El Cabildo Metropolitano ha iniciado las labores para bajar las tres azucenas restantes de la Giralda tras el desprendimiento del 5 de febrero, activando medidas de seguridad y restauración

En la madrugada del sábado 21/02/2026 el Cabildo Metropolitano de la Catedral de Sevilla empezó las operaciones preparatorias para la retirada de las tres azucenas que aún permanecían en la terraza renacentista de la Giralda. Los trabajadores se desplegaron sobre las seis de la mañana para instalar la maquinaria necesaria y asegurar los puntos de anclaje que permitirán el descenso controlado de las jarras.
La decisión surge después de que una de las jarras cayera el 5 de febrero a causa de un temporal de viento y lluvia, hecho que puso en evidencia la vulnerabilidad de estos remates escultóricos y motivó el cierre preventivo de zonas públicas en los alrededores de la torre.
Por qué se ha tomado la medida
La caída del elemento suroeste obligó a una reacción inmediata. La Commission Provincial de Patrimonio Histórico autorizó las actuaciones de emergencia al constatar una inestabilidad en los conjuntos metálicos y sus vástagos. Desde entonces, la plaza de la Virgen de los Reyes permanece acotada en la esquina con Cardenal Amigo Vallejo y la Puerta de Palos de la Catedral se mantuvo cerrada como medida de precaución.
Riesgo estructural y revisiones
Según los técnicos responsables, el proceso de corrosión que provocó el desprendimiento se desarrolló en el interior de la base pétrea que sostiene las jarras, lo que impidió su detección en las inspecciones habituales. El plan de conservación preventiva de la Catedral contempla cuatro revisiones anuales, tres de carácter visual y una inspección exhaustiva previa a Semana Santa, pero la corrosión interna escapó de esos controles visuales.
El proceso de retirada y aseguramiento
Los trabajos se han dividido en dos fases: primero, las labores provisionales de aseguramiento de los tres conjuntos restantes; segundo, el descenso definitivo de cada jarra para su restauración. Ya se han colocado andamiajes y elementos de sujeción en el cuerpo superior de la torre para permitir operaciones seguras con grúas cuando las condiciones meteorológicas sean favorables.
Detalles técnicos de las piezas
Cada jarra mide aproximadamente 3,85 metros y pesa en torno a 120 kilos. Las piezas combinan una base de piedra caliza con una estructura de hierro y bronce que conforma su planta vegetal y el remate floral. Históricamente, estos remates renacentistas incorporan las llamadas eolípilas, esferas de bronce caladas que actuaban como pebeteros para elementos pirotécnicos en antiguas celebraciones.
Contexto histórico y actuaciones anteriores
La culminación renacentista de la Giralda fue proyectada por Hernán Ruiz en 1568 y, ya en 1751, el herrero Basilio Cortés introdujo modificaciones que incluían las azucenas metálicas. Las actuales jarras no son las originales: alrededor de 1980 el orfebre sevillano Fernando Marmolejo Cámara realizó una restauración que sustituyó las piezas por réplicas de hierro fundido para garantizar mayor resistencia frente al clima.
La pieza que se desprendió permanece a la espera de los permisos administrativos para su restauración, que se llevará a cabo de acuerdo con el proyecto redactado por el conservador Eduardo Martínez Moya, autor de intervenciones previas en la Giralda.
Intervenciones patrimoniales simultáneas
La actuación sobre las azucenas se enmarca en un paquete más amplio de decisiones de la Comisión Provincial de Patrimonio, que en la misma convocatoria evaluó expedientes relacionados con la restauración de vidrieras de la Catedral, mejoras en el Real Alcázar y la sustitución de árboles en la Colegial del Salvador. Estas decisiones buscan equilibrar la conservación con la seguridad pública y la accesibilidad de los monumentos.
Qué cabe esperar en los próximos pasos
El descenso de las jarras se realizará cuando las condiciones meteorológicas lo permitan y se cuente con la grúa y el personal especializado necesario. Las labores consistirán en el desmontaje controlado de los conjuntos formados por eolípilas, jarras y azucenas, su traslado a talleres de conservación y la intervención técnica para reparar corrosiones internas y recuperar la integridad formal y estética de las piezas.
La actuación pretende, además de devolver las piezas restauradas a su emplazamiento, incorporar medidas preventivas que eviten futuros desprendimientos, reforzando los anclajes y actualizando los protocolos de inspección dentro del plan de conservación de la Catedral.
Mientras tanto, la atención ciudadana continúa sobre la Giralda: este episodio recuerda la fragilidad de los elementos exentos y la necesidad de combinar mantenimiento regular con intervenciones puntuales cuando la inspección visual no detecta deterioros internos. El despliegue de medios iniciado el 21/02/2026 refleja esa prioridad por la seguridad y la preservación del patrimonio sevillano.
