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Irán ataca Fujairah y pone en jaque las vías que evitan el estrecho de Ormuz

Irán ha lanzado ataques con drones contra el puerto de Fujairah, afectando operaciones y apuntando a infraestructuras que eluden el estrecho de Ormuz; la acción complica las alternativas logísticas y eleva riesgos económicos y de seguridad

En los últimos días Irán ha ampliado su presión sobre las rutas marítimas y las infraestructuras energéticas en el Golfo. Dos ataques sucesivos contra el puerto de Fujairah, ejecutados con drones, han forzado la interrupción temporal de las labores de carga y han encendido las alarmas sobre la vulnerabilidad de las vías que evitan el Estrecho de Ormuz.

Aunque los incidentes no causaron víctimas ni daños irreparables, la elección del objetivo revela una estrategia orientada a golpear puntos neurálgicos de exportación y suministro.

La escalada contrasta con el bloqueo sostenido del Estrecho de Ormuz que Teherán mantiene, y sugiere una intención de atacar no solo el tráfico directo por el paso, sino también las alternativas que países del golfo han desarrollado para sortearlo.

Estas maniobras combinan capacidad militar con objetivos económicos: paralizar terminales y oleoductos puede reducir ingresos y aumentar la presión internacional por una respuesta política y militar.

La importancia estratégica de Fujairah

El puerto de Fujairah, situado en el golfo de Omán y a unas 70 millas náuticas del Estrecho de Ormuz, ha cobrado protagonismo como término de una de las rutas alternativas clave. Por él desemboca el oleoducto Habshan-Fujairah, de aproximadamente 360 kilómetros, que transporta petróleo desde los yacimientos de Habshan en el interior de Emiratos, explotados por Adnoc. Según la consultora Kpler, el puerto despacha cerca de 1,7 millones de barriles diarios de crudo y productos refinados, equivalente a casi el 1,7% de la demanda global.

Además, Fujairah es uno de los centros de bunkeraje más relevantes —el segundo después de Singapur—: alrededor del 25% de los buques que transitan por Oriente Medio recalan allí para repostar. Esa combinación de capacidad de exportación y de suministro a la flota mercante lo convierte en un blanco de alto valor estratégico cuando se persigue interrumpir el flujo energético sin pasar por el estrecho bloqueado.

Métodos, efectos inmediatos y mensaje estratégico

Los ataques se llevaron a cabo con drones, una herramienta recurrente en la táctica iraní para generar desorden y evitar confrontaciones convencionales de alto coste. Los impactos obligaron a detener las operaciones de carga durante horas, afectando calendarios de envío y la logística de refino y exportación. Más allá del daño físico limitado, la señal es clara: Irán pretende demostrar que puede inutilizar o complicar terminales para asestar un golpe económico a Emiratos y disuadir la presión exterior.

Este tipo de acciones se enmarca en lo que algunos analistas denominan una guerra de infraestructuras, en la que los blancos incluyen puertos, oleoductos y centros de servicios digitales. El objetivo no es solo táctico, sino disuasorio: mostrar que, si la contienda escala, existen herramientas para dejar sin ingreso una parte significativa de las exportaciones de hidrocarburos de la región.

Rutas alternativas y sus vulnerabilidades

Si Irán ampliara sus ataques, existen otras infraestructuras que podrían quedar en su punto de mira. El oleoducto que cruza Arabia Saudí de este a oeste —con unos 1.200 kilómetros de longitud y construido en 1981— es una vía histórica para esquivar el Estrecho de Ormuz. Antes de la crisis actual transportaba alrededor de 2,8 millones de barriles diarios, y su reutilización o aumento de su capacidad se plantea ahora como una solución para redirigir flujos, aunque con riesgos.

La alternativa occidental desemboca en el mar Rojo, por ello el paso de Bab el-Mandeb se convierte en un cuello de botella expuesto a la acción de los hutíes, apoyados por Irán. Ese estrecho concentra alrededor del 9% de los envíos marítimos globales de petróleo; su bloqueo o ataques en esa zona podrían cerrar otras salidas y elevar aún más los precios y la incertidumbre logística.

Implicaciones económicas y posibles escenarios

La presión sobre puertos y tuberías tiene efectos tangibles: interrumpe exportaciones, complica aseguramiento de cargamentos y empuja a compradores a buscar alternativas más caras. Si la situación se agrava, los países del golfo podrían intensificar el uso de oleoductos interiores, reforzar convoyes navales o recurrir a flotas aseguradoras, medidas que conllevan costes y tiempo. Desde la óptica iraní, la capacidad de golpear infraestructuras críticas funciona como un instrumento de negociación y disuasión.

En definitiva, los ataques contra Fujairah confirman un cambio en la dinámica del conflicto: no se trata solo de controlar el paso por el estrecho, sino de minimizar las alternativas posibles. La economía se convierte en arma y la logística global, en tablero de riesgo. La respuesta internacional y las medidas de protección de infraestructuras marcarán si estas acciones quedan en incidentes puntuales o desencadenan una escalada con mayor impacto económico y estratégico.


Contacto:
Sofia Rossi

Ocho años en el laboratorio entre tubos de ensayo y microscopios en centros de investigación farmacéutica de excelencia. Luego entendió que el verdadero desafío era otro: hacer llegar la ciencia a quien la necesita. Durante la pandemia tradujo papers científicos en artículos que tu abuela podía entender - sin perder un gramo de precisión.