El inicio de 2026 acumula diez feminicidios y dos crímenes vicarios; seis agresores contaban con denuncias anteriores, lo que cuestiona la eficacia de los sistemas de protección

El comienzo de 2026 ha dejado un balance doloroso: al menos diez mujeres han sido asesinadas presuntamente por sus parejas o exparejas, y además se han registrado dos crímenes vicarios que han costado la vida a menores. Estos hechos han reabierto el debate público sobre la capacidad de los dispositivos oficiales para prevenir la violencia machista y proteger a las víctimas.
Entre los casos más reseñados figuran los asesinatos de Ana María Sorribas, María José Bou y Petronila, así como el reciente suceso en Sarriguren (Valle Egüés, Navarra). En seis de los diez homicidios constaban denuncias previas, un dato que resalta la existencia de señales detectadas pero no neutralizadas.
Contexto y cifras clave
Si se confirma que el caso de Sarriguren corresponde a violencia de género, el cómputo oficial ascendería a 1.353 mujeres asesinadas desde 2003, año en que comenzaron las estadísticas oficiales. Tras cerrar 2026 con 48 víctimas mortales, la cifra más baja de la serie histórica, 2026 se presenta con uno de sus peores arranques.
En apenas mes y medio del año, seis menores han quedado huérfanos por estos crímenes, con lo que la cifra desde 2013 alcanzaría las 510 personas (solo se computan hijos menores). Los dos crímenes vicarios documentados hasta ahora son especialmente atroces: Noemí, hija de María José Bou, y otro niño de 10 años asesinado en Arona.
Casos representativos y circunstancias
La semana que estremeció al país incluyó ataques en diferentes comunidades. En Benicàssim una agresión en un centro de salud acabó con la vida de Ana María Sorribas, enfermera de 64 años, presuntamente a manos de su expareja. En Xilxes (Castellón) ocurrieron el doble homicidio de María José Bou y su hija Noemí, un episodio que también incluye la particularidad de que víctima y victimario compartían discapacidad auditiva.
En Madrid se investiga la muerte de Petronila, hallada con signos de estrangulamiento; el presunto autor confesó en comisaría. Y en Arona (Tenerife) un niño de 10 años fue asesinado por su padre, que fue abatido por la Policía tras herir gravemente a la madre con un machete.
Denuncias previas y medidas de protección
De los diez
