La farmacéutica Boticaria García explica en televisión cómo distinguir un ultraprocesado: atención a ingredientes, apariencia y consumo habitual

La divulgadora farmacéutica Boticaria García explicó el 19/02/2026 en televisión cómo identificar alimentos ultraprocesados y reducir su impacto en la dieta. Su intervención se centró en dos ideas: interpretar correctamente las etiquetas y comprender que la dosis y la frecuencia determinan el riesgo.
¿Qué debe mirar el consumidor para no dejarse llevar por el marketing?
Cómo interpretar las etiquetas y el poder del envase
La presentadora advirtió contra reclamos como «natural» o «receta de la abuela». Esos términos no garantizan ausencia de componentes nocivos.
Recomendó fijarse en la lista de ingredientes y en la cantidad de elementos técnicos. Si aparecen numerosos aditivos, estabilizantes o emulsionantes, el producto suele estar muy alejado de su materia prima.
Indicadores prácticos en la lista de ingredientes
Dos señales claras: la longitud de la lista y la presencia de nombres que no usarías en casa. Ingredientes como grasas hidrogenadas, maltodextrinas o glutamato suelen indicar mayor grado de procesamiento. Comparó un filete —relación evidente con la materia prima— con una salchicha —mezclas y aditivos que desdibujan ese vínculo—.
Ventajas y limitaciones del procesado
No todo procesado es perjudicial. Un bote de garbanzos en conserva puede ser práctico y nutritivo. La clave está en evaluar el grado de transformación y los ingredientes añadidos. ¿Qué gana y qué pierde el producto al pasar por procesos industriales? La respuesta determina su valor nutricional.
Impacto en la salud: dosis y frecuencia
La farmacéutica insistió en que «el veneno está en la dosis». Un ultraprocesado consumido de forma puntual no suele provocar daño inmediato. Sin embargo, la ingesta habitual está asociada a mayor riesgo de obesidad y enfermedades cardiovasculares. Limitar productos con grasas trans, aceite de palma o glutamato añadido reduce esa exposición.
Consejos prácticos para la compra
En el supermercado, prioriza productos con listas cortas y apariencia cercana a su forma original. Desconfía de etiquetas que prometen beneficios sin pruebas: «integral» o «sin azúcar» no eximen de azúcares añadidos u otros procesos. Compara alternativas y lee el empaque con espíritu crítico.
Aplicaciones cotidianas y ejemplos
Para la vida diaria propuso estrategias sencillas: usar legumbres en conserva cuando se necesita rapidez, preferir frutas y verduras frescas como base de las comidas y reservar snacks ultraprocesados para ocasiones puntuales. Son medidas aplicables sin renunciar a la conveniencia.
La intervención del 19/02/2026 buscó empoderar al consumidor mediante información práctica: comprender etiquetas, detectar ingredientes sospechosos y moderar frecuencia y cantidad. Las autoridades sanitarias continúan recomendando limitar el consumo habitual de ultraprocesados para reducir el riesgo de obesidad y enfermedades cardiovasculares.
