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Exmonjas de Belorado se van del convento antes del desahucio

Las monjas de Belorado inician la salida voluntaria del convento tras la resolución judicial; preparan mudanza, buscan casa y celebrarán una última misa íntima

La comunidad religiosa conocida como monjas de Belorado ha iniciado el abandono del convento que ocupaban, días antes de la ejecución forzosa que había fijado la autoridad judicial. Tras la resolución del Tribunal de Instancia de Briviesca que denegó una prórroga solicitada por la defensa, las religiosas han empezado a empaquetar enseres y animales y a cargar cajas en un camión de mudanzas, con la intención de dejar el inmueble antes del jueves 12 de marzo.

La decisión de partir de forma voluntaria responde, según sus representantes, al deseo de evitar el impacto público y el momento humillante de un desahucio. Recluidas en las últimas jornadas, las exclarisas han optado por una salida discreta y por cuidar hasta el último detalle de la limpieza del antiguo monasterio.

Por qué salen antes del desahucio

Los abogados que han acompañado a la comunidad, entre ellos Florentino Aláez y Enrique García de Viedma, explican que la premura no es caprichosa sino una respuesta a la negativa judicial y a la voluntad de preservar la dignidad del grupo. El letrado encargado formalizará la entrega de llaves, pero las religiosas han preferido marcharse con antelación para no presenciar una actuación forzosa.

El portavoz que ha permanecido junto a ellas durante la última etapa describe planes para salir de noche y evitar cámaras: quieren «evaporarse» sin estridencias y mantener una despedida íntima. La estrategia busca mitigar lo que el grupo considera una campaña de desprestigio que ya sufrió en meses previos, y que les llevó a intensificar esfuerzos por dejar el convento impecable.

Logística y destino provisional

En las últimas horas se han visto furgonetas cargadas con mobiliario, cajas y animales. Según las fuentes consultadas, las religiosas están trasladando provisoriamente sus pertenencias a viviendas de familiares mientras afinan opciones de reubicación. Entre las dificultades que afrontan figura la necesidad de encontrar un espacio que admita a los animales que las acompañan, una condición que complica la oferta de hospedaje.

Ofertas recibidas y lugares considerados

La campaña pública impulsada por las religiosas bajo el lema «Queremos un convento» obtuvo decenas de respuestas desde distintos puntos de España. Según el portavoz, llegaron alrededor de 35-40 propuestas, entre las que destacan varias casas en zonas rurales de Asturias y Galicia; sin embargo, ninguna se ha cerrado aún y varias de las ubicaciones aún no reúnen garantías suficientes para una mudanza definitiva.

Mientras tanto, algunas integrantes del grupo se desplazarán temporalmente al convento de Orduña. Esa sede también está sujeta a un proceso judicial de desalojo impulsado por el Arzobispado, aunque con calendarios procesales distintos. Por esa razón Orduña se plantea como una solución intermedia y no como destino final para la comunidad.

Emoción y despedida

La salida de Belorado no será una marcha silenciosa sin rituales: las religiosas han anunciado una última ceremonia interna para despedir la etapa que han vivido en el monasterio. Se celebrará una misa íntima entre las hermanas, con el objetivo de cerrar simbólicamente el capítulo y ofrecer consuelo tras un proceso judicial y mediático desgastante.

Repercusiones humanas

Quienes han acompañado a las monjas resaltan la carga emocional del episodio. Más allá de la polémica que rodeó al cisma religioso que motivó la disputa por el inmueble, la situación es presentada como una experiencia personal para las mujeres implicadas: abandono del hogar, reorganización de la vida cotidiana y la incertidumbre sobre un futuro estable. La prioridad, dicen, es preservar la dignidad de las afectadas y procurar soluciones habitacionales sostenibles.

Qué sigue

Legalmente, la orden de desalojo dictada por el Juzgado de Primera Instancia de Briviesca seguía vigente, pero la salida voluntaria de las religiosas evita, por ahora, la intervención de una comisión judicial prevista inicialmente para el jueves 12 de marzo. En los próximos días la comunidad valorará las propuestas recibidas y decidirá entre opciones temporales como Orduña, casas de familiares o alguna de las ofertas rurales que permanecen sobre la mesa.

En el plano práctico, la urgencia por encontrar un nuevo hospedaje que acepte animales y proporcione privacidad marca la hoja de ruta inmediata. En lo simbólico, la última misa en Belorado será el punto final de una etapa que, para estas mujeres, representa tanto pérdida como la búsqueda de un nuevo comienzo.


Contacto:
Mariano Comotto

Especialista en el arte de ser encontrado online, desde los motores de búsqueda tradicionales hasta las nuevas IAs como ChatGPT y Perplexity. Analiza cómo la inteligencia artificial está cambiando las reglas de la visibilidad digital.