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Conversaciones y silencios la noche del 23 de febrero de 1981 en torno a Tejero

Las 312 páginas desclasificadas recogen la noche del 23 de febrero de 1981 en llamadas que reflejan confusión, preguntas sobre Milans del Bosch y el sentimiento de que Tejero fue "dejado tirado como una colilla"

La documentación desclasificada que incluye las transcripciones mecanografiadas de las llamadas realizadas la noche del 23 de febrero de 1981 ofrece una perspectiva íntima y tensa de lo ocurrido alrededor del asalto al Congreso de los Diputados. En esas páginas, la protagonista en el centro de la tormenta es Carmen Díez Pereira, esposa del teniente coronel Antonio Tejero, que pasa horas intentando comunicarse con su marido mientras recibe informaciones contradictorias desde mandos militares y amigos.

Las conversaciones registradas, distribuidas a lo largo de 312 páginas, muestran un patrón repetido: llamadas infructuosas, consultas a autoridades y la percepción creciente de abandono. Entre los nombres que aparecen con frecuencia está el del general Milans del Bosch, cuya llegada se discute sin confirmación, y una sensación general de aislamiento respecto al interior del hemiciclo.

Las llamadas: un hilo de tensión y desasosiego

Desde las primeras anotaciones se aprecia a Carmen Díez Pereira insistiendo en localizar a su esposo. Ella llama a diversas dependencias —Capitanía General, el Capitán General de Valencia, y mandos locales— buscando una respuesta que le permita saber si Tejero está bien o si alguien ha conseguido hablar con él. La réplica que recibe suele ser administrativa y distante, con frases como «espera, mira. Yo estoy ahí. Yo voy a hacer alguna gestión», que no calman su aprensión.

El registro de esas llamadas revela además la dificultad de establecer comunicación directa con el interior del hemiciclo: cuando logra contactar con un mando, la respuesta es que no se ha establecido conversación con Tejero. Ese vacío de información alimenta la angustia y conduce a repeticiones de la misma petición: hablar con su marido o al menos confirmar su estado.

Voces desde fuera: familiares, simpatizantes y rumores

En paralelo a las gestiones oficiales, Carmen recibe llamadas de amigos y simpatizantes que le trasladan su preocupación. En esas conversaciones ella repite una frase que se convierte en leitmotiv: «lo han dejado tirado como una colilla«. Esa expresión sintetiza la sensación de abandono que percibía: la idea de que Tejero había quedado solo pese a creer que detrás del intento estaban contingentes del Ejército, la Guardia Civil e incluso la Corona.

Una de las llamadas más emotivas es la que proviene del hijo de Tejero, ubicado en la Academia General Militar de Zaragoza. El intercambio, a ratos confuso por interferencias, mezcla preguntas sobre el destino de su padre con comentarios que reflejan la tensión del momento. Carmen trata de tranquilizarlo y llega a pronunciar frases cargadas de afecto y arrepentimiento: «si yo pudiera volverte a parir ninguno sería militar de mis hijos».

El papel de Milans del Bosch y otras figuras

En varias transcripciones surge la pregunta sobre si el general Milans del Bosch se dirigía hacia Madrid. La respuesta, cuando llega, es incierta: «no tengo ni idea, yo creo que no, pero no lo sé». Esa indefinición muestra la fragmentación del operativo y la falta de un hilo claro entre los conspiradores y quienes podían actuar como apoyo exterior al asalto.

Percepciones contrapuestas

Mientras algunos interlocutores tratan de matizar la situación y apuntan a gestiones administrativas, otros aportan explicaciones más cercanas al rumor: que el Ejército y el Rey estaban al tanto, que había un plan mayor o que todo había sido un fracaso de coordinación. Esa mezcla de versiones refuerza la idea de que la operación no contó con una dirección única y que, en la práctica, muchos participantes y contactos improvisaron decisiones.

Contexto más amplio: planificación, rumores y consecuencias

Los documentos y testimonios posteriores han alimentado debates sobre el carácter del 23F: si fue un intento de golpe bien organizado o un episodio desordenado fruto de conspiradores sin estructura. Algunas voces sostienen que faltó una dirección clara y que la política y los uniformes se mezclaron sin orden, dando lugar a un episodio que, aunque espectacular, no llegó a materializar un levantamiento efectivo contra las instituciones.

La lectura de las llamadas a Carmen Díez Pereira añade una dimensión humana al relato del 23F: la ansiedad de una esposa, las preguntas de un hijo, la incertidumbre de mandos y la repetida sensación de que el protagonista militar fue abandonado cuando la situación pedía coordinación. En conjunto, las 312 páginas desclasificadas son una radiografía de la noche: un mapa de voces, silentes confirmaciones y la persistente frase de Carmen que resume la emoción de aquellos minutos.

Hoy, al revisar ese material, la historia pública del 23F incorpora también estos fragmentos personales que ayudan a comprender no solo la mecánica del asalto al Congreso, sino el efecto que tuvo en familias, mandos y en la percepción pública de un episodio que marcó la transición política española.


Contacto:
Chiara Ferrari

Ha gestionado estrategias de sostenibilidad para multinacionales con facturaciones de nueve cifras. Sabe distinguir el greenwashing real de las empresas que realmente lo intentan - porque ha visto ambos desde dentro. Los números importan más que los eslóganes.