×

Ventilar antes de tender la cama: consejos de un especialista en calidad del aire

Aprende por qué ventilar la habitación antes de tender la cama ayuda a mejorar la calidad del aire y a evitar la acumulación de humedad y microorganismos

Para muchas personas, hacer la cama es el primer gesto al despertarse, casi una acción automática que marca el inicio del día. No obstante, expertos en calidad del aire alertan sobre las implicaciones sanitarias de hacerlo de inmediato: durante la noche el cuerpo libera vapor y calor, y al cerrar las sábanas se atrapa esa humedad.

Esta nota explica por qué es recomendable abrir la ventana antes de tender la cama y cómo combinar esa práctica con el beneficio psicológico de mantener el orden.

El especialista Valentín Naranjo, conocido por su trabajo en problemas de humedades y ambientes interiores, aconseja dejar que el colchón y la ropa de cama «respiren» un tiempo antes de cerrarlos.

La recomendación práctica es sencilla: ventilar la estancia y esperar aproximadamente 30 minutos antes de hacer la cama. A continuación se detallan las razones, los riesgos asociados a no ventilar y pautas para integrar este hábito sin renunciar a la sensación de disciplina que proporciona tender la cama.

Por qué la ventilación importa para la salud

Mientras dormimos producimos calor y humedad por la respiración y el sudor; esa humedad queda acumulada en el colchón y las sábanas si las cerramos enseguida. El problema es que ambientes con mayor humedad favorecen la proliferación de ácaros, bacterias y hongos, que pueden agravar alergias y problemas respiratorios. Ventilar la habitación reduce la concentración de humedad y mejora la renovación del aire, con el beneficio añadido de expulsar compuestos orgánicos volátiles que se generan en interiores.

Qué ocurre si no se ventila

No ventilar puede convertir una cama aparentemente limpia en un microhábitat para microorganismos. La combinación de calor, humedad y material orgánico (piel, sudor) crea condiciones favorables para que los ácaros se reproduzcan. Para las personas sensibles, esto se traduce en aumento de tos, picor de ojos, congestión nasal o empeoramiento de asma. Por eso, la simple acción de abrir la ventana actúa como una medida preventiva de salud ambiental.

Recomendaciones prácticas y conciliación con la rutina

La solución propuesta por Valentín Naranjo es práctica: al levantarse, abrir una o dos ventanas y permitir que el colchón y las sábanas queden descubiertos durante al menos 30 minutos antes de tender. Mientras tanto, se pueden realizar otras tareas matinales como ducharse, desayunar o preparar el bolso, de modo que el orden de la cama quede para después. Esta pauta permite mantener el beneficio psicológico de «completar una tarea» mientras se cuida la calidad del aire en la habitación.

Adaptaciones según clima y vivienda

En climas fríos o lluviosos la estrategia se ajusta: si abrir la ventana no es viable por la temperatura exterior, conviene al menos dejar las sábanas y la funda descubiertas para que el aire interior circule y la humedad se evapore. Otra alternativa es usar deshumidificadores o purificadores con función de renovación, aunque la ventilación natural sigue siendo la opción más sencilla y eficiente. La idea clave es evitar cerrar la cama con humedad retenida.

Equilibrio entre orden mental y cuidado ambiental

Hacer la cama tiene un valor psicológico reconocido: la organizadora Cristina Muñoz defiende que tender enseguida ofrece una sensación de logro y contribuye a la autodisciplina diaria. La propuesta práctica es combinar ambas perspectivas: primero ventilar para proteger la salud y luego tender la cama para conservar el beneficio emocional. Así se preserva el confort y al mismo tiempo se minimizan riesgos asociados a la humedad.

Abrir la ventana cada mañana y esperar unos minutos antes de cerrar las sábanas es una medida preventiva que mejora la calidad del aire interior y reduce la posibilidad de proliferación de ácaros y otros alérgenos. De esta manera se armoniza la salud doméstica con la rutina cotidiana, sin renunciar al orden ni a la tranquilidad mental que da una cama hecha.


Contacto:
Roberto Investigator

Tres escándalos políticos y dos fraudes financieros sacados a la luz. Trabaja con un método casi científico: múltiples fuentes, documentos verificados, cero suposiciones. No publica hasta que esté a prueba de balas. El buen periodismo de investigación requiere paciencia y paranoia en partes iguales.