
