En Soria, Pedro Sánchez lanzó su consigna del 'no a la guerra', acusó a Alberto Núñez Feijóo y a Santiago Abascal de servilismo internacional y explicó por qué su Gobierno protege a ciudadanos y sectores vulnerables

El 07/03/2026, en un acto central de campaña en Soria por las elecciones autonómicas de Castilla y León, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, volvió a colocar el lema «no a la guerra» en el centro de su discurso.
Acompañado por la ministra de Igualdad, Ana Redondo, y por el candidato socialista a la Junta, Carlos Martínez, Sánchez criticó con dureza a los líderes de la oposición: Alberto Núñez Feijóo (PP) y Santiago Abascal (Vox).
Ante una audiencia que coreó la consigna desde el inicio, el presidente sostuvo que la posición de la derecha en el conflicto en Oriente Medio favorece a potencias extranjeras y perjudica a las familias y a los sectores productivos de España.
El argumento central fue que respaldar una intervención militar ajena puede traducirse en encarecimiento de la energía y de bienes básicos para los españoles.
Críticas a la postura de PP y Vox
Sánchez acusó a Feijóo y a Abascal de practicar un servilismo hacia aliados extranjeros y de exhibir una postura belicosa sin asumir las consecuencias domésticas. «Es muy fácil ser belicoso a costa del bolsillo de los demás», afirmó, y añadió que ninguno de los dos políticos va a asumir el coste real de la subida del gas, la calefacción o el combustible que pueda derivarse de una escalada bélica.
Referencias históricas y comparaciones
El presidente recordó la experiencia de 2003 con la guerra de Irak y la intervención de gobiernos anteriores liderados por el PP, para subrayar que quienes entonces apoyaron la guerra lo vuelven a hacer ahora, pese a la opinión pública. Con esa referencia, Sánchez situó su discurso en una crítica de continuidad: acusa a la derecha de no haber aprendido las lecciones del pasado y de equivocarse de nuevo en la política exterior.
Defensa de una alternativa basada en el derecho internacional
En contraste con quienes, según él, abogan por la fuerza, Sánchez presentó la posición del Gobierno como una apuesta por el derecho internacional y por la protección de los derechos humanos. Subrayó que España rechaza el régimen iraní por su represión, especialmente contra mujeres y niñas, pero que eso no justifica responder a la ilegalidad con más ilegalidad: «la violencia trae más violencia», dijo.
Acciones humanitarias y reconocimiento diplomático
Como ejemplo de la actuación española, el presidente mencionó la ayuda al Líbano y el reciente impulso diplomático del Ejecutivo, incluida la decisión sobre el reconocimiento de Palestina, como pruebas de una política exterior coherente que combina firmeza en la defensa de los derechos con ayuda humanitaria. «Un país que defiende los derechos humanos se gana el respeto internacional», afirmó Sánchez ante aplausos.
Contexto electoral y respaldo interno
El acto en Soria formó parte de la campaña del PSOE para las elecciones autonómicas de Castilla y León y sirvió también para reforzar la candidatura de Carlos Martínez, que agradeció el apoyo y defendió que la estrategia internacional del Gobierno contribuye a movilizar votantes en la comunidad. Martínez situó al PSOE como alternativa a cuatro décadas de políticas autonómicas que considera agotadas.
Presencia de figuras del partido y referencias adicionales
Además de la ministra Ana Redondo, que definió a Sánchez como un referente en derechos, en el mitin se recordó la figura de José Luis Rodríguez Zapatero, cuya intervención reciente en la campaña fue valorada como un refuerzo simbólico del lema histórico del PSOE contra la guerra. Según el partido, los sondeos internos muestran un repunte en su intención de voto atribuido, en parte, a la visibilidad que ha tomado esta postura internacional.
Mensaje final
En la conclusión de su intervención, Sánchez ligó el no a la guerra con el apoyo a empresas, trabajadores y al sector agrario, y reclamó coherencia entre la defensa de la soberanía nacional y la lealtad a aliados: ser aliado, dijo, no equivale a dar un apoyo incondicional que ignore los intereses nacionales. Con el eslogan coreado por la plaza, el presidente dejó clara la intención de convertir su postura exterior en un argumento central para la campaña de Castilla y León.
