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Infarto silencioso: señales sutiles y cuánto ejercicio es suficiente

Señales inesperadas como dolor de muelas o falta de aire pueden ocultar un infarto silencioso. Conoce los grupos vulnerables y cómo apenas minutos de actividad física diaria mejoran la supervivencia.

Es habitual relacionar un infarto con un dolor torácico intenso, pero existe otra realidad: el infarto silencioso, un episodio cardíaco que a menudo pasa desapercibido por presentar síntomas atípicos o leves. Médicos como el cardiólogo Tim Chico han señalado que aproximadamente un tercio de los infartos pueden ser de este tipo, y que su diagnóstico suele llegar tarde, cuando se realiza un electrocardiograma o análisis por otras razones.

Además de la falta de reconocimiento en el momento del evento, el problema clave es que sin tratamiento inmediato se pierde la oportunidad de limitar el daño al músculo cardíaco. Por eso es esencial prestar atención a señales que, a primera vista, parecen no tener relación con el corazón: molestias dentales, dolores dorsales persistentes o disnea leve pueden ser manifestaciones de un proceso coronario subyacente.

Señales y grupos con mayor riesgo

Las manifestaciones de un infarto silencioso no siempre incluyen el clásico dolor opresivo en el pecho; a veces son sutilezas que se confunden con fatiga, ansiedad o problemas respiratorios. Entre los indicios a vigilar están una presión torácica leve y la dificultad para respirar prolongada. Dos colectivos merecen especial atención: las personas mayores y quienes padecen diabetes. En el caso de la diabetes, la neuropatía diabética puede reducir la percepción del dolor, de modo que un evento coronario no genera el aviso habitual y pasa inadvertido.

Importancia de las revisiones y pruebas

Controlar los factores de riesgo y realizar revisiones periódicas incrementa la probabilidad de detectar un infarto pasado. Un electrocardiograma rutinario o análisis que muestren marcadores de daño miocárdico pueden revelar cicatrices compatibles con un episodio previo. Identificar este antecedente permite iniciar terapias que disminuyen el deterioro funcional y reducen la posibilidad de sufrir un segundo ataque más evidente, muchas veces evitable con manejo precoz.

Pequeños cambios de actividad que protegen el corazón

La actividad física regular es una herramienta poderosa para la prevención cardiovascular. Evidencias recientes muestran que incrementar apenas unos minutos diarios de ejercicio puede traducirse en beneficios reales para la supervivencia. Estudios que registraron la actividad con acelerómetros encontraron que añadir solo 5 minutos diarios de actividad moderada o intensa en personas muy sedentarias reduce la mortalidad a varios años de seguimiento. Aumentos de 10 minutos mostraron una disminución aún mayor.

Reducir el sedentarismo: pasos simples con gran impacto

No solo importa el ejercicio concentrado; recortar el tiempo sentado mejora las cifras de riesgo. Sustituir media hora de sedentarismo por actividad ligera disminuye la mortalidad en poblaciones generales y en sujetos con factores de riesgo como hipertensión o diabetes. Las recomendaciones globales sugieren 150 minutos de actividad moderada a la semana, pero la buena noticia es que resultados significativos aparecen con incrementos modestos y sostenidos en el día a día.

Cómo aplicar estas ideas en la vida cotidiana

Convertir la teoría en hábito no requiere medidas drásticas: caminar en intervalos durante el trabajo, subir escaleras, ejercicios breves de intensidad moderada o incluso sesiones cortas con bicicleta estática son opciones válidas. Para grupos vulnerables, como mayores o personas con diabetes, es recomendable consultar al equipo médico antes de iniciar un plan, pero la premisa es clara: pequeños aumentos en la actividad y controles médicos periódicos son estrategias complementarias para detectar un infarto silencioso y reducir el riesgo de futuros episodios.


Contacto:
Chiara Ferrari

Ha gestionado estrategias de sostenibilidad para multinacionales con facturaciones de nueve cifras. Sabe distinguir el greenwashing real de las empresas que realmente lo intentan - porque ha visto ambos desde dentro. Los números importan más que los eslóganes.