Un documento manuscrito entre más de 150 archivos desclasificados describe, con esquema y detalles, las operaciones militares en marcha antes y después del 23-F y señala a varios oficiales implicados

Entre los más de 150 archivos que han salido a la luz en la última desclasificación figura un papel que sobresale tanto por su contenido como por su presentación: una panorámica de las operaciones en marcha que, según el encabezado, fue redactada tres meses antes del intento de golpe conocido como 23-F.
El texto de origen manuscrito, publicado como procedente de la Guardia Civil, contiene un resumen en el que un autor anónimo desgrana la viabilidad y la estructura de distintos planes militares y civiles presentes en España en 1980.
La publicación incluye además anotaciones que relacionan ese cuaderno con otros documentos localizados —según la propia documentación desclasificada— en el domicilio del teniente coronel José Crespo Cuspinera, probablemente tras su detención en 1982.
Ese hallazgo enlaza el manuscrito con el historial operativo que años después fue objeto de investigaciones y debates.
Contenido y estructura del manuscrito
Las primeras siete páginas del expediente analizan la factibilidad de varios proyectos golpistas. El autor evalúa tres planes militares y describe cómo, entre ellos, el protagonizado por los denominados «expontáneos» bajo el mando del guardia civil Antonio Tejero —presentado como el menos sofisticado— era, no obstante, el que a juicio del original parecía más probable. Este diagnóstico sitúa la opción de Tejero como un riesgo identificado con meses de antelación.
En el propio documento se aprecia un esquema vistoso en la cabecera que resume operaciones, responsables y plazos. El estilo manuscrito combina glosas estratégicas con observaciones sobre actores clave, lo que permite trazar una radiografía de las redes y de las posibles connivencias entre sectores castrenses y civiles en esa etapa.
Un giro a partir de la página ocho y las menciones posteriores
A partir de la página ocho hay un viraje: el texto alude expresamente al 23-F, por lo que esa sección es posterior a los hechos del 23 de febrero de 1981. En este bloque el autor comenta un panfleto que trata el plan tras el asonada fallida; ese panfleto también fue localizado en el domicilio de Crespo Cuspinera, según la lista de archivos que se ha desclasificado.
En la página nueve el documento identifica una operación que denomina “Cortina (el militar)”, fechada entre el 23-F y el 24-J de 1981, en la que urge tomar conciencia de que «se ha puesto en marcha otra operación militar de incalculables consecuencias con González del Yerro y el aparato de Cortina». Aquí aparecen vinculados nombres como Jesús González del Yerro —primer capitán general que contactó con el rey durante el 23-F— y José Luis Cortina Prieto, señalado como comandante de Infantería y jefe de la agrupación operativa de misiones especiales del CESID.
Operación Halcón y el calendario político
El manuscrito explica con detalle lo que llama Operación Halcón, que fija como fecha máxima de ejecución las elecciones generales del 28 de octubre de 1982. En particular, propone el día 27 —la jornada de reflexión— como el más apropiado, alegando que los líderes políticos tenderían a permanecer en sus domicilios. Esa precisión temporal convierte a Halcón en una operación diseñada para aprovechar momentos de menor visibilidad pública.
El nivel de concreción sobre plazos y objetivos electorales subraya la naturaleza estratégica del plan: no se trata únicamente de una intentona de fuerza, sino de una operación pensada para intersectar con procesos democráticos y sacar ventaja de rutinas políticas.
Implicaciones y contexto historiográfico
Que este documento circule ahora entre los archivos desclasificados obliga a reexaminar rutas de responsabilidad y ramificaciones operativas del período. La atribución primaria del texto a la Guardia Civil y la coincidencia con materiales del CESID refuerzan la hipótesis de conexiones entre cuerpos de seguridad y servicios de inteligencia en la planificación o, al menos, en el conocimiento previo de intentos de desestabilización.
Además, el papel de personas como Antonio Tejero, Jesús González del Yerro y José Luis Cortina Prieto aparece documentado con mayor nitidez, lo que puede aportar pistas a investigadores y a la opinión pública sobre la dinámica interna de aquel episodio histórico.
Lectura crítica de las fuentes
Es esencial abordar estos textos con un enfoque crítico: su presentación en bruto exige verificación y contraste con otras pruebas. No obstante, la riqueza del manuscrito —esquemas, nombres, fechas y estrategias— lo convierte en un material valioso para reconstruir la trama que rodeó al 23-F y las maniobras posteriores destinadas a influir en el calendario electoral de 1982.
En conjunto, estas páginas ofrecen una nueva clave para entender la fase de alta tensión política y militar que vivió España en los primeros años de su transición democrática, y obligan a actualizar la cartografía documental sobre aquellos intentos de subversión.
