La AIE ha decidido liberar 400 millones de barriles de reservas de emergencia; conoce el alcance de la intervención y la contribución de España

El 11 de marzo de 2026, los 32 países miembros de la Agencia Internacional de la Energía acordaron por unanimidad una intervención sin precedentes: liberar en conjunto 400 millones de barriles de sus reservas de emergencia para aliviar la presión sobre un mercado afectado por la interrupción del tráfico en el Estrecho de Ormuz.
La decisión, anunciada desde París por el director ejecutivo Fatih Birol, llegó tras consultas con gobiernos del G-7 y con productores clave y grandes hubs de intercambio, entre ellos Arabia Saudí, Azerbaiyán, India y Singapur. El objetivo declarado es garantizar suministro y precios asequibles en un contexto de fuerte tensión.
Los responsables de la AIE subrayaron que la medida busca mitigar los efectos inmediatos sobre el mercado, pero que no sustituye la necesidad de que se reanude el paso por el Estrecho de Ormuz. Según el organismo, el cierre decretado por las autoridades iraníes constituye la principal causa de la perturbación, junto a ataques a infraestructuras y recortes de producción. Birol advirtió que, pese a la inyección de crudo, la estabilidad a medio plazo dependerá de la reapertura de las rutas y de la evolución del conflicto en Oriente Medio.
Alcance histórico de la intervención
La liberación de 400 millones de barriles supone la mayor acción colectiva en la historia de la AIE y duplica con creces la anterior movilización masiva, cuando se pusieron en el mercado 182 millones de barriles tras la guerra de Ucrania. La agencia ya había recurrido a sus reservas en cinco ocasiones previas: la Guerra del Golfo, los huracanes Katrina y Rita, la crisis en Libia y, más recientemente, las dos salidas conjuntas por la invasión de Ucrania. En esta ocasión, la cuantía y la coordinación entre 32 países buscan enviar una señal clara de apoyo a la oferta y de contención de precios en mercados extremadamente volátiles.
Distribución y respuesta de los países
La medida se aplicará de forma proporcional entre los países miembros, que suman actualmente cerca de 1.200 millones de barriles en reservas estratégicas, más inventarios obligatorios de la industria. España confirmó su apoyo y comunicó que aportará el 2% de sus reservas, lo que equivale a 12,5 días de consumo de los 92 días que la ley exige mantener. Esa salida reduce temporalmente la cobertura teórica española hasta 79,5 días, por debajo del mínimo legal, una consecuencia directa en la que Madrid ha insistido en su solidaridad europea y global.
Impacto esperado en mercados y suministro
La AIE estima que la liberación tendrá un impacto inmediato sobre la oferta disponible y puede ayudar a aliviar picos de precio y problemas puntuales de abastecimiento. No obstante, la propia agencia subrayó que la solución definitiva pasa por la reapertura del Estrecho de Ormuz, por donde circulan volúmenes críticos del comercio marítimo energético. El director de la AIE puso énfasis en que, sin corredores seguros y sin el restablecimiento de rutas, las medidas temporales de inventario solo constituyen un parche.
Suministro en la encrucijada
El organismo recordó que por el Estrecho de Ormuz transitan habitualmente cerca de 50 millones de barriles diarios de crudo y otros 5 millones en productos derivados, flujos que representaban aproximadamente el 25% del comercio marítimo global de energía antes de la interrupción. Además, la AIE señaló que Irán habría reducido su suministro cerca de un 20% y que los ataques a instalaciones energéticas complican aún más el panorama, llevando a algunos productores a recortar caudales por falta de rutas alternativas.
Siguientes pasos y vigilancia continua
La AIE anunció que permanecerá atenta a la evolución de los mercados y que no descarta adoptar nuevas medidas si la situación empeora. Los países participantes tienen un plazo para ejecutar la liberación de su parte de las reservas; España y otros miembros dispondrán de 90 días para poner el crudo en el mercado según comunicó el Gobierno. Además, la Comisión Europea y responsables como el comisario de Energía han celebrado la coordinación, subrayando la relevancia de la cooperación internacional en momentos de disrupción.
Acciones complementarias
Algunas naciones anunciaron contribuciones adicionales: por ejemplo, Japón comunicó que, por iniciativa propia, liberará parte de sus reservas a partir del 16 de marzo. La combinación de inyecciones de inventario, seguimientos continuos y diplomacia orientada a la reapertura de rutas será la hoja de ruta en las próximas semanas. En resumen, la acción del 11 de marzo de 2026 representa una respuesta colectiva de gran magnitud, diseñada para ganar tiempo y reducir la presión sobre los precios mientras se trabaja por soluciones de seguridad y suministro a medio y largo plazo.
