Recuento de los lazos profesionales entre Alberto González Amador y Fernando Camino, la integración en Quirónprevención, operaciones en Latinoamérica y la instrucción por presunto soborno empresarial

En el núcleo de un escándalo que combina empresas, contratos y relaciones personales, aparecen dos figuras cuya trayectoria profesional se entrelaza desde hace años: Alberto González Amador y Fernando Camino. Ambos trabajaron en torno a la prevención de riesgos laborales y la certificación de calidad, y hoy su asociación se investiga como posible vehículo de irregularidades que han desembocado en una pieza separada por un presunto soborno empresarial.
Este texto reconstruye la relación entre ambos y las operaciones que han motivado la atención judicial y mediática.
La información aquí compilada proviene de entrevistas con personas de su entorno profesional y del análisis de un sumario con numerosos documentos.
Se mantienen referencias concretas a momentos clave, como la compra por parte de Quirón del negocio de prevención en diciembre de 2014, la creación de sociedades en 2013 y 2016, y la apertura de diligencias relacionadas con pagos y presuntas comisiones en y.
Cómo se fraguó una alianza profesional
Su primer contacto profesional fue en el ámbito de las normas ISO y la certificación de servicios sanitarios. Amador, con experiencia como auditor y consultor, comenzó a trabajar auditando clínicas vinculadas a la mutua que dirigía Camino en aquel momento. Con el paso del tiempo, su papel fue diversificándose: impartió formación, viajó a mercados de Latinoamérica y desarrolló proyectos de consultoría. La certificación ISO actuó así como la puerta de entrada que terminó por articular una relación laboral más amplia.
La evolución corporativa y la compra por Quirón
Fernando Camino alcanzó relevancia al frente de la Sociedad de Prevención Fraternidad Muprespa, conocida como La Frater, y en 2014 se produjo un movimiento que cambió el mapa del sector: en diciembre de 2014 Quirón compró varias compañías de prevención, una operación que fue facilitada por la Ley de Mutuas de 2014. Ese conjunto de adquisiciones se consolidó después en la marca Quirónprevención, donde Camino obtuvo cargos de responsabilidad como director general y vicepresidente en la estructura resultante.
Un proceso de fusión con tensiones
La fusión de empresas de prevención originó una fuerte disputa entre equipos directivos: había varios directores generales y solo uno podía ocupar la posición dominante. Según testigos, Camino logró quedarse con el liderazgo interno con el apoyo del entonces influyente directivo del grupo Quirón, Víctor Madera. El proceso implicó reestructuraciones, salidas incentivadas y despidos, y terminó con una plantilla que, según datos conocidos, superó posteriormente los 7.000 empleados y con facturación en aumento incluso en.
Actividades comerciales de Amador y contratos con Quirón
Tras aquella transición, Amador constituyó en 2016 su propia sociedad de certificación y consultoría, Maxwell Cremona Ingeniería y Procesos Sociedad para el Fomento del Medio Ambiente SL. En septiembre de 2017 firmó con Quirónprevención un contrato marco para servicios de consultoría relacionados con sellos de calidad, que se renovó y amplió más adelante. Gran parte de los ingresos de su empresa procedieron de Quirón hasta, al menos, cuando su actividad quedó plasmada en expedientes fiscales que luego motivaron investigaciones.
Facturación, plantilla y dudas fiscales
En, año en que se hizo pública su relación con la presidenta madrileña, Amador facturó cerca de un millón de euros a Quirón y pagó cantidades modestas a sus colaboradores, cifra que llamó la atención de la Fiscalía al investigarse un presunto fraude fiscal por 350.910 euros. Al mismo tiempo, la Comunidad de Madrid inició el desbloqueo paulatino de los pagos de la deuda a Quirón por servicios a la sanidad pública, que en se había reducido notablemente respecto a cifras previas.
La pieza separada por presunto soborno
La instrucción abrió una pieza separada cuando se detectó un pago de 500.000 euros que la Fiscalía considera una comisión encubierta ligada a una operación de compra de una empresa de estética. Esa adquisición, según el sumario, habría servido para canalizar un pago a favor de Camino, quien figura vinculado a la empresa a través de su esposa, farmacéutica y titular de la sociedad. Las pesquisas examinan si aquella transacción constituyó un soborno y si hubo administración desleal.
La operación que precedió a ese pago tiene también su epicentro en Amador intermedió en una venta masiva de mascarillas valorada en 40 millones de euros durante la pandemia, cobrándose una comisión cercana a dos millones. El suceso ha sido citado por la Fiscalía como contexto relevante para entender los presuntos favores posteriores.
Repercusiones corporativas y estado actual
Quirónsalud, ahora bajo la propiedad del grupo alemán Fresenius, prohíbe a sus directivos realizar negocios privados con proveedores. Pese a ello, Camino continúa en sus cargos; la empresa mantiene incrementos de facturación (un 8% en hasta 432 millones de euros para la división de prevención) y evita ofrecer detalles sobre retribuciones individuales. Mientras se instruye la causa, las apariciones públicas de Camino en la comunicación corporativa se han reducido y la investigación sigue su curso con análisis de la Guardia Civil sobre delitos de delincuencia económica.
La causa sigue abierta y varios imputados han comparecido ante la justicia. El desenlace dependerá de los informes periciales y de la evolución de la investigación penal que, por ahora, ha convertido una red de colaboración profesional en un foco de control judicial y atención pública.
