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Cómo el calor y la contaminación golpean la salud mental según el contexto socioeconómico

Un análisis cualitativo y cuantitativo vincula temperaturas extremas y polución con mayores riesgos de ansiedad y depresión, especialmente en barrios con menos recursos

Un equipo de investigación del Institut d’Investigació en Atenció Primària Jordi Gol (IDIAPJGol) y la Red de Investigación en Cronicidad, Atención Primaria y Promoción de la Salud (Ricapps) publicó un estudio que explora cómo las temperaturas extremas y la contaminación del aire influyen en la salud mental dependiendo del entorno socioeconómico.

A partir de una combinación de revisión bibliográfica, trabajos cualitativos y análisis cuantitativos, los autores persiguen comprender no solo los efectos ambientales, sino también las desigualdades sociales que los modulan.

La investigación incluyó 60 entrevistas semiestructuradas a residentes de tres barrios urbanos con condiciones climáticas y ambientales similares pero niveles socioeconómicos dispares: el Eixample Izquierdo, el Raval de Barcelona y el barrio de La Florida en L’Hospitalet de Llobregat.

Los hallazgos muestran diferencias claras en la experiencia y la capacidad de afrontamiento del calor y la contaminación.

Desigualdades en la exposición y en la capacidad de protección

En áreas con menos recursos, la exposición a olas de calor y a contaminantes atmosféricos se ve agravada por la ausencia de infraestructuras de mitigación como parques, arbolado y refugios climáticos. Las viviendas en estos barrios suelen ser más pequeñas y menos adecuadas para mantener condiciones térmicas estables, lo que reduce la posibilidad de protegerse del calor dentro del domicilio. En contraste, los vecinos de zonas de nivel socioeconómico medio suelen disponer de aire acondicionado, más zonas verdes y la opción de desplazarse fuera de la ciudad en episodios extremos, factores que funcionan como amortiguadores del impacto sobre el bienestar.

Consecuencias en salud mental: cuantificación de riesgos

Los datos cuantitativos del estudio señalan que un 12% de la población analizada recibió un diagnóstico de ansiedad y un 4% un diagnóstico de depresión durante el período estudiado, con más del 60% de los casos diagnosticados en mujeres. Además, la exposición a temperaturas elevadas se relacionó con un aumento del 43% del riesgo de ansiedad y del 26% del riesgo de depresión. Estas cifras subrayan la magnitud del problema cuando los factores ambientales y sociales confluyen.

Mecanismos biológicos y psicológicos implicados

Desde la perspectiva fisiológica, los investigadores apuntan a procesos de inflamación y estrés oxidativo vinculados a la inhalación de contaminantes como posibles rutas que incrementan la vulnerabilidad a trastornos mentales. A nivel conductual y psicológico, los episodios de calor se asocian con mayor irritabilidad, estrés acumulado y mayor propensión a la agresividad, factores que pueden precipitar o agravar cuadros de ansiedad y depresión.

Estrategias comunitarias y recomendaciones

El estudio destaca la importancia de políticas públicas que amplíen el acceso a refugios climáticos, zonas verdes y soluciones de acondicionamiento térmico asequibles. Ciudades mediterráneas han avanzado en ese sentido creando redes de espacios frescos o acondicionados donde la población puede refugiarse durante los episodios más severos; estas iniciativas actúan como medidas de salud pública y reducción de desigualdades. Sin embargo, la simple existencia de estos recursos no garantiza equidad: su distribución y accesibilidad son determinantes.

Medidas individuales y colectivas

A nivel individual, los autores recuerdan que la concienciación ambiental existe en todos los grupos sociales, pero las posibilidades de practicar medidas defensivas (uso de aire acondicionado, desplazamiento o acceso a parques) dependen de la capacidad económica y de la calidad de la vivienda. A nivel comunitario, proponen priorizar la creación de infraestructuras verdes, programar aperturas de refugios en olas de calor y diseñar intervenciones que combinen salud ambiental y equidad social.

Abordar el problema exige políticas transversales que integren salud pública, urbanismo y justicia social para reducir riesgos y mejorar el bienestar en todos los barrios.


Contacto:
Chiara Ferrari

Ha gestionado estrategias de sostenibilidad para multinacionales con facturaciones de nueve cifras. Sabe distinguir el greenwashing real de las empresas que realmente lo intentan - porque ha visto ambos desde dentro. Los números importan más que los eslóganes.