La ceremonia de clausura en la Arena de Verona combinó ópera, coreografía y símbolos olímpicos para despedir los Juegos de Milano Cortina 2026 y entregar la bandera para 2030

La noche del 22/02/2026 la Arena de Verona se transformó en escenario para la clausura de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026. Una propuesta escénica que mezcló elementos de la tradición lírica italiana con piezas contemporáneas y recursos tecnológicos, diseñada por la agencia Filmmaster bajo la dirección artística de Alfredo Accatino.
El espectáculo puso énfasis en la relación entre territorio y cultura, desde los glaciares alpinos hasta la laguna de Venecia, y apostó por la sostenibilidad técnica y formal.
El programa fue un compendio de momentos solemnes y sorpresas festivas: desde la lectura simbólica del Rigoletto hasta la aparición final de artistas pop que cerraron la noche.
Entre lo protocolario y lo emocional, la ceremonia celebró a los atletas, a los voluntarios y al público, mientras que la antorcha olímpica fue alojada en una drop of fire de vidrio de Murano creada por Lino Tagliapietra, un guiño al patrimonio artesanal veneciano.
Un espectáculo que combinó ópera y modernidad
La apertura escénica evocó la tradición operística italiana: el personaje de Rigoletto emergió como anfitrión desde el subsuelo del palco, conectando la historia teatral con recursos contemporáneos. A lo largo de la velada hubo intervenciones de cantantes y un coro lírico que dialogó con coreografías de la compañía Aterballetto y con proyecciones fotográficas del proyecto Faces of Italy de Marco Delogu, que mostró rostros de italianos de distintas regiones, edades y oficios como símbolo de unidad y diversidad.
En el aspecto musical, la ceremonia alternó arias y coros con selecciones de bandas sonoras de cine y éxitos populares reinterpretados por Margherita Vicario, Davide Shorty y la banda Calibro 35, generando puentes entre lo tradicional y lo popular. El montaje incluyó más de 10.000 LED, mecanismos escénicos elevables y estructuras de madera, con un enfoque en la sostenibilidad de los materiales y el ahorro energético.
Personajes y momentos inolvidables
La ceremonia contó con figuras destacadas: la actriz Benedetta Porcaroli apareció durante un pasaje íntimo, mientras que el bailarín Roberto Bolle protagonizó el segmento «Water Cycle», una pieza que utilizó la danza para representar el ciclo del agua desde los glaciares hasta la laguna. La trompeta de Paolo Fresu introdujo el himno italiano, interpretado por el coro de la Fundación Arena, y la antorcha fue portada por los legendarios del fondo de Lillehammer: Maurilio De Zolt, Flavio Vanzetta, Silvio Fauner y Marco Albarello.
Entre los hitos de la noche se contó el tributo a los voluntarios: 18.000 personas que hicieron posible la operación logística de los Juegos fueron representadas por Mario Gargiulo, voluntario presente ya en Cortina 1956. El DJ Gabry Ponte animó el momento de agradecimiento con una pieza que se convirtió en coreografía colectiva, simbolizando la energía ciudadana que sostuvo las competiciones.
La música como hilo conductor
La música tuvo papeles múltiples: desde el acompañamiento solemne del Coro de la Arena hasta arreglos pop que amenizaron la entrada de las delegaciones. Joan Thiele interpretó una versión íntima de «Il mondo», y la pianista Gloria Campaner tocó piezas de Ludovico Einaudi en el apagado del braciere. La dualidad entre solemnidad y fiesta se mantuvo hasta el final, cuando el cierre musical mezcló artistas de distintos registros.
Despedida olímpica y legado
El acto protocolario incluyó el pase de la bandera olímpica a la Presidencia del COI y la entrega simbólica a las futuras sedes en los Alpes franceses para los Juegos de 2030. Kirsty Coventry, presidenta del COI, declaró oficialmente clausurados los Juegos y lanzó un mensaje de orgullo y gratitud por lo mostrado en Italia. Por su parte, Giovanni Malagò, presidente de la Fundación Milano Cortina, elogió el trabajo organizativo y afirmó: «Grandissima Italia, sei stata di parola», subrayando el cumplimiento de las promesas asumidas para estos Juegos.
En lo competitivo, la delegación italiana cerró la cita con un total de 30 medallas, y la entrada de los medallistas fue acompañada por los abanderados Lisa Vittozzi y Davide Ghiotto. El braciere se apagó en simultáneo con los de Milano y Cortina d’Ampezzo, marcando el fin simbólico de la edición.
Un cierre con guiños y fiesta final
Cuando parecía concluido el acto, hubo más sorpresas: Rigoletto regresó para un último número combinado con artistas contemporáneos como Major Lazer y Achille Lauro, quien cerró la velada con su tema «Incoscienti giovani». Ese final mixto certificó la voluntad del espectáculo de unir tradición, innovación y entretenimiento popular, ofreciendo un broche que quedó entre lo solemne y lo festivo.
En su conjunto, la ceremonia de clausura de Milano Cortina 2026 en la Arena de Verona aspiró a ser una síntesis cultural del país anfitrión: un mapa escénico que cruzó la ópera, la danza, la música contemporánea y la artesanía, manteniendo un discurso claro sobre la sostenibilidad y el legado social de los Juegos.
