×

Por qué la combinada nórdica sigue sin prueba femenina en los Juegos

la combinada nórdica sigue siendo la excepción: un deporte histórico que une salto y fondo pero que, hasta ahora, no incluye a mujeres en el programa olímpico

La combinada nórdica es una disciplina que une dos especialidades: el salto con esquí y el esquí de fondo. Aunque tiene raíces profundas en países nórdicos como Noruega, la especialidad vive una paradoja en el movimiento olímpico: permanece sin una prueba femenina en el programa de los Juegos.

Esta situación ha generado debate entre deportistas, federaciones y aficionados, que cuestionan tanto criterios técnicos como decisiones administrativas del Comité Olímpico Internacional.

En competiciones recientes, incluida la cita de Milán-Cortina 2026, la participación masculina mostró una tendencia a la disminución en número de atletas inscritos y en audiencia, lo que alimenta el debate sobre la continuidad del deporte en el repertorio olímpico.

Al mismo tiempo, varias deportistas y la Federación Internacional de Esquí (FIS) han reclamado igualdad de oportunidades y la inclusión de pruebas femeninas en futuras ediciones.

Cómo funciona la prueba y por qué resulta singular

La combinada nórdica se disputa en dos actos: primero el salto, luego la competición de fondo. El resultado del salto define el orden y las diferencias de salida en la prueba de fondo mediante el método Gundersen, que convierte puntos en segundos. La distancia del trampolín —normal o grande— y la evaluación del estilo influyen en el cómputo, donde cada punto de salto equivale a segundos de ventaja o desventaja en la salida del fondo. El ganador es el primer atleta que cruza la línea en la carrera de esquí de fondo.

Las razones oficiales para no incluir una prueba femenina

El Comité Olímpico explica su postura basándose en tres argumentos principales: la limitación del número total de disciplinas en el programa, la baja popularidad internacional de la especialidad y la reducida representación nacional entre las competidoras. Estos criterios sirven como filtro cuando se evalúa la inclusión de nuevos eventos o la expansión de los ya existentes. No obstante, desde la FIS y desde colectivos de atletas se sostiene que esas barreras pueden superarse con políticas activas de desarrollo y mayor visibilidad.

Audiencia y números en juego

Los datos de espectadores y la difusión mediática pesan mucho en la decisión de mantener o eliminar una disciplina olímpica. Informes y comunicados recientes señalaron que la combinada nórdica tuvo, en determinadas ediciones, índices de audiencia entre los más bajos de las competiciones de invierno. Sin embargo, defensores del deporte argumentan que la especialidad merece inversión en promoción y apoyo a programas femeninos para crecer de forma sostenible.

Voces desde el centro de la controversia

Atletas como la noruega Gyda Westvold Hansen han levantado la voz para reclamar un lugar en los Juegos. Sus argumentos se centran en la equidad deportiva y en el derecho a la competencia internacional en igualdad de condiciones. Por su parte, competidores veteranos de la rama masculina —figuras con trayectoria en Copas del Mundo y Juegos— subrayan la tradición y la técnica única de la disciplina, sin negar que la apertura a las mujeres sería un paso lógico si se asegura un campo competitivo amplio.

Casos y ejemplos que ilustran el conflicto

En competiciones recientes se han visto señales encontradas: por un lado, reducciones en el número de participantes masculinos en citas olímpicas; por otro, iniciativas de la FIS para fomentar circuitos femeninos y lograr mayor paridad. La experiencia de países con tradición en saltos y fondo muestra que el desarrollo de una base femenina requiere inversión en formación, infraestructuras y circuitos juveniles.

Qué está en juego para el futuro olímpico

El destino de la combinada nórdica en el programa olímpico depende de dos factores que convergen: la capacidad de atraer y consolidar una masa crítica de deportistas femeninas y el interés del público, traducido en audiencias y apoyo institucional. Si ambas variables mejoran, la presión para introducir una prueba femenina crecerá; si no, la disciplina corre el riesgo de ver reducido su protagonismo o incluso de desaparecer del calendario olímpico.

La discusión no es solo about fairness, sino también sobre cómo gestionar deportes históricos en un contexto mediático y administrativo que valora la representatividad y el retorno de audiencia. La decisión final requerirá que federaciones, atletas y organizadores encuentren un equilibrio entre tradición, equidad y viabilidad deportiva.


Contacto:
Elena Rossi

Diez años persiguiendo noticias, desde los salones del concejo hasta las escenas de accidentes. Desarrolló el olfato para la verdadera historia oculta detrás del comunicado de prensa. Rápida cuando es necesario, minuciosa cuando importa. El periodismo para ella es un servicio público: informar, no entretener.