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Arquitectura en tensión: Smiljan Radić Clarke y el Premio Pritzker 2026

Smiljan Radić Clarke recibe el Premio Pritzker 2026: repaso de su obra, estrategias materiales y el debate público que acompañó la distinción

Smiljan Radić fue anunciado como ganador del Premio Pritzker 2026, un reconocimiento que en el mundo de la arquitectura equivale a un Nobel. La noticia sorprendió incluso al propio arquitecto, quien comentó que el honor implicará una exposición mayor de la que preferiría.

Esta distinción, anunciada públicamente el 12 de marzo de 2026, vuelve la mirada hacia una práctica que desde Santiago ha configurado una propuesta singular: una arquitectura que oscila entre la intimidad táctil y la monumentalidad contenida.

La elección de Radić remite a una trayectoria construida con obras que dialogan con la materia, la textura y la memoria del lugar.

Su trabajo ha sido descrito en múltiples reseñas como un equilibrio entre lo primitivo y lo contemporáneo; piezas que parecen extraer su fuerza de la geología y de procesos industriales al mismo tiempo. En su aceptación del premio, el autor expresó también una preocupación ética por el momento histórico, citando la fragilidad del planeta y la destrucción de patrimonio en conflictos.

Una trayectoria poco convencional

Radić nació en Santiago en una familia de origen croata por parte de padre y británico por parte de madre; al recibir el premio quiso incorporar ambos apellidos como reconocimiento a sus raíces. Estudió en la Pontificia Universidad Católica de Chile y realizó estudios adicionales en estética en Venecia. Su paso por la universidad estuvo marcado por dificultades académicas iniciales que, según él, lo empujaron a viajar y a profundizar en la historia, transformando una experiencia humillante en una formación más amplia. La colaboración permanente con la escultora Marcela Correa, su esposa, ha sido clave: juntos integran oficio escultórico y proyecto arquitectónico para dar forma a piezas donde la escala humana y la materialidad son decisivas.

Obras y lenguaje arquitectónico

La obra de Radić se caracteriza por un uso deliberado de materiales crudos —concreto, madera, cobre, resinas— y por la incorporación de elementos geológicos en la estructura misma de los edificios. Sus obras suelen funcionar como refugios que apelan a sensaciones primordiales: el recogimiento, la contemplación y la percepción táctil del espacio. En este enfoque, la arquitectura opera no solo como contenedor funcional sino como objeto que provoca asociaciones temporales, desde la ruina hasta el artefacto futurista.

Serpentine: el salto internacional

La participación en la Serpentine Gallery de Londres en 2014 colocó a Radić en el mapa global: su pabellón, una cápsula luminosa apoyada sobre piedras de cantera, fue leído por la crítica como una pieza que existía fuera del tiempo. Ese encargo evidenció su capacidad para condensar referencias —desde la ciencia ficción hasta los jardines ingleses del siglo XVIII— en una forma que provoca asombro y debate. La pieza funcionó como una tarjeta de presentación que amplificó la narrativa de su obra como algo simultáneamente extraño y profundamente íntimo.

Vik Millahue y la honestidad industrial

En la Vik Millahue, la bodega de 2013, Radić mostró otro rostro: un edificio que a primera vista recuerda maquinaria agrícola, diseñado para expresar la realidad del proceso de vinificación y no el mito del terroir. En conferencias posteriorseñaló la influencia de la química y de los procedimientos industriales en su método de concebir espacios. Esta claridad de intenciones revela una práctica que privilegia la función y la honestidad material por encima de la estética romántica convencional.

El premio, la controversia y el sentido del oficio

El jurado del Premio Pritzker de 2026 estuvo presidido por Alejandro Aravena, otro arquitecto chileno galardonado anteriormente, quien destacó la capacidad de Radić para explorar fundamentos arquitectónicos con originalidad radical. Sin embargo, la entrega del galardón no estuvo exenta de polémica: la fundación vinculada al premio tuvo que responder a investigaciones sobre comunicaciones entre Tom Pritzker y figuras controvertidas como Jeffrey Epstein. Pese a ello, la organización afirmó que la independencia del jurado y el apoyo financiero permitían mantener la integridad del proceso. El premio incluye además una medalla de bronce y una dotación económica de 100,000 dólares.

Reflexiones finales

Ante un mundo donde edificios y patrimonios se destruyen en conflictos, Radić afirmó que la arquitectura sigue siendo un acto positivo: una forma de construir realidades concretas que revalorizan el entorno. Citando en su reflexión al poeta Nicanor Parra, aludió a la sensación de fragmentación del planeta y, aun así, sostuvo que el oficio puede ofrecer espacios para la contemplación y la resistencia cultural. Su práctica, desde la escala doméstica hasta instalaciones públicas, propone una mirada que rescata la artesanía y la densidad emocional como herramientas para pensar el futuro construido.


Contacto:
Mariano Comotto

Especialista en el arte de ser encontrado online, desde los motores de búsqueda tradicionales hasta las nuevas IAs como ChatGPT y Perplexity. Analiza cómo la inteligencia artificial está cambiando las reglas de la visibilidad digital.