Un informe público, homenajes académicos y una emisión filatélica trazan el presente cultural de Galicia: déficits en la garantía de derechos, reconocimientos internacionales y la recuperación simbólica de episodios históricos

En los últimos movimientos públicos sobre la vida cultural de Galicia se combinan diagnóstico, homenaje y memoria simbólica. Primero, el Consello da Cultura Galega presentó un estudio que cuestiona si los derechos culturales se perciben como garantizados por la ciudadanía; la indagación, fruto de consultas a cerca de 500 personas, concluye que existe una falta de percepción generalizada sobre el cumplimiento efectivo de esos derechos.
Paralelamente, la propia institución prepara actos de reconocimiento y colabora con otras iniciativas que rescatan episodios históricos, como la emisión de un sello postal dedicado a la Asamblea de Melide de 1520.
Un diagnóstico sobre derechos culturales
El informe titulado «Acceso a la cultura en Galicia», coordinado por Paula Cabaleiro y redactado por Ruth Sousa junto a miembros de la comisión del Consello, explora cómo la población valora el acceso y la protección de las prácticas culturales.
Tras un proceso de consulta que reunió las voces de casi 500 agentes y ciudadanos, la respuesta fue clara: no hay una percepción social de que los derechos culturales estén siendo garantizados de forma efectiva. Ese hallazgo plantea preguntas sobre políticas públicas, distribución de recursos y comunicación institucional, pues la garantía legal de derechos no siempre se traduce en una sensación de acceso real para la ciudadanía.
Implicaciones prácticas del informe
Los resultados abren líneas de trabajo: revisar programas de difusión cultural, mejorar la accesibilidad a equipamientos, fortalecer la formación sobre derechos culturales y reforzar los canales participativos. En el informe se evidencia la necesidad de que las administraciones y entidades culturales combinen normativa con acciones visibles que generen confianza; de lo contrario, la percepción ciudadana seguirá separada de las intenciones declaradas. El Consello da Cultura Galega aparece tanto como autor del diagnóstico como actor con capacidad de incidencia.
Reconocimientos: medallas a la proyección cultural
En el eje de la visibilidad, el Consello decidió conceder sus Medallas de Honor a la filóloga Kathleen Nora March y al edafólogo Francisco Díaz-Fierros. El acuerdo se adoptó en la sesión plenaria del 24 de octubre de 2026 y la entrega de las condecoraciones se celebrará el 24 de febrero en la sede del Consello en Santiago de Compostela, con emisión en directo por internet. Estas medallas, creadas en, quieren poner en valor tanto la labor a favor de la institución como la proyección internacional de la cultura gallega.
Trayectorias premiadas
Francisco Díaz-Fierros, originario de Vilagarcía de Arousa, es doctor en Farmacia por la Universidad de Santiago de Compostela y fue catedrático en Edafología y Química Agrícola; su investigación sobre suelos, climatología agraria y efectos de incendios ha marcado la disciplina en Galicia. Kathleen March, formada en Rochester y vinculada a la University of Maine, ha dedicado buena parte de su carrera a los estudios hispánicos y a la difusión de la literatura gallega en contextos académicos internacionales. Ambos representan la combinación de investigación local con proyección exterior que el Consello busca reconocer.
Memoria postal: la Asamblea de Melide en un sello
La recuperación de la memoria histórica se materializa en la reciente emisión filatélica dedicada a la Asamblea de Melide de 1520. Presentado en el centro sociocultural Mingos de Pita, el sello fue ilustrado por Alberto Taracido por encargo del Consello da Cultura Galega y forma parte de una tirada de 66.000 ejemplares destinada a coleccionistas y al público general. En el acto participaron autoridades locales y representantes de Correos, que han apoyado la difusión de un episodio que los organizadores consideran fundacional para entender ciertos desarrollos del parlamentarismo gallego.
Significado y contexto del sello
La pieza gráfica recrea la capilla mayor del convento de Sancti Spiritus como posible escenario de la reunión de 1520, aunque no existe consenso definitivo sobre el lugar exacto —también se barajan la iglesia de San Pedro o la desaparecida capilla de San Sebastián. Para los promotores, la emisión no es solo un objeto filatélico: es un gesto de memoria simbólica que pretende situar un episodio histórico en la mirada pública y conectar pasado y presente en la construcción de identidad.
En conjunto, las tres iniciativas —el informe sobre derechos culturales, los reconocimientos públicos y la emisión del sello— ofrecen un mapa plural de la cultura en Galicia: diagnóstico crítico, homenaje a trayectorias científicas y humanísticas, y recuperación simbólica de acontecimientos históricos. Cada gesto apunta a desafíos similares: mejorar la percepción ciudadana sobre el acceso cultural, reforzar la proyección internacional y traducir memoria en presencia efectiva en la vida común. El Consello da Cultura Galega actúa aquí como generador de debate, impulsor de reconocimientos y mediador entre historia y ciudadanía, con el reto de que sus diagnósticos se conviertan en prácticas tangibles.
