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Riesgo de infarto en las primeras horas del día: causas y prevención

Explicación clara de los mecanismos fisiológicos que elevan el riesgo cardiovascular por la mañana y consejos prácticos para minimizarlo

Publicado: 18/03/2026. Muchas personas comienzan la jornada con una ducha o una rutina rápida, pero hay un hecho menos visible: las primeras horas después de despertarnos concentran una mayor probabilidad de sufrir un infarto. El cardiólogo Alberto San Agustín ha señalado que, aunque el agua fría puede afectar a quienes ya tienen enfermedades, la explicación principal recae en cambios internos que ocurren al amanecer.

Mucha información popular apunta a la clásica ducha fría como desencadenante inmediato. Sin embargo, San Agustín matiza esa idea: el choque térmico puede ser un elemento agravante en individuos vulnerables, pero no explica por qué los episodios se concentran entre las 6 y las 10 de la mañana.

El enfoque debe ponerse en las modificaciones hormonales y hemodinámicas que acompañan el paso del sueño a la vigilia.

Por qué el amanecer es un momento de mayor vulnerabilidad

Al salir del sueño el organismo desencadena una respuesta fisiológica que prepara al cuerpo para la actividad. En ese instante se produce un aumento de cortisol y adrenalina, hormonas que elevan la presión arterial y la frecuencia cardiaca. Este fenómeno, que algunos especialistas denominan arranque en frío, no es un fallo sino un mecanismo de activación, pero implica que las arterias se muestran más rígidas y la sangre circula bajo mayor tensión, lo que puede ser peligroso en personas con hipertensión o con depósitos en las paredes arteriales.

El papel de la coagulación y la proteína PAI-1

Además de la oleada hormonal, al amanecer sube la concentración de una molécula llamada PAI-1, cuyo nombre técnico se indica como inhibidor de la activación del plasminógeno tipo 1. Esta sustancia reduce la capacidad del organismo para disolver pequeños trombos en formación, es decir, limita la fibrinólisis. La combinación de mayor presión, sangre más propensa a formar coágulos y menos capacidad para eliminarlos crea un entorno en el que una oclusión menor tiene más probabilidades de evolucionar hacia un infarto.

Factores que amplifican el peligro en la mañana

No todas las personas parten del mismo riesgo. Condiciones como la apnea del sueño mantienen al sistema cardiovascular en un estado de alerta nocturna, impidiendo un descanso reparador y predisponiendo a picos de tensión al despertar. Asimismo, muchas personas presentan cifras elevadas de presión arterial justo al levantarse que luego disminuyen a lo largo del día; medir la tensión solo a mediodía puede dar una falsa sensación de seguridad. La presencia de placas de colesterol o una edad avanzada incrementan la probabilidad de que ese trombo inicial tenga consecuencias graves.

Medidas sencillas y eficaces para reducir el riesgo

Frente a este panorama, existen acciones prácticas que reducen la carga sobre el corazón en el momento crítico. Evitar ponerse de pie de manera brusca es una recomendación clave: sentarse unos segundos en el borde de la cama, beber agua y mover las extremidades con calma permite que la circulación y la presión arterial se ajusten gradualmente. Estas maniobras simples disminuyen el estrés sobre el sistema cardiovascular y pueden ser especialmente útiles para personas con hipertensión o antecedentes de enfermedad coronaria.

Control médico y hábitos para el día a día

Además de estos gestos, conviene prestar atención al diagnóstico y tratamiento de problemas que agravan el riesgo: controlar la tensión arterial a distintas horas, tratar la apnea del sueño cuando esté presente, y mantener bajo control los niveles de colesterol y la diabetes. Consultar con el médico sobre el horario de la medicación antihipertensiva o antitrombótica también puede marcar la diferencia. En conjunto, estos ajustes y la educación sobre los factores que actúan al amanecer ayudan a reducir la posibilidad de un infarto en las horas más vulnerables.

En resumen, la primera franja del día no es peligrosa por el agua fría de la ducha en sí, sino por una serie de respuestas internas —hormonales, hemodinámicas y de coagulación— que alcanzan su punto álgido al despertar. Con conocimiento y hábitos sencillos, es posible mitigar ese riesgo y comenzar la jornada con mayor seguridad cardiovascular.


Contacto:
Marco Santini

Más de una década en las salas de trading de importantes instituciones bancarias internacionales, entre Londres y Milán. Atravesó la tormenta de 2008 con las manos en el teclado del trading. Cuando el fintech empezó a reescribir las reglas, dejó la corbata para seguir startups que hoy valen miles de millones. No explica las finanzas: las traduce en decisiones concretas.