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Muerte de Antonio Tejero: traslado de cenizas a Torre del Mar y legado del 23-F

Antonio Tejero, rostro del 23-F, ha fallecido en Alzira y sus cenizas se trasladarán a Torre del Mar, localidad ligada a su biografía

El ex teniente coronel Antonio Tejero, conocido por su papel en el golpe de Estado del 23-F, falleció en Alzira y sus cenizas están previstas para ser trasladadas a Torre del Mar, en el municipio de Vélez-Málaga. La noticia se difundió en medios el 26/02/2026 indicando que el deceso tuvo lugar el día anterior, durante la misma jornada en la que se desclasificaron documentos relacionados con la intentona del 23-F.

La familia ha comunicado que los restos se unirán a los de su esposa, Carmen Díaz Pereira, aunque la fecha exacta del depósito aún no ha sido confirmada.

La decisión de ubicar las cenizas en Torre del Mar recuerda la vinculación de Tejero con la provincia de Málaga: nació en Alhaurín el Grande el 30 de abril de 1932 y, en distintos momentos de su vida, residió y fue destinado en la provincia.

También veraneó y realizó actividades cotidianas en la localidad costera, por lo que este lugar figura como un escenario recurrente en su biografía pública y privada.

Trayectoria militar y papel en el 23-F

Ingresó en la Guardia Civil en 1951 y alcanzó el empleo de teniente coronel antes de convertirse en la figura visible de la intentona del 23 de febrero de 1981. En aquella jornada, Tejero irrumpió armado en el Congreso de los Diputados durante la sesión de investidura y retuvo durante horas a parlamentarios y miembros del Gobierno. Desde la tribuna pronunció la orden que quedó en la memoria colectiva española y el asalto, que incluyó disparos al techo del hemiciclo, fue uno de los episodios más críticos de la transición democrática.

Consecuencias judiciales

Tras el fallido golpe, el proceso judicial culminó con una condena por rebelión militar. En el juicio celebrado a principios de los años ochenta fue expulsado de la Guardia Civil y sentenciado a 30 años de reclusión. Con el tiempo cumplió pena en diferentes centros y accedió a la libertad condicional en 1996; previamente, en 1993, había obtenido beneficios penitenciarios que le permitían disfrutar de tercer grado. A lo largo de las décadas posteriores evitó

Relación con Málaga y destino final de sus restos

Torre del Mar, situada a unos 36 kilómetros de la capital malagueña, aparece en la vida de Tejero como un lugar de residencia temporal y ocio, especialmente en periodos estivales. Fuentes familiares han indicado que allí vivió durante una etapa y que solía realizar actividades cotidianas en la zona, desde paseos por la playa hasta compras en comercios locales. Por ese vínculo familiar y personal, las cenizas serán depositadas junto a las de su esposa, aunque las autoridades municipales no han precisado aún la logística ni la fecha del acto.

Implicaciones simbólicas

El traslado de sus cenizas a la costa malagueña cierra un círculo biográfico: nacido en la provincia y destinado en ella como guardia civil, vuelve en cierto modo a la tierra que marcó sus orígenes. Para algunos, este regreso tiene una carga meramente privada; para otros, recupera la memoria pública de un personaje que, por sus actos, dejó una huella profunda en la historia reciente de España.

Memoria pública y aclaraciones sobre hechos

La figura de Tejero ha sido objeto de mitos y rumores a lo largo de los años: desde bulos sobre indultos hasta informaciones erróneas sobre la duración de sus penas o supuestas vinculaciones. Informaciones verificadas recuerdan que el indulto solicitado en los años noventa no fue concedido por el Gobierno, pese a que hubo pronunciamientos judiciales sobre la petición, y que la condena por el 23-F fue de 30 años. Fuentes dedicadas al contraste informativo han desmentido versiones que atribuyen al rey Juan Carlos I la organización del golpe; diversas investigaciones y verificaciones han situado las responsabilidades en los promotores directos de la asonada, entre los que figuraron Tejero, Jaime Milans del Bosch y Alfonso Armada.

En las últimas décadas de su vida sostuvo silencio público relativo y realizó escasas apariciones. Su muerte esta vez coincide con la publicación de documentos relacionados con el 23-F, un hecho que ha reabierto el interés mediático y ciudadano en torno a aquel suceso. El traslado de las cenizas a Torre del Mar no solo es una decisión familiar, sino también un cierre simbólico que sitúa el final físico de un protagonista controvertido en un lugar de su historia personal.

Mientras la familia organiza el traslado a Torre del Mar, la cobertura pública seguirá relacionando ese episodio final con los hitos legales y políticos que marcaron su vida.


Contacto:
Max Torriani

Quince años en redacciones de los principales grupos mediáticos nacionales, hasta el día en que prefirió la libertad al sueldo fijo. Hoy escribe lo que piensa sin filtros corporativos, pero con la disciplina de quien aprendió el oficio en las trincheras de las breaking news. Sus editoriales generan debate: es exactamente lo que quiere.