un contrato costoso, un potente impacto en el tope salarial y una causa judicial reciente colocan a Stefon Diggs en la cuerda floja respecto a su permanencia en New England

Tras el cierre de la temporada que culminó en el Super Bowl LX, la continuidad de Stefon Diggs con los New England Patriots se ha convertido en un dilema tanto financiero como deportivo. Su firma reciente —un acuerdo de tres años por 69 millones de dólares— trae consigo garantías y cláusulas que, de cara a 2026, generan una «encrucijada» para la dirección deportiva.
Al mismo tiempo, una investigación judicial relacionada con un incidente denunciado en diciembre de 2026 complica la lectura pública y administrativa del caso, ya que Diggs compareció en corte el 13 de febrero de 2026 y se declaró no culpable.
El objetivo de este texto es explicar, con detalle y sin alarmismos, las fuerzas que empujan hacia una posible salida del receptor: el peso del impacto en el tope salarial, las alternativas contractuales que maneja la franquicia y la influencia de la situación legal en las decisiones del club y de la liga. También se repasan sus números de la temporada 2026 y cómo estos contrastan con la realidad económica que enfrenta la plantilla.
La dimensión económica del problema
El punto central son los números. Para la campaña 2026, Diggs arrastra un cap hit de 26,5 millones de dólares, una cifra que sitúa su salario entre los más altos del plantel y que tensiona la estrategia de los Patriots si quieren reforzarse. Con aproximadamente 41 millones de espacio salarial según Over the Cap, la directiva dispone de margen para movimientos, pero evaluar recortes que liberen fondos adicionales sigue siendo una opción legítima. En este escenario existe una alternativa clara: un corte previo al 1 de junio que proporcionaría un ahorro cercano a 16.9 millones de dólares mientras dejaría una cifra de dead money relativamente manejable para la organización.
Rendimiento en campo frente a la realidad contractual
Deportivamente, Diggs cumplió con creces las expectativas que motivaron su fichaje. En la temporada 2026 registró 85 recepciones, 1.013 yardas y 4 touchdowns en 17 partidos, además de aportar en la postemporada con 14 recepciones para 110 yardas y un tanto. Estos datos le dan argumentos para rechazar reducciones salariales: a sus 32 años, el receptor puede plantear que mantuvo producción y liderazgo para el cuerpo técnico y la joven ofensiva de New England.
¿por qué el equipo podría pedir una rebaja?
La lógica del club es otra. Pagar un salario de nivel «Top 5» a un receptor que entra en la treintena implica un riesgo a medio plazo, especialmente para una franquicia que pretende conservar su ventana de competitividad y reforzar otras posiciones. Pedir una reducción no es necesariamente un gesto contra el jugador, sino una maniobra financiera para redistribuir recursos. Si Diggs se niega, el escenario probable es una ruptura contractual que permita al equipo reasignar fondo salarial.
La sombra del proceso judicial y su efecto inmediato
A la ecuación económica se añade un factor no deportivo: una demanda por presunta agresión vinculada a un incidente en diciembre de 2026, seguida de una comparecencia judicial el 13 de febrero de 2026, donde Diggs se declaró no culpable. Aunque el equipo ha mostrado apoyo público y la NFL no ha aplicado sanciones formales mientras el caso está en trámite, la incertidumbre legal introduce riesgo reputacional y operativo. Para la franquicia esto se traduce en un incentivo adicional para sopesar alternativas que mitiguen exposición mediática y financiera.
Impacto en las decisiones de la dirección
Entrenador y gerencia han dejado claro su interés en incorporar jugadores jóvenes y asequibles, lo que encaja con la idea de desprenderse de contratos costosos para ganar flexibilidad. Si la causa no se resuelve antes del 1 de junio de 2026, mantener a Diggs con ese cap hit podría condicionar movimientos de mercado. Por otra parte, la química con el joven mariscal Drake Maye y el papel liderazgo que asumió Diggs son razones para que la entidad valore alternativas menos drásticas, como una reestructuración consensuada o un intercambio ponderado.
En síntesis, la continuidad de Stefon Diggs en New England depende de una combinación de factores: la capacidad del receptor para negociar sin ceder, la voluntad del club de priorizar liquidez sobre continuidad inmediata, y la evolución de un proceso judicial que, aunque no ha derivado en sanción, sigue siendo un elemento relevante. La próxima ventana de decisiones antes del 1 de junio obligará al equipo a elegir entre retener producción probada o sacrificar a un activo caro para reforzar el plantel.
