El Patio de San Eulogio se convierte en entrada ordenada a la Mezquita-Catedral de Córdoba con un centro de 8,5 millones que integra exposición, servicios y accesibilidad

El Centro de Información y Recepción de Visitantes (CIR) instalado en el Patio de San Eulogio ha transformado la manera en que se accede a la Mezquita-Catedral de Córdoba. Seis meses después del incendio que afectó al templo, el Cabildo ha abierto al público una infraestructura fruto de doce años de intervención en dos fases y una inversión total de 8,5 millones de euros.
El objetivo ha sido claro: ordenar el flujo de visitantes, proteger los restos arqueológicos y ofrecer un relato riguroso y accesible del monumento.
El proyecto no solo reordena el umbral físico del conjunto monumental, sino que prepara la recepción cultural y didáctica de quienes llegan.
Con este nuevo espacio se busca que la aproximación al edificio principal sea previa, informada y cómoda, integrando servicios de acogida, exposición y zonas comunes sin alterar la fachada histórica del conjunto.
Una intervención dividida y especializada
Las obras se desarrollaron en dos etapas. La primera fase estuvo orientada a la rehabilitación y recuperación integral del inmueble; la dirección corrió a cargo del arquitecto Francisco Vázquez Teja y supuso una inversión cercana a 2,7 millones de euros. La segunda etapa, de carácter museográfico y tecnológica, recibió 5,8 millones y redefinió los interiores como un dispositivo expositivo contemporáneo.
Coordinación arquitectónica y museográfica
La segunda fase fue liderada por el estudio Frade Arquitectos, con experiencia en grandes instituciones culturales. Su intervención buscó concentrar en un mismo edificio tres funciones esenciales: acogida, exposición y espacios de convivencia, preservando a la vez la identidad y los restos arqueológicos presentes en el sitio. La estrategia fue ordenar el recorrido y dotarlo de soportes tecnológicos que expliquen sin restar protagonismo al propio monumento.
Organización espacial y recorrido
El CIR articula su programa en tres ámbitos</strong. El primero es un hall de recepción donde se concentra la venta de entradas y atención al visitante; el segundo corresponde a la zona expositiva, y el tercero integra el patio, la tienda, la cafetería y el salón de actos como espacio para actividades culturales. Esta distribución pretende transformar la experiencia previa a la visita en una secuencia coherente de información y contemplación.
La exposición y el mirador como antesala
La zona expositiva se ordena en dos bloques: uno dedicado a la historia del monumento —desde su fase como episcopum visigodo hasta la actualidad— y otro centrado en las sucesivas rehabilitaciones realizadas desde el siglo XIX. Entre los recursos museográficos se incluyen maquetas, recreaciones videográficas de las distintas fases constructivas y piezas inéditas hasta ahora. Además, el recorrido incorpora un mirador que ofrece vistas inéditas hacia la propia Mezquita-Catedral, el Puente Romano y el casco histórico, actuando como prólogo visual antes de acceder al interior del templo.
Accesibilidad, inclusión y condiciones de acceso
La intervención ha puesto énfasis en la accesibilidad. El edificio es completamente accesible e incluye una estación tiflológica para personas con discapacidad visual y servicios adaptados para personas ostomizadas, dentro de la voluntad de ofrecer una experiencia inclusiva y respetuosa. Estas prestaciones se integran en el discurso del centro como parte de la democratización del acceso al patrimonio.
En cuanto a la tarifa y el acceso, las zonas comunes del CIR son de entrada gratuita y la visita a la parte expositiva está incluida en la entrada general al monumento, manteniéndose la gratuidad para quienes han nacido o residen en Córdoba. Según el Cabildo, la infraestructura beneficiará tanto a los cordobeses como a los más de dos millones de turistas que visitan cada año la Mezquita-Catedral.
Impacto y lectura final
Más allá de la inversión económica y los elementos arquitectónicos, el proyecto modifica la forma en que se mira y se comprende el monumento: no se ha alterado la silueta ni la fisonomía exterior, pero sí se ha transformado el umbral y la preparación cultural de la visita. El CIR actúa así como un mediador entre la ciudad y la Mezquita-Catedral, ofreciendo contexto, tecnología y servicios que facilitan una experiencia más completa y respetuosa del patrimonio.
