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Abascal defiende la autoridad del partido tras la suspensión de Ortega Smith

Santiago Abascal responde a la medida disciplinaria contra Javier Ortega Smith con firmeza: la dirección del partido manda y no teme a posibles resistencias mientras prepara la campaña en Castilla y León

El 19 de febrero de, durante un acto en Peñafiel (Valladolid), Santiago Abascal afrontó preguntas de la prensa sobre la suspensión cautelar de militancia impuesta a Javier Ortega Smith. El presidente de Vox dejó claro que la autoridad del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) es incuestionable y que esa prerrogativa, según él, deriva del mandato de las Asambleas Generales del partido.

La decisión llegó después de que Ortega se negara a ceder la portavocía en el Ayuntamiento de Madrid a la concejala Arantxa Cabello, un conflicto que ha intensificado tensiones internas y reavivado episodios previos de fricción en la formación. En medio de la itinerancia preelectoral hacia los comicios de Castilla y León, la expulsión cautelar ha puesto en evidencia el choque entre disciplina organizativa y fidelidades personales.

La respuesta pública de Abascal y el mensaje a los afiliados

Frente a los micrófonos, Abascal sostuvo que la dirección «manda» y que esta estructura continuará funcionando de la misma manera. Reforzó la idea de que no hay lugar para dudas a la hora de tomar decisiones interiores y, en su discurso, proyectó ese mismo criterio hacia la acción política que Vox pretende ejercer si llega al Gobierno: rigor interno y coherencia en las resoluciones.

Al ser interpelado sobre la posibilidad de que Ortega mantenga su acta de diputado en el Congreso y de concejal en el Ayuntamiento en caso de confirmarse la suspensión, Abascal respondió con contundencia: «No temo a nada ni a nadie». Con esa frase, buscó despejar cualquier hipótesis de debilitamiento del aparato directivo pese a la relevancia histórica de Ortega como uno de los fundadores del partido.

Contexto y antecedentes del conflicto

El enfrentamiento entre Abascal y Ortega no surge de la nada. En los últimos años han aflorado discrepancias públicas y movimientos de reposicionamiento: desde la salida de figuras como Iván Espinosa de los Monteros hasta tensiones con Macarena Olona y críticas de Ortega sobre determinadas líneas políticas del partido. Según fuentes consultadas, la sustitución progresiva de Ortega en responsabilidades orgánicas fue acumulando distancia y, finalmente, precipitando la medida cautelar.

Relevancia de los cambios en la estructura

La pérdida de roles de Ortega —como la portavocía adjunta del Congreso y puestos en la dirección nacional— se interpretó internamente como un desplazamiento sistemático. El relevo por figuras más jóvenes y cercanas a otras corrientes internas, así como la apertura de espacios para nuevos rostros, explica parte del choque. En este contexto, el control de los cargos municipales y parlamentarios aparece como un elemento clave para mantener la cohesión y el relato del proyecto.

Reacciones desde el entorno de Ortega

Desde el círculo próximo a Ortega no hubo declaraciones claras al cierre de esta crónica. Ya en meses anteriores, fuentes vinculadas al exdirigente habían anticipado su ausencia en candidaturas madrileñas y subrayado discrepancias sobre la línea política del partido, incluyendo críticas sobre la relación con formaciones o figuras internacionales. Esos reproches contribuyeron a erosionar puentes que, hasta hace poco, se basaban también en lazos personales.

Implicaciones políticas y electorales

La expulsión cautelar se produce en plena fase de campaña hacia las elecciones autonómicas de Castilla y León, donde Vox busca capitalizar el descontento en zonas despobladas y consolidar su presencia. Abascal, en su discurso, prefirió situar el foco en los problemas cotidianos de los ciudadanos —la economía doméstica, el empleo y la despoblación— y evitó ahondar en el conflicto orgánico, dejando claro que la prioridad es la movilización electoral.

Sin embargo, la incertidumbre sobre las actas de Ortega —si acabará renunciando a sus escaños o si optará por atrincherarse— abre interrogantes legales y políticos que el partido tendrá que resolver. En este escenario, la dirección de Vox mantiene la presión para imponer disciplina interna y evitar que las disputas públicas erosionen la narrativa de crecimiento del proyecto.

Qué puede ocurrir a corto plazo

La situación podrá evolucionar en varias direcciones: una ratificación de la sanción por los órganos internos, una retirada voluntaria de Ortega de sus cargos públicos o un pulso más prolongado que obligue a dirimir la cuestión ante instancias legislativas o judiciales. Lo que parece claro es que Abascal apuesta por mostrar fortaleza organizativa y por convertir la disputa en un mensaje de unidad hacia los votantes.

La tensión entre liderazgo centralizado y voces críticas internas seguirá siendo un desafío para la estabilidad del partido en las próximas semanas.


Contacto:
Roberto Conti

Veinte años vendiendo casas que cuestan tanto como un departamento normal en otras ciudades. Ha visto familias hacer fortunas y otras perderlo todo en el ladrillo. Conoce cada truco de los anuncios inmobiliarios y cada cláusula oculta en los contratos.