El conflicto que involucra a Israel, Estados Unidos e Irán cerró parcialmente el estrecho de Ormuz, haciendo subir el precio del crudo, alterando rutas comerciales y dañando barcos; los mercados reaccionan con volatilidad y los importadores más grandes podrían sufrir escasez.

La reciente intensificación del conflicto entre Israel, Estados Unidos e Irán ha tenido efectos inmediatos sobre el mercado energético mundial. El cierre y la interrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz, una vía clave por la que transita alrededor de una quinta parte del petróleo que consume el planeta, desencadenaron fuertes movimientos en los precios del crudo y obligaron a centenares de embarcaciones a cambiar de ruta.
En la sesión del 2 de marzo de 2026 los futuros reaccionaron con brusquedad: el Brent subió hasta 82,37 dólares por barril, su punto más alto desde enero de 2026, antes de moderar su avance y situarse en 78,28 dólares.
El West Texas Intermediate (WTI) llegó a 75,33 dólares y cerró posteriormente cerca de 71,76 dólares. Paralelamente, los contratos de gasolina en EE. UU. registraron alzas que en un caso alcanzaron el 9,1%, elevando precios a 2,496 dólares por galón.
Cómo afecta la interrupción del paso marítimo
El estrecho de Ormuz conecta productores clave —como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, además de Irán e Irak— con los grandes mercados consumidores de Asia. Cuando este corredor se cierra o se vuelve inseguro, las compañías navieras optan por desviar los buques a rutas más largas que aumentan costes y tiempos de tránsito. Según datos de transporte marítimo publicados coincidiendo con los ataques, más de 200 buques cambiaron su curso para evitar el estrecho.
Desvíos, retrasos y daño a la infraestructura
Además de las alteraciones logísticas, hubo incidentes concretos: al menos tres petroleros resultaron dañados durante los ataques en aguas del golfo Pérsico y se informó de la muerte de un marinero. Uno de los buques afectados, identificado por fuentes marítimas como el petrolero Skylight, sufrió impactos que obligaron a evacuar parte de la tripulación y a trasladar a heridos para recibir atención médica.
Reacción de las navieras y del sector del transporte
Armadores globales como Hapag-Lloyd y Maersk alertaron con antelación a clientes sobre cambios operativos y rediseño de rutas en servicios que conectan India y Oriente Medio con el Mediterráneo y la costa este de Estados Unidos. Estas comunicaciones reflejan que las empresas, apoyadas por sus socios de seguridad, percibieron restricciones operativas relevantes antes de la escalada abierta.
Seguridad marítima y normativa
La Organización Marítima Internacional (OMI) mostró su preocupación por los ataques a buques mercantes y subrayó que la libertad de navegación es un principio del derecho marítimo que debe respetarse. La secretaria general de la OMI, Arsenio Domínguez, instó a las navieras a evitar transitar por la zona mientras se mantenga la amenaza y pidió a las partes que protejan a las tripulaciones civiles.
Impacto macroeconómico y en los consumidores
Un cierre prolongado del estrecho puede traducirse en presiones sostenidas sobre el precio del crudo, mayor volatilidad en los mercados de combustibles y riesgo de escasez puntual para importadores masivos como China e India. En el plano doméstico estadounidense, los analistas advierten que una escalada prolongada podría empujar el precio de la gasolina por encima de los 3 dólares por galón, un factor político de relevancia en el contexto de las elecciones de mitad de mandato mencionadas en diversos análisis.
Los cambios bruscos en el coste de la energía también afectan a la inflación y a la logística global: los desvíos implican mayores fletes y retrasos en la entrega de diésel, fuelóleo, nafta y otros productos derivados que fluyen desde refinerías del Golfo hacia Asia.
Perspectivas y recomendaciones
Frente a esta situación, los operadores energéticos y gobiernos monitorizan los desarrollos militares y las rutas alternativas como el canal de Suez y el estrecho de Bab el-Mandeb. Sin embargo, estas alternativas conllevan tiempos y costes extra. La recomendación generalizada desde el sector es mantener contingencias logísticas, alertas de seguridad para las tripulaciones y coordinación internacional para preservar la seguridad marítima y minimizar el impacto sobre el suministro.
En síntesis, la combinación de ataques, cierre del paso y daños a petroleros ha reavivado la sensibilidad del mercado al riesgo geopolítico. A corto plazo es probable que veamos mayor volatilidad en los precios y ajustes en las cadenas de suministro, mientras que a medio plazo dependerá de la capacidad de desescalar el conflicto y de restaurar la normalidad en las rutas petroleras.
