Inter Miami inició la defensa del título con una goleada en contra frente a LAFC; Messi estuvo activo pero sin influencia decisiva y el equipo evidenció problemas defensivos y de conexión

El arranque de la MLS 2026 dejó una sorpresa para los seguidores del vigente campeón: Inter Miami cayó por 3-0 ante Los Angeles FC en el Memorial Coliseum. Desde el pitido inicial quedó patente que el conjunto visitante no encontró el ritmo esperado y que los locales impusieron un ritmo más agresivo y eficaz.
La derrota no solo es un resultado; es una fotografía de fallos colectivos: transiciones mal gestionadas, pérdidas en zona peligrosa y una coordinación insuficiente alrededor de su figura más mediática, Lionel Messi. Para comprender mejor las causas y las lecturas que deja este partido, conviene desglosar el rendimiento por áreas y el impacto en el proyecto deportivo.
Problemas defensivos y concesiones en transiciones
La secuencia que abrió el marcador derivó de una falla en la construcción del juego desde el fondo: la salida no fue limpia y permitió a LAFC recuperar en campo rival. El primero y el tercero fueron producto de esa vulnerabilidad; la defensa de Miami mostró dificultades para tapar carreras y segundos remates, con errores de posicionamiento y falta de sincronía en la presión. En términos tácticos, el equipo sufrió al pasar de fase defensiva a ofensiva, y esas pérdidas provocaron contraataques letales.
Claves del desequilibrio defensivo
Entre los factores más claros estuvieron las imprecisiones en los pases largos, la escasa cobertura en banda y la tardanza en las ayudas defensivas. LAFC aprovechó la movilidad de sus delanteros y la capacidad para encontrar espacios entre líneas, generando superioridad numérica en zonas clave. Además, la presión alta del local generó pérdidas cerca del área visitante, lo que facilitó remates con ventaja y definiciones confiadas. Estos detalles, aunque individuales, se convirtieron en un patrón recurrente durante el encuentro.
Limitada influencia de Messi y fallos en el mediocampo
A pesar de que Lionel Messi intentó conectar con sus compañeros mediante pases verticales y cambios de ritmo, su impacto fue reducido por la falta de volumen y cohesión del equipo. El mediocampo no logró sostener el balón con continuidad ni ofrecerle a Messi opciones claras para recibir y girar. En varias fases del partido, la circulación fue previsible y los circuitos ofensivos se rompían antes de llegar al último tercio. La incorporación de nuevas piezas al ataque no produjo aún la química necesaria; un ejemplo es la discreta presentación de Germán Berterame, que nunca logró asentarse en el juego colectivo.
Adaptación táctica y responsabilidades
Con la atención que despliega el rival sobre Messi, el resto de atacantes y mediocampistas deben responder con movimientos y apoyos constantes. La incapacidad para hacerlo dejó al rosarino con menos espacios y tiempo para decidir. Defensa del título exige versatilidad y alternativas; cuando una referencia es marcada de cerca, los demás deben multiplicar aportes. Ese punto será central en la revisión que hará el cuerpo técnico de Miami.
Lecturas finales y camino a seguir
La derrota ante LAFC llega en el primer partido oficial de un ciclo competitivo y, aunque dolorosa, puede servir como estímulo para corregir fallos de fondo. El cuerpo técnico liderado por Javier Mascherano tendrá que trabajar en la salida de balón, la presión coordinada y en cómo liberar a Messi a través de apoyos inmediatos y movimientos sin balón. Además, el rendimiento individual de nuevos fichajes necesita ser evaluado en contexto y con tiempo de adaptación. Los aficionados esperan que este traspié sea un llamado de atención que derive en ajustes rápidos y no en un síntoma de crisis prolongada.
En el plano mediático y deportivo, el choque también puso de manifiesto la magnitud del reto que supone mantener el nivel tras conquistar títulos. La MLS sigue ganando visibilidad con partidos de alto perfil y el duelo mostró, una vez más, que la competición exige respuestas veloces y colectivas. Para Inter Miami, el desafío inmediato es convertir la autocrítica en soluciones prácticas que recuperen solidez, equilibrio y la capacidad de imponer su juego en condiciones adversas.
