La Generalitat compromete 5.000 millones para un nuevo PNI con 190 medidas, apoyo a sectores estratégicos y el objetivo de 1.000 millones anuales hasta 2030, según Miquel Sàmper

La Generalitat ha cerrado un acuerdo amplio para reforzar el tejido productivo catalán. Con la validación del nuevo Pacte Nacional per a la Indústria, el Ejecutivo autonómico, sindicatos, patronales y otros agentes sociales sellan una hoja de ruta que eleva la inversión prevista hasta los 5.000 millones de euros.
El conseller d’Empresa i Treball, Miquel Sàmper, ha presentado el documento que contiene más de 190 medidas para transformar la industria en un modelo más verde, digital y resistente.
Las partidas actualmente comprometidas suman alrededor de 4.463 millones, pero el texto final refleja el acuerdo para alcanzar el mínimo de 5.000 millones durante la vigencia del plan.
Además, Sàmper ha detallado la intención de movilizar fondos que equivalen, en promedio, a 1.000 millones de euros anuales hasta el horizonte del plan, con el objetivo de consolidar inversiones transversales y específicas.
Un plan estructurado en prioridades estratégicas
El nuevo PNI se organiza en torno a tres ejes centrales: productividad, descarbonización y resiliencia. El primer foco busca cerrar la brecha tecnológica y elevar la complejidad de las exportaciones, impulsando bienes con mayor valor añadido y evitando que la competitividad se base únicamente en costes laborales.
En cuanto a la descarbonización, el pacto aprovecha las oportunidades del Pacte Verd Europeu para reconvertir procesos industriales hacia una economía circular y baja en emisiones. Esto implica inversiones en tecnologías limpias, eficiencia energética y modelos de producción que reduzcan la huella de carbono.
Resiliencia y seguridad de suministros
La tercera prioridad, la resiliencia, pretende blindar la autonomía productiva frente a tensiones geopolíticas. Entre las actuaciones se propone reforzar el acceso seguro a materias primas, energía y tecnologías limpias, así como diversificar cadenas de suministro para mitigar riesgos externos.
Medidas concretas y sectores clave
El plan contiene más de 190 medidas que combinan programas ya existentes con nuevas iniciativas. Se contemplan incentivos a la modernización de plantas, ayudas a la inversión productiva, líneas de crédito para proyectos estratégicos y apoyos específicos para empresas en riesgo de cierre. También se destinan recursos a la formación y a la atracción de talento para cubrir las necesidades de la industria del futuro.
Entre los sectores señalados como prioritarios figuran los semiconductores, la inteligencia artificial, la industria agroalimentaria, el automóvil y la construcción industrializada de vivienda. Para estos ámbitos se plantean paquetes de apoyo que incluyen investigación, ayuda a la innovación y programas para facilitar la adopción de tecnologías deeptech y procesos digitales.
Iniciativas en formación e infraestructuras
La Generalitat prevé reforzar la oferta formativa con más plazas en formación profesional, programas de FP dual y másters vinculados a perfiles STEM. Se amplía también el apoyo a doctorados industriales con una dotación adicional y se reserva financiación para spin-offs y empresas deeptech emergentes. En infraestructuras, se incluyen inversiones para mejorar accesos a polígonos industriales y ampliar capacidades logísticas, como hangares en aeropuertos regionales.
Contexto económico y retos políticos
La industria sigue siendo un pilar de la economía catalana: representa un peso relevante del PIB y sostiene gran parte de las exportaciones. El Ejecutivo destaca datos de crecimiento de la productividad y del comercio exterior en la última década como argumento para intensificar la apuesta pública. No obstante, la iniciativa ha recibido reacciones mixtas desde el arco parlamentario: algunas formaciones piden calendarios más vinculantes y mayor apoyo a ramas concretas como la química o los bienes de equipo, mientras otras reclaman mayor implicación social y seguimiento de objetivos.
El reto ahora es ejecutar las medidas y asegurar que los fondos movilizados —tanto los ya comprometidos como la ampliación hasta los 5.000 millones— se traduzcan en plantas más competitivas, cadenas de valor más seguras y empleos de calidad. El PNI pretende ser un instrumento flexible: un pacte viu capaz de incorporar nuevas amenazas y oportunidades a medida que evolucionen la tecnología y el entorno internacional.
