La recogida de firmas promovida por la fundación Atenea limita la exposición de adhesiones tras múltiples intentos de acceso y una fuerte reacción de la dirección de Vox

La iniciativa impulsada por Iván Espinosa de los Monteros y un grupo de exdirigentes busca abrir un debate interno a través de un congreso extraordinario. Desde la puesta en marcha de la plataforma de apoyo, los promotores han informado de 305 intentos de “trolleo y ataques” sobre la web donde se recogen las firmas, motivo por el que han decidido dejar de publicar la identidad de quienes respaldan públicamente la iniciativa.
La medida ha alimentado el enfrentamiento entre sectores dentro de Vox y ha avivado acusaciones sobre intentos de instrumentalización política.
El portal vinculado a la fundación Atenea optó por ocultar la lista completa de adherentes tras detectar presiones y mensajes dirigidos a algunos firmantes, según explicaron los organizadores.
En la misma página se mostraba inicialmente un contador en tiempo real que superó las 1.634 adhesiones y, posteriormente, se mantuvieron visibles solo los nombres que dieron permiso expreso. Al mismo tiempo, la cúpula de Vox reaccionó en redes, atribuyendo el movimiento a maniobras externas y acusando a los impulsores de ser utilizados por Génova.
El lanzamiento y la respuesta digital
La puesta en marcha de la recogida de apoyos coincidió con una oleada de mensajes cruzados en plataformas públicas donde dirigentes y portavoces del partido replicaron con dureza. Desde perfiles cercanos a la dirección se criticó a los promotores por intentar desvirtuar la imagen de un partido que, a juicio de sus líderes, se encuentra en su mejor momento electoral tras recientes procesos autonómicos. Los impulsores niegan cualquier instrucción externa y sostienen que la iniciativa persigue únicamente abrir un debate interno» sobre la orientación y la organización de la formación.
Transparencia, cifras y requisitos estatutarios
Uno de los aspectos que complica la maniobra es la falta de datos públicos fiables sobre la militancia. En las últimas cuentas publicadas de Vox en 2026 se mencionan más de 66.000 afiliados, pero solo algo más de 32.022 estarían al corriente de pago. Según los estatutos, para convocar un congreso extraordinario contra la voluntad de la dirección hace falta el 20% de las firmas de los afiliados habilitados, lo que se traduciría en aproximadamente 6.404 apoyos si se cuentan solo los militantes al corriente, o cerca de 13.200 si se considera la cifra completa de inscritos.
Limitaciones de la plataforma y criterios de validación
La web permite respaldar la iniciativa tanto a afiliados como a exmiembros o simpatizantes, lo que ha sido usado por críticos para cuestionar la legitimidad de algunas rúbricas. Los promotores subrayan que la campaña busca acumular apoyos entre militantes con derecho a voto interno, pero reconocen la dificultad práctica de verificar al instante cada firma cuando los registros del partido no son públicos ni actualizados con regularidad. Por eso, y ante el clima de hostilidad, optaron por restringir la visibilidad de quienes se suman.
Ruptura latente y diferencias entre críticos
La ofensiva de Espinosa se enmarca en un tablero más amplio de tensiones: hay críticos que desean normalizar relaciones con el PP y alejar a Vox de afinidades con líderes europeos que se perciben como extremistas, mientras que otros reclaman un rumbo más duro en inmigración y menos dependencia de alianzas externas. Figuras como Juan García-Gallardo han planteado públicamente la posibilidad de un proyecto alternativo si Vox no asume posiciones más contundentes, y aunque esa opción existe sobre la mesa, las fuentes consultadas destacan la falta de cohesión entre los sectores críticos.
Acusaciones sobre fondos y el debate sobre liderazgo
En el debate público han cobrado fuerza denuncias sobre presuntas contrataciones vinculadas a la familia Ariza y a asesores próximos a la dirección, incluida una reclamación sobre un sueldo vinculado a un tercero que ha generado reproches. Estas acusaciones alimentan la petición de revisar la contabilidad “euro por euro” que los promotores defienden como imprescindible en un eventual congreso. Al mismo tiempo, algunos firmantes niegan que su objetivo sea apartar a Abascal de la presidencia y aclaran que la meta principal es generar un espacio de discusión sin censura.
La iniciativa, que nació en el entorno de la fundación Atenea y contó con contactos de figuras como Ricardo Garrudo, ha puesto en evidencia la fragilidad de un entramado interno con purgas recientes y salidas. El resultado de este pulso condicionará si la respuesta se limita a un conato de debate interno o si termina por alimentar una escisión que rehaga el mapa de la derecha española.
Mientras tanto, la plataforma de recogida de apoyos sigue activa pero con menos visibilidad pública, y los promotores insisten en que su horizonte inmediato es convocar un proceso democrático y supervisado que clarifique roles, cuentas y estrategia. La tensión persistirá hasta que se conozcan datos verificables sobre la militancia y hasta que se concrete la respuesta de la dirección de Vox ante la petición de debate.
